La escalada de intolerancia del matrimonio presidencial está alcanzando su clímax. La situación planteada por el problema con el campo no tiene visos de resolverse y los ex montoneros que hacen las veces de voceros o consejeros del gobierno están cada día más sacados.
La supuestamente independiente Justicia, que hasta ahora no hizo nada o prácticamente nada ante los cortes de rutas y puentes a lo largo de varios años, sale ahora a mandar a arrestar gente. Productores, políticos (como Margarita Stolbitzer) y gente común aparecen ahora en el banquillo de los acusados al tiempo que el patotero D Elía acompaña a la presidenta en el avión que es muy lindo pero jamás se vendió al acto del 25 de mayo en Salta, luego de haber salido en la televisión acompañado de una patota y pegándole a la gente en las inmediaciones de la Plaza de Mayo.
Lo más grave de todo esto es, como suele normalmente ocurrir, la estupidez. Porque lo que el gobierno está haciendo es una soberana pelotudez. Podrá tener algún eco en los medios comprados con publicidad oficial y con ciertos ideólogos que tienen la cabeza quemada porque en los años 70 no pudieron llevar a cabo la "revolución" pese a que se habían dejado la barba y todo. Pero no alcanza ese eco para forjar un sistema político económico en el cual los inversores decidan poner más plata, más esfuerzos, más energía y de tal modo crear más riqueza y promover un mejor nivel de vida para la población. Al contrario. Y el "distribucionismo" tan declamado no es más que el resentimiento puesto en palabras musicales para los oídos retrógrados de quienes creen que el trabajo "surge de entre las malezas".
La Justicia es lo que siempre ha sido: un apéndice del gobierno de turno. Como tantísimas veces lo hemos dicho.
El problema es que las injusticias que se cometen en nombre de supuestas justicias, terminan mostrando la verdadera cara de la justicia. Y la justicia en este caso es que todos paguemos tanta pelotudez. Porque si hay algo de lo que no caben dudas es que este modo de actuar esquizoide no puede llevar a otro lado que a un sitio peor.
Acá no hay consensos, ni acuerdos, ni coloquios, ni un carajo. Hay prepotencia y "caja", y nada más.
Los cortes de rutas, calles y puentes han sido desde sus comienzos una flagrante violación de derechos básicos, pero el gobierno kirchnerista nunca lo entendió así. A tal punto no lo entendió que incorporó al gobierno a los más importantes dirigentes de estos grupos en la medida en que le fueran afines. D Elía, Pérsico, Ceballos, y algunos de menor cuantía están a cargo del "pico y pala" yendo a canales de televisión y hablando por radio como si fueran importantísimos políticos votados por millones de argentinos.
Su "lugar en el mundo" fue la prepotencia, la cobardía, el apriete, el resentimiento, el insulto, la agresión física, la capucha....
Hay algo de positivo en todo esto. Hay un provebial bien que discurre luego del mal.
Mucha gente ha tomado debida nota del verdadero principio y fin de estos trasnochados de filiación indisimulada.
El "modelo" comenzó a hacer agua por todos lados. El expresidente está virtualmente jaqueado por su propia ceguera. Y su mujer hace un papel cada vez más impresentable. Sus discursos no coinciden con sus actos. Sus ropas y sus declaraciones juradas de impuestos no coinciden con su "solidaridad". No hay nada que hacerle.
Y el verso de la "justicia" y de la "no represión" va quedando en evidencia, por si algo faltara. Y esto, en realidad, acaba de empezar.
Porque si la debacle no se detiene arrasará con todo y con todos.
No decimos esto de agoreros, lo decimos porque ya lo hemos vivido, y varias veces.
El peronismo del 73 terminó fagocitándose a sí mismo, con un Perón "de vuelta" y enfrentado a sus "formaciones especiales" que terminaron insultándolo y queriéndolo matar a su retorno en el 72 en Ezeiza. El papel de una vicepresidenta absolutamente impresentable que luego se convirtiera en presidenta acrecentó el ridículo iniciado por Cámpora, un dentista absolutamente genuflexo devenido en presidente por decisión popular luego de haber sido "designado" por el líder, que de paso sea dicho lo despreciaba. Tanto Cámpora como Isabelita fueron elegidos por la gente, pero antes por el líder. Cristina fue puesta a dedo por Kirchner y también fue elegida por la gente. Todos somos responsables de lo que nos pasa. Y de lo que nos vuelve a pasar.
Tenemos un gobierno hoy por hoy con visos de legitimidad, pero amañado por las trampas de Duhalde para impedir que volviera Menem, surgido de un balotaje "a la medida" incorporado a una Constitución surgida de un "pacto" absolutamente espurio en 1994 con el gran responsable de los 10 años de Menem: Alfonsín.
Y lo más grave de todo es que ciertos sectores más o menos "intelectuales" todavía están defendiendo la ridiculez de un grupo de fanáticos que rodean a la presidenta. Esto no es chiste. Acá puede haber cosas mucho peores.
El kirchnerismo no se banca el disenso, lo sabemos. No se banca dar la cara en conferencias de prensa. No se banca contestar preguntas. No se banca esto. Y no se lo banca porque en su origen, en el seno más profundo de su génesis, está la formación totalitaria de los grupos terroristas de los 70. Obsérvese y se verá que ninguno de los vergonzantes ex montoneros se sienta en una mesa de discusión ni acepta participar de debates donde estén en juego decisiones respecto del futuro del país. Como dijera el inefable todopoderoso ministro De Vido: O apoyan abiertamente y suman, o de lo contrario "restan" por "tibios". O estás conmigo o sos mi enemigo. Así de sencillo. Esa mentalidad totalitaria es la perdición de esta gente, porque muestra la tosudez del obtuso, del intransigente. Y así no es como se construye un estado democrático. Todo lo contrario.
Y los grupúsculos de comunistas que desde la Universidad apoyan "observatorios de medios" que pretenden concular la libertad de prensa cuando TODO EL MUNDO tiene acceso a millones de medios que llegan de todas partes y de todas las formas imaginables es una torpeza mayor si cabe. El Muro de Berlín fue derribado por los satélites, señores. No por las bombas.
Los mensajes según los cuales los productores agropecuarios son golpistas, avaros, enemigos del pueblo y etcétera, se enmarcan en esta línea de acción.
"Todos" los agropecuarios son "avaros". "Todos" son golpistas. "Todos" son decididamente mezquinos, voraces, inhumanos.
Esa es la mentalidad que priva en los Kirchner, en D Elía, en los demás patoteros-funcionarios. O sos de los míos o sos basura.
Y en todo esto hay un gran engaño. Porque como decimos los Kirchner no viven como dicen que debe vivirse en la Argentina. Al contrario. Se enriquecen, ellos y sus amigos. Llevan el dinero fuera y no rinden cuentas. Crean las condiciones para que los amigos se queden con empresas, con "concesiones", con maquinitas tragamonedas o con lo que sea.
Esta realidad terminará siendo comprendida por la inmensa mayoría de la población.
Hoy por hoy, la necesidad de dinero del Estado tiene mucho que ver con la necesidad de mantener los espejitos de colores. Acá hacen falta 4.500 millones de dólares este año para mantener en funcionamiento al país mediante importaciones de combustibles para cubrir las escaseces. Y cada vez hace falta más dinero. Los ajustes a las retenciones apuntan a conseguir al menos 1.500 millones adicionales, que sumados a los más de 3.000 logrados en ajustes anteriores de las retenciones permitan cubrir el agujero cada vez más grande. Hasta que el agujero ya no pueda cubrirse, claro está.
En 10 años las exportaciones de petróleo argentino cayeron un 90%. Las reservas de gas cayeron un 40% desde 2002. El problema energético pretende taparse con pamplinas.
La realidad es que ya no queda tiempo para la propaganda vacua.
El fiscal de San Nicolás respondía por radio (ante una pregunta respecto de si recibe presiones políticas para decidir apresar a productores rurales) " ¿Ud. cree que si fuera así yo se lo diría?" Esa respuesta recuerda la del padre del gordo Luque cuando dijo que si el hijo hubiera asesinado a María Soledad el cadáver no hubiera aparecido.
Tal para cual.
Héctor Trillo
No hay comentarios.:
Publicar un comentario