Azorados leemos en los diarios la noticia de que el Ministerio del Interior de España está a punto de poner en funcionamiento una Brigada de Expulsiones de Delincuentes Extranjeros, que hasta lleva una sigla en su construcción: BEDEX. Esta nueva Gestapo se encargará de repatriar a sus países de origen a aquellos delincuentes extranjeros reincidentes y, especialmente, violentos, dice el diario La Nación.
El gobierno socialista español está evidenciando así el profundo criterio xenófobo tan arraigado en la Madre Patria. Se habla de que la BEDEX intentará disminuir la "alarma social" (sic) que provocan determinados hechos violentos llevados a cabo por delincuentes extranjeros (!).
¿Los delincuentes no extranjeros no llevan a cabo hechos violentos que provocan esa curiosa "alarma social"? ¿O sí producen hechos violentos pero NO ES LO MISMO?. Es terrible.
Las personas de nacionalidad extranjera residentes en España resultarán así discriminadas mediante el criterio de que, por el solo hecho de no ser españoles, terminarán siendo expulsadas y no encarceladas y juzgadas como cualquier delincuente nativo, por así decirlo. Es decir que se aplicarán en España penas diferentes para iguales delitos. ¿Esto es lo que proponen los paladines de la ética y de la solidaridad y de todo lo "social" que en el mundo han sido?.
El espanto no es menor si pensamos que muchos de los delincuentes que se enmarquen en estas curiosas disquisiciones racistas, probablemente tengan familia en España. Cónyuges o hijos, por ejemplo. ¿Qué ocurrirá con ellos ante este dislate?.
Eso sí, la BEDEX dependerá de la Comisaría General de Extranjería y Fronteras y para expulsar a alguien del país necesitará "autorización judicial". ¡Menos mal!. Serán entonces los jueces quienes decidirán aplicar una ley diferente para un mismo delito. ¡Todo en nombre de la necesidad de terminar con la "alarma social"!!!
Avanzando en la información, nos econtramos con expresiones tales como "multirreincidentes" para señalar a delincuentes crónicos, digamos. También de aquellos que por su agresividad provocan un "efecto negativo" (!!!). ¿Hay agresividades que no provoquen un efecto negativo?.
Hay un señor que es el Secretario de Seguridad que al parecer lleva la voz cantante y que es el que especialmente se ha referido a la "alarma" que producen los "delincuentes extranjeros". Claro, porque los "delincuentes nacionales" son otra cosa ¿no?. Es impresionante.
Ahora bien, el tema de la xenofobia en la vieja Europa es tan viejo como el propio continente. Y las declamaciones de la "socialdemocracia" en el sentido de la igualdad y el humanitarismo han sido, también desde siempre, pura basura. Porque el fondo de la cuestión es siempre el mismo: al extranjero ni justicia.
Es sabido que en países como Francia o Alemania hay hijos, nietos y hasta biznietos de inmigrantes que aún no cuentan con la nacionalidad de su país de nacimiento porque las autoridades no se la han otorgado. Son parias en su propio terruño. Este espanto no puede disimularse con discursos de ocasión o con el proverbial encendido del ventilador contra Jean Marie Le Pen o contra algún loco ex nazi austríaco. Acá la cuestión tiene un arraigo de siglos, solo que algunos pretenden llevarla adelante por el camino "políticamente correcto" o otros a lo bestia, digamos.
La Unión Europea aprobó un llamativo Pacto Europeo de Inmigración y Asilo para "controlar mejor los flujos migratorios". La UE avanzó en la creación de una "tarjeta azul" (rémora, suponemos, de la tarjeta verde norteamericana) para "facilitar la llegada de mano de obra calificada de otros países". Somos todos muy humanos, pero algunos somos más humanos que otros ¿no?.
Es que con el remanido cántico de "regular la inmigración laboral" lo que está haciéndose es barrer la tierra bajo de la alfombra. ¿Por qué, si es la cuestión laboral el problema, se le niega la nacionalidad a hijos y nietos nacidos en sus territorios?.
Un tal Celestino Corbacho, ministro de Trabajo e Inmigración (una conjunción insólita de funciones) de España, dijo que el Pacto "busca dar respuesta a la posición que ha venido defendiendo España: control de flujos migratorios, cooperación con los países de origen, y finalmente, integración en el desarrollo de nuestras sociedades". Caradura.
Por su parte el Ministro de Inmigración francés Brice Hortefeux, señaló que (el Pacto) "organiza la inmigración legal y desorganiza la inmigración ilegal, y vuelve a Europa más prtectora de cara a aquellos que no son protegidos en sus países". La verdad, parece cualquiera de nuestros "expliquéitors", realmente.
¿Desorganizar la inmigración ilegal es una función del Pacto?. Eso equivale a decir que hoy por hoy la inmigración ilegal está "organizada" y todos los días vemos cómo se mueren jóvenes africanos en sus precarias barcazas tratando de alcanzar el Paraíso, mientras las policías de frontera, o como se las llame, intentan resguardarse de las nubes de insectos (cómo llamarlas) del continente negro. Y no solamente los africanos emigran a Europa, claro está. También lo hacen los "sudacas" y los turcos, y los esteeuropeos y asiáticos varios. Hay que protegerse contra la malaria. Y si ésto no alcanza, hay que expulsar a los delincuentes a pesar de haberlos acogido antes, porque antes que nada, antes que seres humanos e incluso antes que delincuentes son: extranjeros.
Héctor Trillo
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