Con sólo leer los considerandos del decreto de anulación de las retenciones móviles puede uno comprender el inmenso dolor que le ha provocado al círculo áulico del gobierno la derrota sufrida en el Congreso Nacional. Tales considerandos están cargados de acusaciones que no hacen sino reflejar la realidad de un criterio que no se condice con la vida misma.
Tal vez el único punto que puede considerarse válido es el de los cortes de ruta y los "escraches" y "aprietes" sufridos por la población en general y por ciertos legisladores en particular. El problema está en que el gobierno no refleja en dicho punto lo ocurrido en el país en los últimos años ante la proverbial vista gorda y hasta de la anuencia de los gobernantes. Acá ha habido cortes de ruta y "escraches" por doquier, incluso propiciados por el gobierrno del matrimonio Kirchner, como el caso de la compañía Shell.
También hubo y hay patotas y aprietes de todo tipo, como el ocurrido en Plaza de Mayo de la mano del soretón D Elía en oportunidad del cacerolazo. O las consuetudinarias patoteadas de Guillermo Moreno en la propia plaza o en el Congreso, rodeado de guardaespaldas al mejor estilo de esas viejas películas sobre la mafia de Chicago
No hay peor sordo que el que no quiere oir ni peor ciego que el que no quiere ver. Y es evidente que esta gente, ese círculo áulico, no quiere hacer ni una cosa ni la otra.
Ya ni siquiera se trata de los discursos vacuos de un expresidente cargado de consignas, etiquetas e insultos que jamás llevó a la Justicia ni a ninguna parte. Ni de su esposa repartiendo diatribas contra "el campo" para luego recibir a sus "golpistas" dirigentes en la propia casa de gobierno en dos oportunidades. Se trata de recortar la realidad de una forma esquizofrénica, observando la prepotencia de un lado y negando o considerando "buena" la patota del otro. No hace mucho el propio expresidente exclamó en uno de sus cansadores y repetidos discursos ante manifestantes pagos con dinero del erario que él podía "entender los cortes de ruta cuando parten de la gente que no tiene trabajo o comida", palabras más, palabras menos. Pero que por supuesto no podía aceptar los "otros" piquetes. Una verdadera idiotez retórica, hay que decirlo. Los derechos de unos no son los de los otros. Unos pueden violarlos y otros no. Según, claro está, lo que opine el proverbial "pingüino". Alma y voz de la ética y de la patria justa libre y soberana que afirma estár forjando.
Hoy sábado por la mañana escuchábamos al periodista Eduardo Aliverti decir que había sido "una ingenuidad" presentar el proyecto acerca de las retenciones móviles en el Congreso sin estar seguros de que se aprobaría. Terrible y patética confesión del apego de ciertos perdonavidas sobre el funcionamiento de la democracia. No es nueva esta clase de posiciones, que además son dichas desde esa suerte de bastión del que se las sabe todas que es capaz de evaluar cuándo una cosa debe someterse a la opinión de los demás y cuándo no.
Tal vez ni se haya dado cuenta este periodista, que siempre critica a los demás periodistas y medios, que lo que está haciendo es reforzar su vieja semblanza totalitaria. Debemos mandar al Congreso aquello que sabemos que saldrá con voto favorable ¿no, Aliverti?. Así de sencillo y patético.
Lo cierto es que la historia no ha terminado. El sentimiento democrático no se adquiere fácilmente a ciertas alturas de la vida.
Un expresidente que se rodea de personajes como Moyano, Bonafini, los montoneros vergonzantes, Pérsico, D Elía, etc y arma actos político partidarios que son pagados con dineros públicos arreando como ganado a la gente más pobre y más necesitada a "la plaza" es una inverosímil demostración de la debilidad intrínseca que lleva en todo su ser.
Una presidenta que ha llegado al poder elegida por su marido, que finalmente ha debido hocicar ante la realidad para finalmente elaborar un decreto cuyos considerandos no son solamente panfletarios, son esquizofrénicos, mentirosos, clasistas, no tiene base ni fundamento que merezca ser discutido.
Que determinada parte de la población esté de acuerdo o no con las retenciones móviles es otro problema. Pero que haya quienes consideran que unos pueden cometer toda clase de tropelías contra otros, pero que luego estos otros no tienen permiso para hacer lo propio es para pegarse el helado en la frente. Quieras que no.
La presidenta en uno de sus discursos habituales, en este caso posterior a la votación en el Senado, ha dicho que hay quienes "no nos entienden" pero que tal vez lo hagan más temprano que tarde. La presidenta considera que "no la entienden" quienes leen por ejemplo los considerandos que comentamos. Repasémolos brevemente.
1. Que las alícuotas de retenciones pretendían estabilizar los precios a niveles convenientes (¿no era que se iban a hacer hospitales rutas y "casas populares" o "pagar la deuda externa"?)
2. Que la decisión fue pretexto para el violento lockout que dio lugar a una escalada de cortes de ruta, desabastecimiento, etc y que llevó a coacciones, amenazas y agresiones verbales y físicas (insistimos: no compartimos jamás los escraches y los cortes, pero no ha sido -ni es- esa la posición de los gobernantes actuales, como queda dicho y reiterado. Pero además ¿son o no son coacciones y agresiones verbales y físicas las propinadas por Kirchner, Moreno, D Elía y compañía a lo largo de estos años?, ¿eso es lo que no entendemos y debemos entender?).
3. No debe haber sector que imponga coactivamente al conjunto sus propios intereses de lucro (acá se incurre también en un pleonasmo, pero dejemos el idioma para mejor oportunidad ¿los "intereses de lucro" se impusieron coactivamente o los votó el Congreso?, ¿el Congreso votó presionado y coaccionado por "el sector" que quiere imponer coactivamente etc etc o por el gobierno, o por ambos?. ¿Quién le pega a la gente en la plaza, quién coacciona contra la Shell o contra las compañías de aviación y de agua, quién "escracha" a la gente en sus casas, quién les pasa por arriba con la camioneta 4x4 a los manifestantes?)
4. considera que debe haber retenciones móviles y que deben ser discutidas sin presiones y en el marco de las instituciones. Las instituciones incluyen el derecho de reclamar a las autoridades con las cacerolas en las calles. ¿O no?. Y también el derecho de que las leyes se discutan en el Congreso, lo que hace que este considerando la presidenta parezca habérselo escrito a sí misma.
5. Así las cosas el último considerando que hemos visto termina deslegitimando la votación en el Senado por las presiones sufridas. Es el colmo del caradurismo. ¿Las presiones a Saadi? ¿A Menem?, ¿A Rached?. ¿Las promesas y las amenazas a los que votaron en contra del "partido" siendo miembros del equipo "K"?. ¿Tal vez la acusación de Judas de parte de Pichetto a Cobos antes de emitir éste su voto de desempate?. Es terrible. Esta gente se miente a sí misma y cree que los demás le creerán.
Y así arma este despelote fenomenal que termina retrasando y jodiéndolo todo para no lograr más que destilar veneno, odio y resentimiento.
Así las cosas, la historia no ha terminado. Digamoslo con todas las letras para que se entienda mejor: si pueden volver a joder, van a volver a hacerlo. Aunque el país se paralice, aunque la barbarie asome por doquier como ha asomado aquella noche de las cacerolas, o ante la detención de la gente en las rutas, o ante las acusaciones no llevadas a la Justicia por un lenguaraz Kirchner que hasta parece haber perdido el miedo de dar conferencias de prensa. ¿Quién prendió fuego a los campos?, ¿fueron los productores, los dueños, los arrendatarios? ¿Y por qué no hay denuncias formales del ciudadano Kirchner en la justicia?, ¿Y la impresentable secretaria de medio ambiente que parecía tener todo cocinado en la materia en aquellos días del humo y ahora no habla más del asunto?.
Héctor Trillo
www.hectorblastrillo.blogspot.com
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