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domingo, 15 de julio de 2007

"PELITO AL CAMPO" (19-4-05)

"Pelito al campo"


La ovación que desatara Rodríguez Saa en el Congreso ante el anuncio del no pago de la deuda, no ha sido un hecho aislado surgido de un reducto de marginales impropios de un país civilizado. No en cuanto de reducto hablamos.


Es obvio que en todos los discursos habidos y por haber de nuestros gobernantes, cada vez que se hizo mención del hecho de "no pagar la deuda sobre el hambre del pueblo argentino", los vítores surgieron espontáneos y masivos. De hecho, Duhalde primero y Kirchner después se engancharon del furgón de cola del default proclamado por el surrealista puntano.


En este marco, los U$S 20.000 millones de los "bonistas" que no entraron en el canje de la deuda, fueron excluidos de las cuentas de las informaciones sobre el estado de la deuda brindados por el Banco Central y el Ministerio de Economía desde el mismo momento en que venció el plazo para adherir al planteo argentino.


A ello siguió la actitud del ministro Lavagna de acusar (cuándo no) a los bancos italianos primero, japoneses y alemanes ahora, de haberles encajado los bonos de alto riesgo que emitía el Estado argentino a indefensos pequeños ahorristas y jubilados, en una gimnasia verbal típicamente criolla mediante la cual se pretende poner como siempre la culpa en el otro, olvidándose entre otras lindezas de los Bocones previsionales y de las AFJP, obligadas desde su creación a comprar grandes cantidades de bonos basura del Estado Nacional, tan defaulteados como los de italianos o japoneses.


Uno se pregunta si la estrategia de decir: "no entraste en el canje, no te debo, pelito al campo" tiene algún punto de asidero, porque lo cierto es que las trabas, los embargos, los juicios y toda la parafernalia de los llamados fondos buitre o los comités de acreedores se desató casi de inmediato, impidiendo hasta ahora, por ejemplo, que el canje se concretar el 1° de abril como estaba pactado.


A esto se suma que por supuesto Kirchner tiene que seguir su curso acelerado de ponerse firme y hacerse el duro si quiere más o menos mantener la popularidad que le da precisamente la posición de "pelito al campo" a la que nos referimos. Así tenemos un presidente que amenaza con no pagar al FMI,( pero hasta ahora paga todo), que califica a los funcionarios de ese ente de "ineptos" y otras lindezas a las que estamos acostumbrados quienes hemos aprendido que los competentes, patriotas, serios, buenos, solidarios y preocupados por el futuro del país son quienes adhieren a este gobierno únicamente.


Porque nosotros ya sabemos lo que somos.


Lo cierto es que el no pago de la deuda impuesto mediante el canje implica,


o bien aceptar que por toda la eternidad tendremos hambre y por lo tanto jamás pagaremos sobre nuestra hambre,


o bien que no es así pero igual no pagaremos jamás, lo cual implica que la expresión es una burda mentira. Porque además se supone que el gobierno patriota que nos rige aspira a eliminar la "madre antigua y atroz de la incestuosa guerra", es decir, el hambre, tan pronto como pueda.


Y el hecho de haber borrado del registro los 20.000 palos a los que nos referimos simplemente porque, por la razón que fuera, no aceptaron entrar en este arreglo producto de una imposición supuestamente valiente, es algo así como la frutilla de la torta del descaro de un país de cagadores.


Pero no nos sulfuraremos más allá de lo expresado, porque no es útil salvo para nuestras propias broncas.


Las expresiones presidenciales respecto de que no se hará nada con estos acreedores díscolos, al menos durante este gobierno, implican tirar la pelota para el próximo, que por supuesto y a su debido turno hablará de la "herencia" kirchnerista. Pero también implica que el "nunca" se ha transformado en "algún día", lo cual ya es, una vez más, otra cosa.


A su vez, Lavagna comenzó a usar la expresión "pasivo eventual", que en el lenguaje profesional de los contadores es el riesgo posible de perder un juicio por ejemplo y que se expresa normalmente en las llamadas "notas al balance".


Pero, todo esto entra dentro del esquema moral en el que se debate la decadencia argentina. Si unos robaron y coimearon, otros contrabandearon y los demás hicieron negociados, estos hacen el pelito al campo. Y todos festejamos.


La idea de no pagar no es imaginable en ciertos pueblos. No lo era en nuestros padres y abuelos. Las obligaciones se asumían para ser cumplidas. Ahora o dentro de 50 años. O cuando fuera.


El verso de la "deuda ilegítima", ahora abandonado, implica también jorobar al acreedor sobre la base de que quien pidió prestado lo hizo de manera irregular o incluso ilegítima. Y esto hay que probarlo.


Los llamados "autopréstamos" implican que el dinero estaba en un banco del exterior, que por otra cuenta prestaba a empresas argentinas. Pero el punto aquí es que ese dinero en el exterior estaba en negro, no que el dinero no haya ingresado y por lo tanto se deba. Además esto también hay que probarlo.


Asquea comprobar que la mentalidad del no pago se ha hecho carne en grandes sectores de la población. Y no podemos menos que preguntarnos si con esta fama esperamos salir de esta vorágine de empobrecimiento. Ya ni siquiera hablamos del Estado de Derecho, aunque el respeto de las obligaciones es el respeto del derecho del otro.-


Héctor Trillo
(19-04-2005)

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