¿Qué otra cosa que un patotero de pacotilla resultó ser el piquetero D Elía pegándole una trompada a un manifestante entrado en años desde atrás? ¿Qué otra cosa sino la representación funambulesca de la prepotencia es lo que ha hecho con la evidente complicidad de las autoridades gubernamentales que escondieron a la policía para dejar pegar a su antojo a los marginales que lo acompañaban?
Un patotero de poca monta. Luego colocado en lugar preponderante cerca de la presidenta de la Nación en lugar de estar preso por haber sido filmado por las cámaras de la televisión pegando desde atrás a un indefenso. Traicionero, resentido, estúpido. Surgido de las entrañas de la bazofia más atroz, más ridícula. Sus referencias a "la puta oligarquía" resultan casi infantiles. Su confesión de odio ante el periodista Fernando Peña pone en evidencia no sólo el resentimiento visceral, sino la estupidez de no poder manejarlo siquiera a su favor.
¿Por qué entonces un personaje semejante aparece luego sentado a la diestra de la presidenta en el acto partidario? Porque ha sido puesto en el lugar en el que está por los Kirchner. Con el dinero de todos nosotros, claro.
La plaza de Mayo liberada de policías para que la patota fascista pudiera agredir a manifestantes pacíficos muestra a las claras el tenor que ha asumido este gobierno.
El rol de la prepotencia y del abuso de poder. Esto, mucho más allá de las causas que produjeron esta situación.
Consideramos que el verdadero "progresismo" local ha comenzado a darse cuenta que su camino no puede estar cerca de esta inmundicia. Al menos es lo que estamos viendo. Ciertos periodistas y no pocos artistas, desde siempre enrolados en esa izquierda naif que tanto se caracteriza en la Argentina, han abandonado el barco kirchnerista. Empezando por el gordo Lanata y siguiendo por Magdalena o Nelson Castro. Bien que han hecho, por la salud de ellos mismos.
Ahora falta que comience el descontento de la propia tropa gobernante. Los gobernadores adictos al gobierno lo son esencialmente para poder recibir el dinero que el gobierno central reparte según su comportamiento, siguiendo la línea de los jefes de manzana o de los "comités de defensa de la revolución" cubanos. Y ese descontento ha comenzado. Los gobernadores deben rendir cuentas a sus propios pueblos. Allí están los intereses regionales, las necesidades locales que no pueden satisfacerse porque no hay dinero de la coparticipación, y el no coparticipable se usa para otras cosas.
Hemos visto y oído en estos días de todo. Desde las pelotudeces del susodicho D Elía hasta los discursos insultantes de una presidenta disociada de la más elemental lógica, pasando por un ministro de economía que aseguró que no le conviene al país sembrar más soja aunque ésta llegue a valer 10.000 dólares la tonelada y producir en su lugar cereales cuyo valor no sobrepasa los 400 dólares. La sinrazón se ha hecho carne en un gobierno que se ha obnubilado definitivamente.
Los ataques a la gente de Recoleta y del Barrio Norte de parte de los esbirros no llegaron sin embargo a Puerto Madero, el barrio más caro de Buenos Aires. Allí no hay oligarcas, parece. La orden recibida era esa, claro está. Nuestros gobernantes no son oligarcas ni ricos. Ese señor desdentado de apellido D Angelis que varias veces hemos visto en la tele, sí.
Lo más grotesco de todo esto es la acusación de "golpistas" que los patoteros fascistas esgrimieron contra los caceroleros. Uno pudo ver a la gente en la calle y por la tele, hasta que la patota los espantó a los golpes de puño con la veña del poder. Esa gente reclamaba contra algo que unos días antes fue impuesto unilateralmente por el gobierno. ¿No podía hacerlo?. Claro que podía. Por eso la patota. Porque podía.
Borges decía que quien pone una bomba no hace más que darle la razón al otro. Quien espanta la gente a golpes ante la pasividad de un gobierno pusilánime y cómplice no hace otra cosa que eso: darle la razón al reclamante. Es un acto de impotencia. Pequeño, torpe, chiquitito. No se gobierna con miedo. Se gobierna con prudencia y con decencia. Ambas cosas están manifiestamente faltando en los Kirchner, nos parece.
Hemos señalado que es una enormidad que se corten las rutas por parte de civiles y peor todavía cuando éstos deciden, cual gendarmes, quién pasa y quién no. Pero esto lo hemos señalado siempre. Mientras que nuestros surrealistas ministros acaban de descubrir que eso es ilegal. Acaban de descubrir también que la represión no es una mala palabra y ahora sí es posible. Dan vergüenza ajena. Claro. Pero más vergüenza da comprobar que todavía hay muchos en la Argentina que no han tomado nota de esto. Muchos periodistas, muchos opinadores, mucha gente no ha comprendido dónde está la barbarie todavía. Lo cual es más patético. No observar que durante AÑOS les mintieron con el tema de los piquetes, de la no represión gubernamental, de que los cortes de Gualeguaychú no debían ser "tocados" porque "este gobierno no reprime".
Y la mentira no los ha llevado al desengaño, sino más bien a buscar argumentos para atacar a quienes ahora hacen los cortes. Y encima en muchos casos son la misma gente. Lo cual demuestra que lo que piensan es que hay cortes buenos y cortes malos, represiones buenas y represiones malas. Efectivamente, eso es lo que piensan. Eso es lo que pensaron siempre. Hay exiliados buenos y hay exiliados malos, ¿no, Pérsico; no, D Elía; no, Verbitzky?. Hay crímenes buenos y crímenes malos. Hay quienes deben ser muertos y quienes están bien asesinados, ¿No, D Elía?. Así es como piensan y como sienten estos esbirros. Así de espantosamente sencillo.
Otra lindeza de estos tipos es la de decir que antes el campo nunca había protestado. ¿No se acuerdan de Alchourón y los tractorazos contra Alfonsín?. Parece que no. Al parecer el campo protesta ahora porque quiere voltear al gobierno. ¿Hubo o no hubo un cambio en el volumen de las llamadas retenciones hace unos días?
¿Hubo o no hubo un incremento notable de tales retenciones y encima aplicable sobre cosechas en marcha? ¿Hay o no hay un congelamiento hacia el futuro en los precios de los granos a través de las llamadas retenciones móviles en un país con un 20% de inflación anual? ¿Cuándo el campo tendrá sí derecho a protestar y a cortar rutas? ¿nunca, porque será calificado de golpista?. ¿Entonces debe hocicar ante lo que sea?.
El corte autoritario y fascista está a la vista. Más que a la vista. Pero hay que repetir esto una y otra vez porque son MUCHOS los que todavía no quieren verlo
Moreno, D Elía, Pérsico, las fuerzas de choque, la prepotencia, el insulto, la descalificación, la acusación de golpismo...¿Por qué tras 4 años de controles de precios y aprietes varios no se resuelve el problema de la inflación?. ¿Por qué no se resuelve el problema de los combustibles?. ¿Por qué las leyes de "abastecimiento" sólo provocan desabastecimiento?
Esta gente no va a dar su brazo a torcer. Lo hemos dicho hace AÑOS. Acá cuando se venga la noche se hablará de "golpes de mercado". No de imbecilidades y prepotencias. No de fuerzas de choque y plazas liberadas. No de funcionarios con armas sobre la mesa "negociando". No de esbirros cobardes y arteros sentados a la derecha de la presidenta en un "discurso conciliador". No, de todo eso no se va a hablar.
Pero todo eso está.
En esta hora trágica, la falta de prudencia, el insulto, el ataque a gente indefensa que debe huir de una plaza pública se han convertido en el símbolo de un gobierno que pretende conducir, como otrora, a un enfrentamiento inútil. Esperemos que no lo consiga. Pero el intento es real. La convocatoria a la plaza para el martes es una provocación. Un acto más de prepotencia, que será pagado por todos nosotros. ¿Qué va a hacer Cristina allí?, ¿Insultar otra vez?. ¿Así va a lograr que la cuestión se encauce?. ¿Intervendrán las explotaciones agropecuarias? Mussolini feliz en su tumba.
Héctor Trillo
30-3-08
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