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lunes, 25 de agosto de 2008

INTERVENCIONISMO E INFLACIÓN (8/3/2002)

Cuando el sistema monetario queda en manos de gente que emite
dinero "según como venga la mano" no sólo aparece la inflación, la falta
de precios de referencia, la huída hacia el dólar y demás consecuencias
de todos conocidas. También aparecen las explicaciones acerca de por qué
un producto tal o cual tiene un precio y no otro menor. Allí juegan
entonces los "componentes importados", si se exporta o no, y cosas por
el estilo, hasta que finalmente se ingresa en el campo de LA
INTERMEDIACIÓN...esto es: quiénes participan de la cadena de
comecialización, cuánto, cómo, por qué, para qué y desde cuándo. De allí
pasamos a los "márgenes de ganancia" y siguen las firmas. Generalmente,
esta consecuencia de la irresponsabilidad política de sostener un
sistema monetario y financiero con un mínimo de responsabilidad, es
aceitada, corregida y aumentada por los consabidos sectores del
Resentimiento y sus socios en los programas de televisión y de radio,
que no pueden aceptar el comercio como algo libre porque en general no
aceptan la libertad aunque la declaman.
En general, a su vez, estas "explicaciones" y las consideraciones
subsecuentes acerca de la maldad humana en materia de comercio, suelen
hacer hincapié en aquellos productos que normalmente son considerados de
primera necesidad. Como sabemos, en ese orden de cosas es hoy el turno
de LA LECHE.
Las sesudas explicaciones de que los productores tamberos llevan apenas
un 14% del valor de venta al público del producto son de una liviandad y
una ignorancia que no merecen atenuantes a la hora de calificar a
quienes las propalan. Es tan obvio que no merecería comentarios, y por
eso no me dediqué al tema hasta ahora. Pero es tal el atosigamiento
radiofónico y televisivo que se suscita sobre estas cuestiones que uno
no puede sustraerse, finalmente. Resulta sorprendente que la gente en
general haya olvidado la cotidianedad de estos "argumentos" en tiempos
de la irresponsabilidad hiperinflacionaria alfonsinista. De nuevo en el
ruedo Alfonsín y los suyos, de nuevo las consecuencias. Obvio de toda
obviedad.
Una caja de leche de un litro que llega al público a un peso, digamos,
tiene en sus componentes los siguientes elementos a considerar POR LO
MENOS: 21% de IVA, impuesto a los ingresos brutos, caja de cartón de
marca Tetra Brick importada, procedimiento de envasado, cargas sociales
del personal, transporte, fletes, seguros, aditamento de vitaminas y
minerales procesados, pasteurización y etcétera. A su vez la cadena de
distribución mayorista y minorista. Exactamente lo equivalente que
ocurre con la yerba, con el tabaco, con el vino, con la gaseosa (¿cuál
es el costo del extracto de una botella de gaseosa cola al que se le
agrega agua y una tapita?) y con cualquier producto elaborado y envasado
que, para colmo en el caso de la leche, debe conservar la cadena de
frío.
Muchas veces me he referido a que si la Argentina exporta productos
primarios y no elaborados o manufacturados, la principal razón es porque
son caros. Y son caros porque el componente de "costo argentino" es
enorme. Y tal componente son los impuestos que alcanzan al 50%
aproximadamente del precio de venta al público. Creo que con esto está
todo dicho en esta materia. Pero quisiera abundar un poco más, por si
las moscas:
Las productoras de lácteos en la Argentina son unas cuantas, a las que
se agregan los productos provenientes del Mercosur, especialmente
Brasil. Mikault, Parmalat, La Serenísima, La Paulina, Santa Rosa,
SanCor, Nestlé y varias más que no acuden a mi memoria compran la leche
de los tambos tal como sale de la vaca y la procesan y todo lo demás. Se
ha dicho que estas empresas están en una "posición dominante" por lo
que, cuándo no, se pide la intervención del Estado para cambiar las
cosas. A juzgar por lo que se ve hoy, con el lock out de los tamberos,
parecería ser que la posición dominante la tienen en realidad estos
últimos, solo que no la ejercían. Es obvio que si los tamberos se unen
pueden presionar para que las empresas productoras de lácteos terminen
acusando el golpe, porque quedarse sin materia prima es el certificado
de defunción de todas ellas. Las huelgas exitosas no son de dominantes a
dominados, sino al revés. Pero no quiero navegar demasiado.
Digamos que no se trata de posición dominante alguna, por lo
menos. Varias empresas que tienen una modalidad de comercialización que
ha sido aceptada por los tamberos y sus cámaras. ¿No es buena?, aprieten
y cámbienla. Porque esto de que papá Estado deba venir siempre a
corregir las cuestiones entre particulares es muy común entre nosotros
pero también más que nefasto.
Dejemos a su vez de comparar materia prima con producto
elaborado, envasado y enfriado puesto en el mostrador del supermercado,
porque la comparación no es válida.
Evidentemente cuando la moneda fluctúa en su valor debido a la
irresponsabilidad del Estado, todo lo que gira en torno de ella se hace
turbio, complicado...Nadie quiere perder y eso es natural. Y no hay un
precio de referencia para nada, ni siquiera para el propio dinero, ya
que ni tasa de financiación hay. No hay crédito.
Y las presiones de unos y otros llegarán a un equilibrio cuando
deban llegar, como debe ser. No cuando lo diga un trasnochado resentido
en un programa de radio o de TV. Porque el otro punto a mencionar es el
de las "ganancias excesivas" a juicio del "periodismo" y grupos afines
al Resentimiento, pero lo voy a dejar para otro capítulo. Quienes dicen
que ciertos "intermediarios" ganan mucho, se erigen de ese modo en
jueces de lo que debe ganar quienes ellos eligen para juzgar. Esto,
aparte de ser autoritario y soberbio, es lo suficientemente estúpido
como para tomar en cuenta. De no ser porque estas cuestiones han
provocado matanzas, golpes de Estado y dictaduras patéticas, incluso en
América Latina, como fue el caso de Chile, sin ir más lejos. Terminemos
con la idea de que un ministro, un funcionario o un periodista es quien
define lo que debe ganar cada uno de nosotros y juzgar si es mucho o
poco. Esto no es serio.
Mañana sigo.
Héctor Trillo

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