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viernes, 23 de enero de 2009

EEUU: LA SUPREMACÍA DEL SISTEMA (21/1/09)

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> Segunda opinión
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> LA SUPREMACÍA DE UN SISTEMA
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> Yo no sé quien fue mi abuelo; me importa mucho más saber quién será su nieto. Abraham Lincoln
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> La asunción de Barack Obama como 44º presidente de los EEUU ha provocado en el mundo un verdadero ventarrón de esperanza. Es razonable que luego de años tan complicados en materia político económica, el cambio de mando en la potencia más importante del planeta provoque un verdadero cimbronazo emocional.
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> Todos y cada uno de los habitantes de este mundo, suponemos, abrigamos al menos en algún recóndito rincón de nuestro ser, la esperanza de que todo sea ahora mejor.
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> Pero los EEUU, como sistema, no son nada diferente de lo que han sido desde su fundación en 1776.
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> En esencia, el sistema jurídico que ha regido desde la propia Constitución (no solamente de la ley constitutiva), con todas las enmiendas sufridas a lo largo de los años, ha preservado la base de una democracia liberal, respetuosa de los derechos individuales y profundamente igualitaria.
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> Las dificultades no han sido pocas en estos 200 y pico de años de existencia. No es fin de este comentario enumerarlas taxativamente ni mucho menos. Baste decir que la integración del territorio nacional, la guerra de secesión, la lucha contra los aborígenes y demás pueden dar lugar a todo tipo de críticas, algunas muy fundamentadas y otras demasiado lábiles e interesadas.
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> El mundo entero sabe, sin embargo, que prácticamente ninguna nación de la Tierra se ha gestado entre algodones y con los pajaritos trinando entre los árboles. Pero la inmensa pléyade de enemigos de la gran democracia del Norte no pueden superar sus pruritos ideológicos basados esencialmente en el resentimiento y en la envidia, según nuestro modo de ver.
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> Claro, no somos sociólogos y podemos equivocarnos al evaluar. Pero nunca hemos leído sociólogos que fundamentaran su oposición al sistema norteamericano desde una perspectiva académica.
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> Siempre se ha hecho hincapié en la política exterior yanqui, omitiendo que ésta entre otras cosas impidió el avance del nazismo en el mundo y lo derrotó, junto con los Aliados, de manera contundente y definitiva. Así y todo, los errores no han sido pocos. Algunos dirán los abusos tampoco. Y podemos coincidir plenamente. Tampoco lo han sido.
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> Pero la marca señera de un sistema político, tecnológico, económico, jurídico, social (en lo que se refiere especialmente a la integración de los distintos grupos migratorios), religioso y cuanto más pueda incluirse en esta larga gama de la condición humana, es un dato incontrastable.
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> EEUU ha tenido y tiene enormes problemas raciales todavía hoy. No solamente con los negros (hoy llamados con un eufemismo bastante patético “afroamericanos”, siendo que si las cosas son de ese modo, también los demás grupos étnicos deberían denominarse de modo parecido. Por ejemplo “euroamericanos”, “asioamericanos”, “indoamericanos”, “hispanoamericanos”, “lusoamericanos”, “italoamericanos”, etc.). Pero es evidente que han luchado por superarlos.
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> Un líder como Martin Luther King, asesinado vilmente, pasó a la historia por la lucha emprendida en favor de los negros. Ha dado lugar incluso a la celebración de su cumpleaños con un feriado nacional, como acaba de ocurrir el lunes pasado. Las leyes discriminatorias y de apartheid vigentes a comienzos de los 60 fueron abolidas definitivamente y si bien subsisten alguns comportamientos, estos pasan a tener un rango menor. Las discriminaciones raciales o religiosas no abarcan solamente a los negros, hay que recordar. También incluyen a judíos, a árabes, a chinos, a hispanos, etc.
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> No es tan sencillo abolir casi genéticamente lo que podríamos llamar el síndrome del forastero que está en la base de toda discriminación al diferente. Incluyendo las minorías sexuales y otras.
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> Pero el avance norteamericano es evidente. Y cada vez toma más distancia del resto del mundo. Baste observar lo que acaba de ocurrir en España y que hemos comentado no hace tanto sobre la creación de verdaderas brigadas oficiales encargadas de controlar el comportamiento de minorías inmigrantes para analizar si su “violencia” permite inferir que deben ser repatriadas, cuando la ley debe ser pareja para todos los habitantes de un país.
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> Mientras tanto, los yanquis hace ya 50 años tuvieron un presidente como John Kennedy, proveniente de familia irlandesa y católica, en pleno apartheid. Hay que recordarlo. Kennedy no era “wasp” (white, anglo-saxon and protestant), y pertenecía a una minoría irlandesa, país que como se sabe fue anexado por Inglaterra para conformar el Reino Unido y por lo tanto considerado de un rango “menor” para el establishment.
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> Claro, Kennedy fue vilmente asesinado. Pero su asesinato no modificó la esencia del criterio igualitario que siempre ha privado en la gran democracia forjada por George Washington y sus compañeros de ruta. Al contrario. Continuaron sus hermanos, uno de los cuales, Robert, también fue asesinado, en la lucha política.
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> Luego se sucedieron presidentes de distintas extracciones. Demócratas y republicanos. Buenos y malos.
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> En general los buenos republicanos fueron descalificados una y otra vez por ese progresismo a la violeta que tanto daño le hace al mundo desde su discurso pacato y resentido. Fue Ronald Reagan el que inició el proceso denominado Guerra de Galaxias que aceleró el colapso soviético luego de la invasión de la URSS a Afganistán. También fue su gobierno (republicano) quien pactó con los demócratas la eliminación del déficit fiscal en 7 años que finalmente Bill Clinton llevó adelante con éxito. Hubo traspiés en el medio. Carter, Nixon. Hubo un pavoroso ataque el 11 de setiembre de 2001, a apenas 8 meses de la asunción de Bush que fue gestado indudablemente durante la administración Clinton, cuyas fuerzas de inteligencia descuidaron notablemente ese flanco.
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> Hubo muchas otras cosas. En América Latina el apoyo a las fuerzas golpistas chilenas ante el temor de que el apoyo cubano en plena guerra fría le generara a EEUU otro problema parecido al de Cuba con sus misiles soviéticos apuntando a Washington. Podrá discutirse esto eternamente, pero es la realidad que se hizo palpable en aquellos años cuando Fidel Castro se instaló en el país trasandino durante más de un mes esperando el resultado del Frente Amplio en las elecciones uruguayas. Una explicación absurda que no podía ser sino una burda pantalla de otra cosa.
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> Podemos suponer y creer que EEUU se equivocó y mucho. Pero Nixon, de extracción republicana, fue quien cerró el capítulo con Vietman y quien postuló el acercamiento a la China comunista de la mano de la llamada diplomacia del ping pong.
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> Dejemos un poco la historia y vayamos al presente. Obama es un personaje por donde se lo mire. Su origen no se destaca tanto por su etnia, como se lo pinta con ese toque racista que perdura en el mundo entero. Su origen se destaca por ser hijo de un padre inmigrante keniata y una madre blanca hawaiana en el año 1961, (durante la vigencia justamente del apartheid, igual hay que recordarlo). Su madre se casó con su padre embarazada de 3 meses y por lo que se sabe con la reprobación de los padres de ella. Su marido un día la abandonó y retornó a su patria natal. Ella volvió a casarse esta vez con un indonesio y tuvo una hija, medio hermana por lo tanto de Barack. La familia vivió en Indonesia varios años y finalmente retornó a EEUU. Con gran esfuerzo se llevaron adelante los estudios del joven Obama y poco a poco fue subiendo en el escalafón político hasta llegar donde llegó.
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> Con solo observar lo que ocurre en otras partes del mundo, especialmente en países tradicionales o con rasgos monárquicos, es factible distinguir la diferencia entre una concepción de la vida y del Estado, y las otras.
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> No sabemos si Obama hará las cosas bien o medianamente bien. Nos aventuramos a plantear no pocas dudas. Nuestro modo de ver la vida no pasa ni por el distribucionismo ni por la ayuda al quebrado como sí parece pasar la del nuevo presidente. No creemos positivo incentivar a quienes hicieron malos negocios, nos conformamos con que no queden en la indigencia, pero nada más. Deben crecer los exitosos, los que ejercen su inventiva y sus esfuerzos. Y nos los lobistas o los que esperan ser salvados por el paternalismo de un Estado benefactor.
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> Pero sí sabemos que EEUU ha permitido lograr esta realidad actual. Contra todos sus enemigos y contra todos sus detractores. Podrán decir cualquier cosa del gran país del Norte (de la Unión Norteamericana, como se decía en otros tiempos), pero no podrán decir que no le abre posibilidades a quienes son capaces, provengan de donde provinieren.
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> Michel Moore o Oliver Stone pueden dar crédito de eso, entre muchísimos otros. EEUU no les cierra las puertas ni los acusa de “destituyentes”. Viven de atacar a sus dirigentes, de mostrar los trapitos sucios e incluso de aplicar toda clase de golpes bajos, como mostrar a Bush cagando (una curiosa forma de humanizarlo, de paso sea dicho).
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> Seguimos viendo comentarios racistas contra Obama. Que no es negro porque es de Harvard, publicó Carlos Escudé hoy en el Cronista. También podrá decir que Denzel Whasington no es negro porque es “lindo”, como dicen muchas mujeres. O que Louis Amstrong no era negro porque tocaba bien la trompeta.
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> Claro, lo que Escudé quiere decir es que no tiene la mentalidad de los negros, no forma parte de la idiosincracia de los negros. Habría que recordarle para empezar que Obama es en realidad mulato, y por lo tanto si tiene algún rasgo idiosincrático de origen racial, este será una mezcla de ambos colores. Una estupidez.
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> Y un párrafo final para George Bush y su salida del gobierno luego de la reunión habida entre los ex presidentes, y el en ese momento presidente electo Obama. Una muestra de madurez democrática, claro está, pero también de otra cosa.
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> Siendo que muchos de los bastardos opinólogos se han cansado de llamar “nazi” a Bush, deberían ahora cuando menos acusar a Obama de acercarse a un individuo de características esvásticas, por decir lo menos. Y no lo han hecho que sepamos.
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> La realidad les cae de una forma que los deja como proverbiales pollos mojados mirándose el ombligo a todos ellos, a todos los bastardos opinólogos. A quienes creen que EEUU divide de manera maniquea y esquemática entre réprobos y elegidos, como ocurre en entre nosotros. Y no, la supremacía del sistema norteamericano incluye también una forma de ver la vida. Y de aceptar que nadie en el poder podrá perpetuarse por más que lo pretenda. Nadie podría asemejarse a Hitler, o a Mussolini, o a Franco, o a Mao, o a Kin Son Il, o a Hoxa, o a Honeker, o a Salazar, o a Khadafy, o a tantos otros. Quieren confundir y confundirse. La frustración les jode más todavía.
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> Es las supremacía del sistema la que no pueden tolerar. Para bien de la parte sana de esta humanidad no están en el poder, y cuando por casualidad lo están, lo hacen por unos años y se derrumban tan estrepitosamente como llegaron. En buenahora.
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> HÉCTOR BLAS TRILLO Buenos Aires, 21 de enero de 2009
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