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jueves, 28 de abril de 2011

OTRA VEZ LA LIBERTAD DE PRENSA 27/3/11

El Ágora

Otra vez la libertad de prensa



Lo que acaba de ocurrir con el “bloqueo” por parte de un grupo de personas a la salida de los camiones de distribución de los diarios Clarín y La Nación es una prueba más de la tendencia fascista a la que claramente adhieren las autoridades gubernamentales.

No es una novedad que el peronismo ha nacido al amparo del más rancio ideario del Duce en los años 40.

Los formatos totalitarios no comulgan con el “prejuicio burgués” de la libre expresión de las ideas. Ni vale la pena hacer historia de lo ocurrido en la Argentina. Baste recordar aquí lo que acaba de ocurrir con el escritor Vargas Llosa y el penoso intento de parte de un grupo de fascistas vestidos a sí mismos como “intelectuales” para traerlo a cuento. En ese caso, la presidenta de la república parece haber comprendido que los muchachos se habían pasado de rosca, y ante la repercusión internacional que el tema sin duda tenía y tiene, decidió recular y “retar” nada menos que al artífice del acto autoritario, el Director de la Biblioteca Nacional, de apellido González, que sin embargo ha conservado su cargo, como no podía ser de otra manera. Falta ver qué ocurre en la inauguración de la Feria del Libro cuando el premiado escritor peruano se presente a su disertación. Si recordamos lo ocurrido con la médica cubana Hilda Molina podemos imaginarnos un escenario parecido. Al cual, claro está, estos especímenes se declararán ajenos. Es que los fascistas siempre son vergonzantes y jamás van de frente, como tantas veces hemos dicho y repetido. Nunca se hacen cargo de sus tropelías, no está en su naturaleza moral hacerlo. Pero bueno, de momento son conjeturas respecto de qué ocurrirá.

Pero el hecho de que un grupo de personas vinculadas al parecer a grupos de gremialistas, con mujeres y niños, se agruparan frente a la salida de los camiones de distribución de los diarios citados, ante la inacción policial y el penoso silencio de los funcionarios supuestamente encargados de velar por la libertad de prensa en la Argentina es todo un síntoma.

Las amenazas vertidas días pasados por dirigentes del gremio de los camioneros ante el pedido de informes realizado por la justicia Suiza son elocuentes.

Pero no están solos, porque la complicidad de las autoridades nacionales es harto evidente.

Por un lado en los programas de propaganda fascista pagados por el gobierno en los medios de difusión pública, hace ya bastante tiempo que se dedica una cantidad notable de tiempo a “revisar” y cuestionar lo que los diarios publican en sus páginas. Los diarios opositores, claro está. Y especialmente el diario Clarín. Con un grado de vileza verdaderamente curioso, supuestos conductores y hasta periodistas se encargan de desmenuzar de arriba para abajo y de abajo para arriba lo que publican y lo que no publican esos diarios. Y la conclusión es siempre la misma: que publican lo que quieren y no lo que los operadores del fascismo querrían que publicaran.

No decimos nada nuevo al recordar esto, pero es importante hacerlo. Porque acá se ha votado una “ley de medios audiovisuales” supuestamente para garantizar la democratización de la comunicación. Se ha creado un Observatorio de Medios encargado de velar para que se digan las cosas de una manera que supuestamente no agreda a nadie. Se han encaramado decanatos universitarios, como el de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, para criticar las actitudes de los medios de difusión en oportunidad del conflicto con el campo. Se ha llevado adelante una verdadera cruzada de parte del organismo también fascista creado durante la dictadura de Lanusse (el COMFER) y a cargo de Gabriel Mariotto para argumentar, criticar y tratar de silenciar a ciertos medios, en especial, como siempre, al diario Clarín.

Precisamente Mariotto está hoy al frente de un organismo continuador del COMFER creado por la ley de medios a la que hacemos referencia, lo que no lo priva de asistir a actos como el celebrado días atrás por el señor D Elía, de creación de un espacio político afín al gobierno.

Y viene a cuento esta mención por un hecho poco conocido y que relataremos a continuación:

La emisora Radio Amplitud, ubicada en Lomas del Mirador, provincia de Buenos Aires, transmitía en la frecuencia AM 770 hasta el año pasado. Un aciaga noche, su planta transmisora fue atacada y destruida su antena por manos anónimas sin motivo aparente. Obviamente ese hecho obligó a esa radio a salir del aire. Curiosamente 48 horas más tarde otra emisora había ocupado la frecuencia: la Radio Cooperativa. Esa radio es la que regentea el piquetero D Elía y la que transmitió en directo el acto de lanzamiento del espacio referido.

El Sr. Mariotto suponemos no ha de ignorar este hecho que referimos, dado el cargo que ostenta. Según la información con que contamos, los legítimos poseedores desde hace varios años de la frecuencia citada, son los dueños de Radio Amplitud, que han debido mudarse a otro lugar del dial de mucho menor alcance y calidad.

Nosotros no acusamos a nadie por el atentado que comentamos dado que no tenemos ninguna prueba, pero sí consideramos que la autoridad de aplicación debería expresar públicamente su opinión al respecto, ya que tanto le preocupa la libertad de prensa. Y máxime cuando se asiste a un acto político que se difunde nada menos que por la frecuencia supuestamente usurpada.

En verdad se parece mucho al más de lo mismo.

La verdad es que todos estos hechos evidencian una gran torpeza. En su momento el propio creador del “movimiento” hizo referencia al hecho de que cuando había logrado poner bajo su batuta a todos los medios, lo echaron, y que luego, teniendo a todos en contra, volvió.

Aún así hay que decir que no lo comprendió nunca el fallecido líder. Porque a poco de andar ya atacaba al diario Clarín, justamente, y lo discriminaba con la publicidad oficial. Como con absoluta desvergüenza hacen las autoridades actuales con todos los medios opositores, al tiempo que reparten dinero a paladas entre los medios amigos, según surge de infinidad de publicaciones.

Estamos ante una realidad a la cual solo es posible oponerle a la gente. Los afectados de hoy argumentan que hay fallos judiciales que les garantizan que no podrá obstaculizarse la salida de diarios o revistas. Esos fallos nunca deberían hacer falta, porque es un derecho básico, constitucional, evidente. Pero están los fallos, y el Poder Ejecutivo no los cumple.

Sólo queda que la gente salga a la calle a protestar. Queda el cacerolazo, que tanto les duele, en especial al piquetero que mencionamos más arriba.

Y esa protesta llegará cuando el pueblo se canse de tanto abuso, cuando el pueblo resuelva hacer “tronar el escarmiento”.













Héctor Blas Trillo

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