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domingo, 8 de junio de 2008

CON LA ECONOMÍA SÍ SE JODE (8/6/08)

Esta mañana escuchaba yo en la radio un programa que conduce el periodista David Cufré acompañado por Claudio Zlotnik. En un momento dado, conversaban entre ellos sobre la cuestión del campo y se preguntaban acerca de si estaba "bien" que los ruralistas pararan, cortaran rutas, etc. Más allá de los detalles, por lo demás de todos conocidos, en un momento determinado se detuvieron en la cuestión de la rentabilidad. Como en general suele ocurrir en los medios, cuando se llega al tema de la tan temida "ganancia", la discusión se desvía hacia si tal ganancia es "mucha", "excesiva", "poca", "razonable" y calificativos similares. Todo a juicio de quien declama, claro está.
En este caso, estos periodistas decidieron hacer la comparación con lo que ocurre en el sector petrolero, donde desde el año pasado rige un sistema de retenciones móviles a las exportaciones bastante parecido al que afecta hoy por hoy a la soja. Ambos concluyeron rápidamente: las petroleras muestran en sus balances fuertes ganancias, no se quejan por las retenciones y siguen haciendo sus negocios como si tal cosa.
Uno de ellos (no registré cuál, pero al cabo ni importa) dijo algo así como que en realidad estaban bajando las reservas, no estaba invirtiéndose en exploración, etc. También lo conocido.
Resaltó el hecho de que las petroleras se dedicaban al negocio de extraer y vender el producto, obtener pingües beneficios, pero no encaraban la exploración para ampliar su futuro. Es decir, en otros términos lo que este señor estaba diciendo es que, por alguna razón que él personalmente no podía explicarse, las empresas no invertían en exploración pese a ganar tanto dinero.
Entre los dos conductores se perdieron entonces en una suerte de limbo intelectual acerca de las "culpas", de si el Estado "obliga" o no a invertir, cómo lo hace, si es que lo hace, etc. Uno de ellos, más inquisidor, (lamentablemente no retuve cuál de los dos) razonó, con una lógica más que elemental, que "si es negocio se supone que tendrían que invertir en exploración"...el otro hizo silencio, se produjo un "bache" (como se dice en la jerga radial), y trascartón fueron a una pausa...
Cuando retomaron luego de los avisos, lo hicieron hablando de otra cosa.
Tuve la sensación de que por un momento dos conductores radiales habían podido ver la luz al final del túnel. Sentí realmente que dos personas que supongo son jóvenes, habían comprendido, dialogando entre ellos un aspecto de la lógica más elemental en la conducta humana: si algo es negocio no hay razón para no hacerlo.
Pero allí se detuvieron. Y se detuvieron NOTORIAMENTE. No fue un final, fue un llegar al borde y detenerse. Una suerte de "coitus interrumptus" si se me permite la licencia.
Mirando más tarde los diarios en Internet, me encontré con que Cufré trabaja en Página 12 y por un instante también me pregunté qué ocurriría si el periódico que ha sostenido en su edición de hoy que Neustadt debería haber muerto en "el día del lobbista" ( y no, como ocurrió, en el del periodista) sería capaz de publicar una nota en la cual Cufré hiciera ese mismo razonamiento que aquí describo. Me pregunté, muy íntimamente, hasta dónde el apasionamiento ideológico permite que una persona varíe su pensamiento por el sólo hecho de descubrir algo que antes jamás había tenido en cuenta. Analicé la situación de ese diario, un pasquín colaboracionista, por decir lo menos. Pensé en que el periodista que allí trabaja debe cumplir un rol y bajar determinada línea, etc. Aclaro antes de seguir que no acuso a Cufré de nada. Ni siquiera lo conozco y por supuesto si el hombre está trabajando tendrá que publicar lo que puede y le dejan. Lo mismo que le ocurriría en Clarín, o en La Nación, o donde fuere.
Dicen los que saben que el cambio interno es anterior al cambio externo. Y es probable que Cufré haya experimentado el primero de esos cambios en el día de hoy.
Pero hasta el "bache" ambos periodistas discurrían en los mismos términos en los que lo hacen muchos periodistas radiales, con absoluta independencia de su alineación política.
En la Argentina nadie que gane dinero lo merece. El discurso del expresidente y de su esposa es ese: todos los empresarios, productores, comerciantes y demás, son ora angurrientos, ora avaros, ora egoístas. Lo que fuera.
Sin embargo, y pese a eso, los empresarios petroleros se resignan a no ganar más dinero todavía, siendo que pueden hacerlo con tan sólo invertir en exploración.
¿Por qué no lo hacen?. ¿Por qué no lo hacen Dr Kirchner?. ¿Arquitecto De Vido?, ¿Morenoman?. ¿Expliquéitor Fernández?. ¿POR QUÉ NO LO HACEN?
La respuesta es tan obvia que resulta vergonzoso tener que darla: porque no confían en la política imperante. No confían en las leyes, en el orden jurídico, en el Congreso Nacional, en la Justicia argentina. No confían en Ud Don Néstor, ¿lo entiende?. No confían en Ud. Dra Cristina Fernández ¿ud con la intuición propia del "género" tampoco lo entiende?.
Esa es la razón que no se animaron a señalar los periodistas que dan motivo a este comentario. Acá el Estado de Derecho no existe, y por lo tanto nadie está seguro de que una inversión, la que fuere, no vaya a ser un fiasco a poco que los muchachos decidan intervenir para "una mejor distribución" o lo que fuere.
Por eso los argentinos tienen 150.000 millones de dólares en el Exterior, según los cálculos más conservadores. Yo creo que son bastantes más, sin incluimos los colchones.
Ahora bien, el enmarañamiento de subsidios y prebendas de todo tipo llevado adelante por el kirchnerismo tiene que ver con esto. Los productores de lo que fuere en la Argentina (y no sólo el agro) tienen montones de insumos subsidiados. La energía en general, los peajes, el transporte. Mantienen todavía hoy un sistema de costos y especialmente de sueldos que es barato en dólares. Por eso el Estado puede aplicar retenciones.
Es por ello que el superávit que obtiene el gobierno en realidad no es tal, sino que es el producto del tipo de cambio inflado. Y es por eso que cuando ese dinero del superávit se vuelca a los subsidios, éstos terminan exacerbando la inflación. Porque para mantener el dólar inflado el gobierno recurre a la emisión de moneda.
Tal moneda es inyectada a la plaza al subsidiar. Así, los precios del transporte o de la energía se mantienen artificialmente bajos, los índices de inflación no reflejan suba alguna por esos conceptos, (más allá de la mentira del Indec en este último año y medio) y la masa de pesos circulante se multiplicó por 5 en 5 años.
Este enmarañamiento de subsidios es lo que da pie al gobierno actual a reclamar que los ruralistas, por ejemplo, se "banquen" las nuevas retenciones. El razonamiento, más allá de la politiquería es: yo te doy, vos dame.
Pero, claro, como la presión inflacionaria por efecto de esta misma política va en aumento, cada vez es más lo que hay que dar y menos lo que hay para recibir. He aquí el dilema.
En el caso de la soja dentro de una misma cosecha se pasó del 27,5% al 35% y luego al 44% de retenciones sobre los valores brutos. Mientras tanto, los insumos subían de manera estrepitosa, aparte de escasear. Así las cosas, las cuentas dejaron de dar, y se armó el despelote.
El gobierno cree que puede imponer cualquier cosa lanzando ataques estúpidos a quienes pretenden impedir que se les meta la mano en el bolsillo más allá de ciertos límites.
El discurso político es ese. Hay que distribuir, hay que repartir. Estuvieron sin trabajar 90 días. Son avaros. Son "golpistas". No hay un atisbo de razonamiento numérico en todo el discurso de Cristina o de Alberto Fernández. Este último cuando tiró algún número dijo cualquier cosa. Como por ejemplo que las retenciones representan un 3% de la recaudación total, cuando superan el 15% haciendo cuentas más que elementales.
La verdad es que en lugar de asesorarse por economistas, los Kirchner parecen asesorados por autores de panfletos que quedaron en la historia.
Por eso es que recurro, en este caso, a parafrasear al gobernador Scioli, quien por primera vez en su vida (al menos que yo recuerde) dijo una frase que fue tapa de los diarios y está en boca de todos los comentaristas: "con la comida no se jode".
Quien cierra exportaciones de carnes, quien aplica manu militari el criterio de aumentar de una manera insólita impuestos sobre ingresos brutos, quien no puede suministrar energía básica (ni admite que alguien deba hacerlo) para aumentar la producción, quien emite moneda para entregar subsidios y "compensaciones" de dudosa razonabilidad a "pequeños y medianos" productores a los que dado el engendro burocrático jamás les llegarán; quien hace todo eso, no parece estar actuando en el sentido de no joder con la comida. Más bien parece lo contrario. Más bien parace que si alguien jode con la comida es el gobierno.
Qué pasó con la leche?, ¿Por qué se llegó donde se llegó? ¿No es llamativo que el camión que apareció por televisión sea de Sancor cuando sabemos que esa cooperativa está en quiebra y depende de los dólares venezolanos y del propio gobierno argentino para sobrevivir luego del desastre al que la llevó el control de precios?. No importa. No voy a hacer más conjeturas. Después de todo no caben dudas que si se cortan rutas los alimentos perecederos se estropean y habrá que tirarlos.
Pero, ¿por qué se cortan rutas en la Argentina desde hace varios años ante la total pasividad de las autoridades?. ¿Porque quienes cortan son "los pobres", como dijo Néstor días pasados?. Y si es así, ¿los asambleístas de Gualeguaychú qué son?, ¿pobres?.
La verdad es que el kirchnerismo piensa que con la economía sí se puede joder. Y entonces ha decidido que un grupo o grupúsculo de improvisados, incluyendo al propio matrimonio presidencial, intervenga en prácticamente todo lo que se produce y se hace en el país. Desde alimentos hasta toallitas femeninas. Desde energía hasta transporte aéreo. Desde producción agroganadera hasta exploración de la plataforma submarina. Uno puede ver una y otra vez a esos funcionarios decir inconsistencias en materia económica, como la presidenta cuando fue a Italia a hablar de los llamados "pool de siembra" y dijo cualquier cosa. Como por ejemplo que si alguien coloca dinero (habló de 16.000 dólare, confieso que ignoro por qué esa cifra y no cualquier otra) en un "pool" gana un 30% en seis meses. Los europeos deben estar azorados con semejante rentabilidad. Deberían estar pensando en venir corriendo a invertir acá para ganar tanto dinero. Pero no lo hacen.
¿Por qué?, ¿Cufré?, ¿Zlotnik?, ¿Cristina?-
Héctor Trillo

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