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sábado, 15 de octubre de 2011

EL ANTISEMITISMO SE LES NOTA DEMASIADO 25/6/11

El antisemitismo es una característica profundamente negativa de una parte bastante importante de la sociedad argentina. Se diga lo que se dijere, una y otra vez surgen declaraciones que muestran un profundo prejuicio antijudío.
Nosotros, que desde siempre dedicamos algunas palabras cada vez que nos enteramos de algún caso de este tipo, solemos recibir explicaciones y réplicas que pretenden marcar nuestro "error".
Sin embargo, las cosas son demasiado claras como para generar confusión. Lo que ocurre es que el antisemita, el nazi, el autoritario, o el sectario, siempre intenta negar su condición. Negarla en el sentido freudiano del término, entiéndasenos.

Este introito viene a cuento, precisamente, de las nuevas declaraciones formuladas por el piquetero oficialista Luis D Elía en relación al llamado caso Schoklender. En efecto, el activista ha intentado despegar del escándalo a la Fundación de las Madres, dejando involucrados únicamente a Schoklender y sus colaboradores directos, incluyendo a su hermano. Como se sabe, esa ha sido la "estrategia" oficial desde los primeros momentos. Y obviamente como "soldado" kirchnerista que se ha definido el susodicho, cumple las órdenes a rajatabla.

Sus dichos son de un grado de macartismo verdaderamente conmovedor. Por un lado ha señalado que los apellidos de quienes rodean a Schoklender son del mismo origen, es decir, judío. Luego dice textualmente "vos mirás la lista de estos muchachos y son todos paisanos, encabezados por ellos dos (los hermanos Schoklender), hijos de un hombre traficante de armas vinculado a la dictadura". Obsérvese especialmente el genuino tinte antisemita de vincular el origen religioso con una trama dañina y perversa. A eso se agrega el detalle verdaderamente enfermizo de dedicarse a analizar las características de los apellidos de los integrantes del grupo, atribuirles a todos ellos pertenecer a la misma religión (la judía) y vincularlos luego con organismos de inteligencia como el Mossad, según se desprende del resto de las declaraciones de este impresentable personaje.

Dice también no entender que Schoklender haga "semejante desastre" con la organización de derechos humanos y social con el más alto grado de ligitimación política en la Argentina. Es decir, deja absolutamente de lado cualquier vinculación entre la señora de Bonafini y las restantes participantes de la organización, y la conducción de las finanzas de la Fundación. Como si las Madres hubieran estado estos años en una especie de limbo que les impidiera observar los aviones, los yates, la Ferrari, los viajes y hasta la utilización de materiales de construcción del emprendimiento denominado "Sueños Compartidos" y la malversación de fondos públicos.

La calificación de "paisanos" en alusión a la condición de judíos es una expresión impropia por donde se la mire. Los Schoklender y sus colaboradores, incluyendo la señora de Bonafini, son paisanos nuestros, y también lo es D Elía; dado que todos somos argentinos.
Por supuesto que no miramos para otro lado y sabemos que ese adjetivo suele usarse entre miembros de la religión judía para aludir a sus compañeros de ruta. Pero también es utilizada de manera genérica para aludir a la condición de judíos, que es lo que hace D Elía. Donde dice "paisanos" debe leerse "judíos". Pedimos al amable lector que releá los dichos y cambie esa palabra. Va a notar inmediatamente un sentido bien diferente.

Los antecedentes de este activista piquetero lo muestran, como se sabe, cercano al régimen iraní, cuyo conductor ha expresado públicamente su deseo de exterminar al pueblo de Israel. También ha expresado otras cosas, tales como que en su país no existen los homosexuales porque directamente los ajustician cuando aparecen.

Son recordados también otros dichos del piquetero, como cuando en su momento expresó su "odio" a los blancos (de raza blanca) habitantes de la Recoleta. O del conductor y actor recientemente fallecido Fernando Peña, reconocido homosexual.

Yendo entonces a las réplicas que solemos recibir, tenemos que decir al respecto que suelen estar vinculadas con el hecho de que las organizaciones de inteligencia del Estado de Israel pretenden determinados objetivos, y que por lo tanto utilizan "medios" non sanctos para alcanzarlos. Olvidan quienes así opinan que estamos en la Argentina y que los delincuentes supuestos o reales son argentinos y que antes de tener una religión o una participación en tal o cual "chanchullo" son seres humanos.

Hemos comprobado muchas veces que quienes nos critican que cuando salimos al cruce de quienes hablan por ejemplo de los "mexicanos traficantes" están haciendo uso de un discurso prejuicioso elemental. Los traficantes son tales, luego veremos de qué nacionaldad son, si es que eso sirve para algo. Y no al revés.

Todavía hoy está circulando un panfleto por Internet en el que se descalifica a la presidenta de la república por ser hija de "madre judía". Se dice allí que una hija de vientre judío, es judía. Por supuesto el autor niega todo antisemitismo de su parte, ya que simplemente se trata de contar hechos. Y en tren de hacerlo, menciona a los principales favorecidos por el sistema del "capitalismo de amigos" instalado por los Kirchner. Dice que todos ellos tienen apellido judío. Pero realmente hablar de un "vientre judío" es de un grado de perversión poco imaginable en un ser inteligente y supuestamente formado en las escuelas sarmientinas.

La Argentina es el segundo país de América en lo que se refiere a la proporción de población de religión judía respecto del total. El primero es EEUU.
Es evidente que la vida empresaria e incluso social y hasta artística está impregnada de apellidos de ese origen. Es absurdo suponer que no lo sea, siendo que la colectividad de tal origen es numerosísima.

La actitud macartista, racista, clasista y sectaria de personajes como el conocido ex funcionario del gobierno de Néstor Kirchner es más que evidente.

Distinguir religión de raza, raza de ciudadanía, ciudadanía de acción delictiva, y acción delictiva de pertenencia a grupos de inteligencia extranjera es cuando menos bastante elemental. Separar la paja del trigo, podríamos decir.

El afán del piquetero es el de mezclar un delito deleznable con un grupo religioso, y vincularlo a un país (Israel) y a su inteligencia (el Mossad), para dejar a salvo a la señora de Bonafini, cuyos antecedentes en materia democrática ya ni siquiera dejan que desear, porque directamente no existe. Ello aparte de festejar la muerte y el crimen.

De manera que pongamos las cosas por su nombre, aunque los antisemitas nieguen serlo se les nota demasiado.

Héctor Trillo

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