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sábado, 15 de octubre de 2011

LAS INCONSISTENCIAS DEL DR. ZAFFARONI

Si bien no es nuestro estilo dedicarnos a analizar declaraciones públicas de los jueces de la Corte Suprema, consideramos que ciertas afirmaciones del Dr. Zaffaroni dichas en estos días, deben ser al menos puestas en discusión.
Nos apresuramos a recalcar que el mencionado juez tiene todo el derecho del mundo de expresarse sobre lo que quiera y cuando quiera, pero es llamativa la recurrencia en que cae con comentarios en muchos casos cuando menos sumamente controvertibles, cosa que no puede ni debe ignorar.
Últimamente se ha referido a temas como por ejemplo la cantidad de presos en la Argentina, a la que considera excesiva.
Uno no puede menos que preguntarse excesiva con respecto de qué parámetro. La verdad es que como afirmación, al menos por lo que hemos leído, resulta más que inconsistente, absurda.
Si la comparación es con relación a la cantidad de población, es necesario entonces haber justipreciado previamente el rango moral medio del universo poblacional ¿Lo ha hecho? ¿Ha podido establecer una base de comparación con otras colectividades y ha demostrado entonces una media de presidiarios en función de determinados parámetros morales como para luego comparar con lo que ocurre en la Argentina y entonces sí, sobre una base de comparación cierta y sólida, afirmar que acá los presos son "muchos"? Si lo hizo, no hemos leído que lo manifestara. Y si no lo hizo, ¿a qué se refiere y con qué argumento?
También le hemos oído comentar la cuestión de los métodos de reclamo de parte de diversos grupos sociales, sindicales, políticos, etc. Concretamente hizo una referencia a los piquetes, a los escraches, a los cortes de ruta, a los bloqueos y acciones directas similares.
Lo que ha dicho el Dr. Zaffaroni en ese sentido, es que tales manifestaciones son producto del descontento y de la falta de atención de las demandas. Dijo también que son formas legítimas de protestar ante la injusticia. Las palabras no son éstas, pero es la idea general de sus dichos.
Afirmó que la policía no está en condiciones de reprimir porque aplica métodos que no son apropiados, son violentos, etc.
Y finalmente hizo mención del hecho de que no se trata de avalar piquetes y cortes por cualquier motivo menor.
Palabras más, palabras menos. Esto es lo que dijo.
Lo que podemos concluir de estos dichos es bastante preocupante. Por un lado lo que este juez de la Corte hace es justificar medidas de acción directa que violan derechos constitucionales de los demás habitantes de la Nación con el argumento de que si no es así no son escuchados. Es decir que los derechos de los otros serán respetados en tanto y en cuanto las demandas de los primeros sean escuchadas. Tendremos entonces el derecho de circular libremente por el territorio de la Nación si las autoridades se dignan atender los reclamos de los grupos que no disfrutan de lo que creen que deben disfrutar.
Ahora bien. ¿cuándo una demanda determinada es "menor" y por lo tanto no justifica las medidas de acción directa enunciadas? No lo dijo. No lo puede decir porque no es quién para decirlo. Porque acá no hay un tribunal que diga qué demandas son menores y cuáles son mayores. Ni cuál es el límite entre unas y otras. Y ya que de límites hablamos, ¿qué ocurriría con quienes ante un supuesto tribunal o árbitro están en el límite entre "menores" y "mayores"? El absurdo es tan evidente que no puede sino motivar al menos algún tipo de comentario como este que nos ocupa.
Muchas veces este juez nos da la impresión de que quiere ubicarse en el lado correcto de la opinión política. Parece alguien preocupado por resultar "progresista" y "`políticamente correcto". ¿Lo es?
Sigamos. Si la policía es violenta o no actúa como es debido ante situaciones como las planteadas, ¿cómo se supone que debería actuarse en el caso de que alguien lleve acabo un corte de la Panamericana porque su mujer le ha sido infiel, digamos? (tomamos un ejemplo que elegimos al azar para intentar definir una cuestión "menor", aunque mayúscula para el afectado) ¿El Dr. Zaffaroni mandaría a esa policía que dice no está en condiciones de actuar en estos casos a sacar al susodicho? Se supone que no lo haría. Pero ha afirmado que tal corte por razones nimias no debería ser permitido. Y no ha dicho cómo se haría para no permitirlo.
El Dr. Zaffaroni tiene una historia no demasiado respetuosa de los derechos de las gentes, con argumentos tales como los que aquí exponemos y que surgen de sus propios dichos.
Porque lo que podemos deducir de todo esto es que alguien debe determinar qué demandas son mayores, cuáles no lo son, en qué momento se supone que una demanda mayor no es atendida, cómo se determina si es atendida total o parcialmente y en todo caso en qué grado, cuándo una demanda es menor, quién lo juzgará asi, etc.
Una verdadera tontería.
Ajustarse a derecho no significa hacer cualquier cosa cuando quien debe respetar nuestro derecho no lo hace. Y esto no es un juego de palabras. Si una demanda justa no es atendida, será la justicia quien determinará que tal demanda es justa, y obligará a la otra parte a atenderla. El viejo sentido de hacer justicia. Si esto no es así, o así no funciona, entonces estamos en la ley del más fuerte y de la arbitrariedad. Y esto, dicho por un juez de la Corte es bastante más que grave.
No queremos cargar las tintas sobre este juez ni sobre ningún otro en particular. Pero si quien debe administrar justicia está reconociendo implícita y explícitamente que dado que la justicia no existe vayamos a los hechos, realmente estamos en el horno.
Héctor Trillo

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