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sábado, 8 de agosto de 2026

POLÍTICA DE ESTAÑO: UN ARZOBISPO SENSIBLE, AHORA. (8/8/26)

 UN ARZOBISPO SENSIBLE. AHORA.

García Cuerva, Arzobispo de Buenos Aires, en la homilía por la celebración de San Cayetano, hizo lo que siempre suele hacer, hablar de la pobreza, de la falta de trabajo, de la necesidad de ser solidarios, de los endeudados, de la clase dirigente que no se hace cargo y todo lo que es de estilo en estos casos.
Y por supuesto, hizo una referencia que a mí por lo menos me lleva a escribir estas líneas. Dijo:"la libertad económica no puede ser absoluta" y esto solo por mi parte merece alguna explicación.
Durante los últimos 100 años, la libertad económica no ha sido absoluta, al menos no lo fue desde la creación del Banco Central en los años 30. Da la impresión de que los resultados del intervencionismo resultante han sido pèsimos por decir lo menos.
No dudo de las buenas intenciones del Arzobispo, pero creo que no se trata de pedir que alguien limite la libertad de comercio (porque de eso se trata), sino de quién y cómo debería hacerlo. A mí me recuerda al desaparecido Papa Francisco cuando afirmó que "la propiedad de la tierra es un derecho secundario".
Todo parte de la misma doctrina, la llamada "social de la iglesia".
Finalmente la libertad económica absoluta no existe en ninguna parte del mundo. Y si el Arzobispo pretende con sus dichos atribuir la situación actual del país a esa libertad, le tengo una muy mala noticia; el actual gobierno controla e interviene absolutamente el mercado de cambios, regula y determina la tasa de interés, decide la emisión de moneda para adquirir moneda extranjera y emite títulos para "secar" la plaza de la moneda emitida generando pasivos remunerados. Además, sostiene sistemas de privilegios y promociones, como el caso del existente en Tierra del Fuego. Y entre otras cosas, adelanta o atrasa el ajuste de las tarifas de servicios públicos según de qué lado venga el viento. Y todo esto para dar algunos ejemplos. Hay mucho más, como por ejemplo recordar que este gobierno hace algo más de dos años que está, y la pobreza y el atraso lleva décadas.
Solo hablo del marco general a nivel nacional, porque también tenemos el furibundo intervencionismo de los estados provinciales que si abundamos esto se convierte en un texto interminable y aburrido.
Está claro que este religioso tiene una visión política enmarcada en las enseñanzas cristianas y está convencido de que la libertad parece ser posible en todos los ámbitos, menos en el económico.
Por ejemplo dijo: “San Cayetano, aquí tienes a tu pueblo, que no quiere resignarse a que el trabajo sea una mercancía y que haya que tener dos o más empleos para llegar a fin de mes, o caer en la trampa de los créditos que endeudan y asfixian a muchísimas familias”
El trabajo no es una mercancía, pero es el resultado de la inversión y el comercio libres. Solamente hay trabajo si hay necesidad de crear y de contratar gente que desarrolle la tarea. Y su hay capitales invertidos para ello. Y el sueldo es el resultante de esta combinación de cosas. Solo sube si mejora la productividad, a ningún productor lo beneficia que el salario no alcance, porque no puede vender lo que produce.
Yo lo entiendo al religioso Si su formación incluye cosas tales como "echar a los mercaderes del templo", o "difícilmente algún rico vaya al reino de los cielos", pasando por "los buenos heredarán la tierra" y tantas otras enseñanzas, resulta difícil compatibilizar esto con la libertad y el progreso. O al menos con el desarrollo. Acá nadie puede multiplicar milagrosamente panes y peces.
No quiero que nadie se ofenda, por eso aclaro que estas cosas fueron dichas hace 2000 años, en un contexto determinado. Ninguno de los grandes inventores y creadores de los últimos 250 años ha seguido a pies juntillas semejantes preceptos.
En la Argentina subsisten centenares de miles de puestos públicos a nivel nacional, provincial, municipal y departamental. Miles y miles de puestos creados por razones políticas, por nepotismo, por amiguismo. Cada diputado nacional y sobre todo cada senador son una PYME, como tantas veces se ha dicho, por la cantidad de asesores con la que cuentan. Otra vez no vale la pena abundar.
Cualquiera de nosotros destina al menos la mitad de sus ingresos al pago de impuestos, per se o cuando adquiere cualquier bien o servicio, y esto es así desde hace décadas. El propio Perón dijo alguna vez que cada uno debe ganar un sueldo por aquello que produce.
Pero nuestro benemérito Arzobispo, parece encarar la cuestión por el lado de la crítica al liberalismo, un clásico de la Iglesia Católica, ya se sabe.
Este religioso no ha hecho críticas a las políticas económicas de los gobiernos anteriores, al contrario, los elogió como políticas positivas en vivienda, cloacas, educación y microemprendimientos, argumentando que "no todo fue corrupción y un desastre".
No parece haber notado que medio país es hoy una villa miseria y que eso es consecuencia de las políticas aplicadas.
En cambio, sí critica el ajuste y el libre mercado: cuestiona "el dogma" de la libertad económica absoluta, citando al papa León XIV para afirmar que esta debe medirse por el bien común y la dignidad humana.
Muy bien, cuando queramos tener una clara visión de lo que puede esperarnos como país, podemos tomar nota de esto.
Un país empobrecido por el intervencionismo, los precios máximos, las prohibiciones de importar y de exportar, las leyes de alquileres, los "permisos de importación", el atraso educativo, la proliferación de villorios empobrecidos (llamados eufemísticamente "barrios populares") la llegada masiva del narcotràfico, la falta de inversiones, etc etc. Claro, no es eso lo que quiere el Arzobispo, y mucho menos el actual Papa, pero es lo que ha ocurrido siempre.
Los países que más crecen en el mundo son aquellos que tienen mayor libertad económica. Basta ver esa foto satelital que muestra la península de Corea, con el norte a oscuras y el sur brillando.
En fin, aquí concluyo diciendo una vez más que solo la libertad de comercio, tal como está expresada en el artículo 14 de la Constitución Nacional es el mejor camino que ha existido en el mundo entero. Ser solidarios o no, depende de cada uno de nosotros, pero el progreso económico no depende de eso, depende de la existencia y respeto irrestricto de las garantias constitucionales, del cumplimiento de los contratos, del respeto de la propiedad privada, del mantenimiento del valor de la moneda, y en suma del Estado de Derecho. No de las eternas apelaciones de religosos a la bondad humana. Así son las cosas.

sábado, 31 de enero de 2026

CONTRACORRIENTE: LA TRAMPA DEL SALARIO MÍNIMO

 


Compartido con: Público

Dentro de lo que podríamos llamar la base humanitaria occidental y cristiana, el salario mínimo es imprescindible para garantizar, al menos, un nivel de ingresos que garantice una vida digna. En nuestro país tal salario mínimo ha sido incorporado a la Constitución Nacional en 1957, en el famoso artículo 14 bis.
Advierto desde el vamos que lo que voy a decir no será del agrado de muchos. Pero ocurre que en economía existe una lógica implacble que está dada por la realidad. Y está de sobra demostrado que las intervenciones estatales para intentar evitar lo que el mercado decide, fracasaron, fracasan y fracasarán. Y no solo eso, sino que al final del camino las situaciones en las que el intervencionismo se aplica, terminan siendo peores de lo que hubieran sido, incluso en el peor de los casos.
Una simple observación indica que la existencia de leyes que imponen la aplicación de un salario mínimo, demuestran que la tendencia económica es la de un salario menor a ese mínimo fijado por ley. Es la inversa de los precios máximos, pero con efectos similares.
Sabemos, pero ignoramos una y otra vez, que no son las leyes las que crean riqueza, sin embargo insistimos una y otra vez.
El salario mínimo deja fuera del mercado a los trabajadores menos preparados, que entonces solo pueden sobrevivir con changas y trabajo informal en general. Incluso en casos, como todavía ocurre en la Argentina de hoy, se les asignan subsidios, tarifas "sociales" y simplemente se les da dinero para que sobrevivan. De tal modo, toda esa gente queda fuera del sistema laboral "en blanco", sin obra social y sin ahorros jubilatorios. Aparte de convertirse en dependientes del Estado a merced de los políticos que de tal modo comprarán fácilmente su voluntad al momento del voto.
En teoría ecnómica, se sostiene que, de no existir norma alguna que fije un salario mínimo, la ocupación sería plena. Esto suena muy antipático, ya lo sé. Pero es así.
Ahora bien, ¿por qué los salarios son bajos en general? ¿Por qué obreros, empleados administrativos o profesionales ganan en la Argentina en promedio muchísimo menos de lo que ganan sus colegas en los EEUU o Canadá? Porque la productividad es muy baja, y lo es por falta de capital invertido. No es lo mismo producir telas con un telar computadorizado de última generacion, que usar un telar manual. Es un ejemplo, obviamente. Sirve para demostrar que nuestras empresas en general no pueden producir cantidades similares de bienes a las que producen los países desarrollados.
Para que la economía crezca y se desarrolle apropiadamente hace falta capital y mano de obra calificada. En esto la educación es, sin duda, un pilar fundamental
Terminemos con una suerte de explicación por el absurdo: si tenemos que fijar por ley un salario mínimo, ¿por qué no lo fijamos en, digamos, 10.000 dólares mensuales? De ese modo, y siguiendo la misma base ideológica por la que se dispone fijarlo, todos pasaríamos a ser ricos de la noche a la mañana
Precisamente como todos sabemos que eso es imposible, fijamos entonces una cifra muchísimo menor, que deja afuera a centenares de miles de personas, tal vez a millones. Pero no a todo el mundo, como ocurriria si fijáramos un salario de 10.000 dólares. Ya que en tal caso la economía entera se paralizaría, o inclusive se volvería al primitivo trueque para sobrevivir.
El salario mínimo es un "engaña pichanga" que sirve para la demagogia política e inclusive sindical, como "la mesa del hambre", "el plato de comida caliente" o "la mesa de los argentinos". La mentira politica, la trampa ideológica con la que personajes que saben de qué se trata pupulan en cargos públicos a lo largo de toda su vida., mientras el país se hunde poco a poco en manos del intervencionismo, que todo lo destruye más temprano que tarde.

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