EL PERIODISMO y su TRAVESTISMO CULTURAL
Fecha: 2002-07-13
Respuesta al mensaje : No es respuesta
Titulo: Moral mediática
Opinión: Ayer por la mañana un camión cargado de naranjas y otros cítricos tuvo un accidente en la zona de Villa del Parque, razón por la cual se desparramó una gran cantidad de esos frutos sobre el pavimento. Los vecinos y transeúntes, siguiendo la moderna modalidad saqueadora, se lanzaron a la búsqueda del tesoro munidos de bolsas, cajas y cajones ante la contemplación indiferente de curiosos, la palpable avidez lúdica de "movileros" y la absoluta inacción policial. El chófer del camión, a todo esto, sólo se limitaba a pedir que al menos le dejaran los cajones ya que se sentía impotente en términos de tratar de rescatar al menos parte de la carga. Acostumbrado, escuchaba yo en la radio el relato del cotidiano acontecer saqueador en La Red, donde una movilera le preguntaba a una señora si tenía trabajo, para justificar de ese modo el robo, quiero suponer. En los estudios, un Nelson Castro en otros tiempos serio y circunspecto, lanzaba risitas al aire, tal vez alelado por el profundo surrealismo, o en una de esas nervioso por la cotidiana observación del desastre moral en que nos hemos convertido. Ahí nomás cambié de emisora, no con la esperanza de oír otra versión de los hechos, sino con la esperanza de no oír nada más. Inútil, por cierto, porque en el lugar estaban todos, incluídos los canales de TV por cable y demás yerbas. Es evidente que el establishment periodístico ha terminado de justificar el robo con el argumento de que la gente no tiene trabajo, razón por la cual cualquier crítica puede ser considerada de fascista, calificativo al que prácticamente ninguno está dispuesto a soportar. Lo cierto es que individuos de la más diversa laya se acercaban al botín a medida que iban enterándose gracias a la cobertura condescendiente de un periodismo profundamente inmoral y hasta marquetinero. Es verdad que media biblioteca jurídica se refiere al hecho de que quien roba para comer porque no tiene como adquirir comida no merece sanción. Pero la determinación de tal estado de necesidad corre por cuenta de la Justicia, y no de Nelson Castro. Por lo demás, la otra mitad de la biblioteca sostiene, hasta donde yo sé, que no puede justificarse el robo dado que si se lo hace, todo robo tiene justificación. Y si no dice exactamente eso, al menos es lo que yo humildemente pienso. La actitud permisiva y condescendiente hacia los estados de necesidad ha dado lugar a la justificación de todo tipo de tropelías perpetradas por individuos que no han demostrado ante la Justicia su estado de necesidad. No sólo no han demostrado eso, sino que además suelen marchar enmascarados y armados, como tantas veces he dicho, o sea que ni siquiera su identidad ha sido reconocida. Desde piqueteros a activistas, desde supuestos o reales desocupados hasta ahorristas, todos tienen derecho de romper y cortar, incendiar y saquear, porque así lo ha determinado el establishment mediático, otra cosa no se me ocurre. A todo esto, el Estado benefactor que tanto ha sido reclamado por el "progresismo" vernáculo, no parece cumplir su función con eficiencia pese a no pagar ya la deuda externa ni aceptar las exigencias del FMI, pero tampoco resulta ser el exigido a la hora de dar de comer a quienes supuesta o realmente no tienen alimentos. Tampoco se le exige a la Justicia que verifique el tal estado de necesidad que suelen declamar gruesos dirigentes de vieja militancia, algunos de ellos diputados incluso. Así las cosas, en un barrio de clase media de la Capital Federal, un grupo de aprovechados asumieron la categoría de necesitados con el aval del periodismo al que me refiero, siempre dispuesto a encontrar justificación a la barbarie. Dado que la señora entrevistada por Nelson Castro no tiene trabajo, puede robar impunemente las naranjas que pertenecen a un señor que sí tiene trabajo. De tal forma, aquel que tenga trabajo y sea susceptible de sufrir un percance como el relatado, lo más aconsejable es que venda todo a algún precio y se lleve el dinero a otra parte más segura, que por supuesto no serán los bancos ni los colchones ubicados en el territorio argentino. Y cuando esto ocurra y la desocupación y la inseguridad sean aún mayores, desde los medios a los que me refiero se culpe de ello a norteamericanos y banqueros, a fondos monetarios y a buitres, a neoliberales y a gurúes. ¿Habrá que recordar que la gente de bien no roba?, ¿será necesario decir que un ama de casa que no tiene trabajo en el sentido en que fue preguntada la señora de marras es la cosa más habitual del mundo dado que trabaja en su casa?. ¿Habrá que firmar un decreto diciendo que todos aquellos que no tienen trabajo tienen derecho a salir de cacería de lo ajeno?. Estamos ante lo que se me ocurrió preguntar si no es una moral mediática, rescatando esta palabreja tan en boga hoy para referirse a "los medios" en general. Estamos ante la degradación de la persona, por la humillación que sufre de politicastros y perdonavidas. Estamos ante la falta de escrúpulos de sectores del poder que se solazan incluso incentivando estas prácticas, como se dice que ocurrió el 19 de diciembre, y curiosamente parece que cuentan con el aval de movileros y periodistas, ya que con la justificación en la que incurren bien les cabe la calificación de cómplices. ¿O no?. Héctor Trillo
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