El ágora
Un Encuentro panfletario
Desde hace ya bastante tiempo venimos siguiendo, aunque no con demasiada continuidad, la programación del canal oficial Encuentro. Hemos observado que se trata de una interesante iniciativa en la que es factible acceder a documentales de gran interés.
No conocemos, claro está, toda la grilla. Básicamente porque el tiempo que le dedicamos a la televisión es en general bastante poco. Parte por nuestras ocupaciones y también por nuestros gustos. Pero dentro de lo que hemos podido observar de este canal público, es evidente que se ha levantado mucho la puntería con relación al promedio histórico de los medios oficiales en la Argentina.
Sin embargo, parece que por una especie de falla de origen, en esta bendita tierra no es posible acceder a pleno a una televisión pública absolutamente independiente y pluralista. Ello más allá de lo que cada uno de nosotros pueda pensar con respecto a que existan o no medios de difusión a cargo del Estado.
Una de las razones por las que nunca hemos compartido la visión de quienes sostienen que deben desarrollarse este tipo de medios a cargo del Estado, es precisamente la incorregible falta de ecuanimidad de la política. Cada gobierno, en cada época, a lo largo de muchos años, ha incurrido en las misma corruptela ideológica: confundir gobierno con Estado, disponer del medio para publicidad propia, digitación de la publicidad oficial y todo lo que ya sabemos.
Hay otra razón de enorme peso para que nos opongamos a este tipo de medios. Una sociedad adulta debe generar sus propios espacios culturales de manera independiente del poder político. Así como existen iniciativas tales como clubes, fuerzas vivas, sociedades de fomento, cooperativas, bibliotecas o lo que fuere. Está bien que el Estado apoye y promueva la educación en todas sus formas, pero es ésta la que debe dar lugar a las iniciativas culturales, y no el mismo Estado.
Y una razón que consideramos definitiva es que, cuando el Estado contrata actores, relatores, comunicadores, historiadores o lo que fuere, éstos pasan a depender del poder político, lo cual los convierte en apéndices de los gobernantes de turno. Muchas veces se dice que los periodistas o comunicadores en muchos casos responden a los intereses de las empresas, como señal de que carecen de independencia para opinar. Puede que así sea en la mayoría de los casos, como también es cierto que cuando existe pluralidad ideológica es factible que los receptores de la información elijan entre múltiples opciones, como sin duda ocurre hoy en día.
Cuando quien paga nuestro sueldo es el Estado, por más que se pretenda afirmar que se persigue un fin cultural, se nos obliga a caer en las redes de la politiquería, queramos o no.
El canal Encuentro, que da pie a estas consideraciones, no es una excepción, lamentablemente. A todo lo bueno e interesante que efectivamente tiene y que resaltamos al inicio de estas líneas, se le contrapone ese tufillo ideológico de carácter dogmático que puede dejarnos pasmados en cualquier momento.
Dejemos de lado los trabajos documentales internacionales, como por ejemplo los de la BBC, porque son palabras mayores. Hablemos brevemente de las elaboraciones locales.
Desde el vamos podemos observar que los programas documentales que incursionan en la vida política están conducidos invariablemente por personajes más o menos amigos del régimen imperante y mantienen una línea ideológica marcadamente sesgada y siempre en la misma dirección. Por ejemplo: si se trata de un programa de historia argentina, éste podrá estar conducido por un Felipe Pigna o por alguien cercano a su punto de vista. Nunca veremos un contraste entre lo que podríamos decir una visión oficialista y alguna de las múltiples visiones existentes.
Por más esfuerzo que se haga, cuando el material didáctico es tratado por ideólogos de una única tendencia, la privación de la visión universal se hace evidente y al final se cae en el descrédito.
A ello se le suma una visión maniquea, muy propia de estos aciagos tiempos argentinos. Pero por ello también muy negativa desde el punto de vista de la formación cultural que se pretende. Si lo que se intenta es el adoctrinamiento, habrá que recurrir a la historia reciente para observar que los grandes monstruos adoctrinadores que en el siglo XX han sido, se cayeron solos sin pena ni gloria. Y millones de adoctrinados durante décadas, saltaron la cerca hacia la libertad de pensamiento en cuestión de horas.
Cualquiera de nosotros puede leer un diario favorable a posiciones de izquierda u otro que tira a la derecha. Escuchar un programa de radio o ver programas televisivos opuestos ideológicamente. Lo triste, lo pernicioso, lo negativo, es encontrar en la televisión oficial, la cantinela vacua de los corifeos del gobierno de turno. Y a eso tiende el canal Encuentro, aún estando como está lejísimos del canal 7, que directamente resulta insoportable incluso para muchos adherentes al gobierno, hartos como están de que les mientan con índices, estadísticas y declaraciones patrimoniales.
Lo que nos ha motivado a escribir estas líneas, con todo, no es lo hasta aquí descripto. Hicimos la reseña porque nos sale hacerla. Decir lo que pensamos, aún en este modesto espacio.
El motivador de este texto fue el periodista y matemático Adrián Paenza. Un personaje de todos conocido, con una vastísima trayectoria en los medios. Otrora periodista deportivo, relator y comentarista del básquet de la NBA, conductor de programas de diversa índole y hasta autor de libros sobre matemática de gran difusión popular.
Paenza conduce un programa en el canal de marras que se llama “Alterados por PI” en el cual, en forma amena, de desarrollan y analizan problemas matemáticos, siguiendo la línea, justamente, de sus libros “Matemática ¿estás ahí?”.
Es un programa de gran interés y que se hace muy ameno para el público en general y para los más chicos en particular. Lamentablemente no evita incurrir en la politiquería más barata y pueril, la del golpe bajo, la del que se aprovecha de la nobleza, como diría en Chapulín Colorado.
Como cualquiera sabe, si uno se sienta a ver un programa político o incluso histórico conducido por tal o cual periodista, fácilmente podrá imaginarse de qué va la cosa. Nadie habrá de sorprenderse si escucha a un Aliverti o a un Longobardi en sus programas radiales. Le gustarán o no, o más o menos. O tal vez los escuche alternativamente para oír todas las campanas. Pero cuando uno se pone a ver un programa de matemática espera ver matemática, no panfletos. Y cuando le meten el panfleto como quien no quiere la cosa, la verdad es que jode. A nosotros nos jodió hoy Paenza. Y tenemos que decirlo.
En el medio de problemas matemáticos del tipo del que un CD de 10 temas puede escucharse de 3.628.800 formas distintas (factorial de 10), cosa que puede llevarnos unos 10.000 años hacer, el reconocido periodista y matemático se mandó la suya (seguramente por imperio del libreto, que entendemos no es de él). Más o menos dijo lo siguiente, acompañado de dibujos animados y gráficas varias:
Los 700.000 millones de dólares que EEUU ha decidido aplicar para intentar arreglar la crisis financiera mundial (se ve que el programa tiene algunos meses de grabado), significarían en billetes un peso equivalente al de 4.000 elefantes. Además implican una suma que es la cuarta parte del dinero invertido en la guerra de Irak y que con esa suma se podría terminar por dos años con la pobreza en el mundo.
Increíble. ¿Tiene necesidad este profesional de hacer semejante mezcla ideológica de baja estofa y dudosa certeza? ¿No puede tranquila y concretamente decir que él no se presta a estas cosas? ¿Tiene miedo de quedarse sin el trabajo y no conseguir otro o, simplemente, está de acuerdo con golpear bajo la línea de flotación a incautos observadores en edad infantil que pretenden descubrir los secretos de la matemática aplicada de manera divertida?
Es que más allá de todo lo que hemos descripto más arriba. Más allá de que un canal público debe ser pluralista por definición, está el hecho de aprovechar un nicho de programación interesante por razones culturales para lanzar la basura ideológica.
Además, mientras todos los ejemplos y casos que se presentan en el programa son explicados, aclarados y demostrados matemáticamente, la basura ideológica no lo ha sido.
Por ejemplo: ¿cómo se llega al número que demuestra que por dos años se eliminaría la pobreza en el mundo con ese dinero? ¿Cuántos son los pobres tomados para el cálculo, cuánto dinero requerirían y cómo variarían las necesidades básicas a satisfacer según las distintas regiones del planeta? Dicho de otro modo, si a cualquiera de nosotros el profesor Paenza nos dice que en realidad se eliminaría la pobreza por 4 años sería exactamente lo mismo. El panfleto es consignero de por sí. No requiere análisis.
Pongamos entonces algo de análisis, para por lo menos calmar nuestra bronca y que alguien más se entere. Cada tema da para un artículo bastante extenso, así que resumiremos todo lo posible.
La guerra de Irak tiene una motivación que debe ser analizada por politólogos y especialistas serios, y no por panfletarios que odian a los EEUU. Mucho se ha dicho y escrito al respecto, siempre obviando que los EEUU intervino en ese país en 1992 por la invasión a Kuwait y luego cuando el ataque terrorista de 2001 a las Torres Gemelas y otros objetivos. EEUU ensayó una defensa intentando acabar con las escuelas de lavadores de cerebros para convertir a jóvenes en suicidas y con sus fuentes de financiamiento. Esto puede discutirse, claro está. Pero como en el canal son muchas las referencias a esta guerra, y siempre se tiende a relacionar la misma con el objetivo de robar el petróleo, nos parece que habría que adentrarse un poquito más en el análisis y no ser tan marginalmente simplistas. Aún así, Paenza simplemente habló de un importe, de un costo. Dio por sobreentendido que es un gasto absurdo, inútil, dañino y perverso. Tal vez si un familiar suyo hubiera muerto en el ataque a las Torres no se prestaría a este juego.
El aspecto económico es, con todo, el más llamativo. Si los 700.000 millones de dólares de la ayuda se hubieran destinado a terminar con la pobreza en el mundo por dos años, ello implicaría el incremento brutal de la demanda de bienes para satisfacer necesidades básicas, lo cual provocaría una inflación monumental de los precios de tales productos de modo tal que no se resolvería el problema. Los billetes de papel que pesan el equivalente de 4.000 elefantes, no son riqueza, Paenza, son papeles.
Más allá de lo que nosotros pensamos respecto de que la ayuda financiera no resuelve el problema de la llamada burbuja, dado que se trata de una burbuja más, lo cierto es que si los 700.000 millones se hubieran utilizado de la forma que dice Paenza no se habrían utilizado para intentar paliar la crisis financiera. Y si las cosas fueren así, y si los autores de la iniciativa tuvieran razón, la crisis financiera hubiera seguido desarrollándose con total intensidad, provocando una bancarrota monumental y una situación similar a la famosa crisis del año 1929. Ello hubiera multiplicado de manera exponencial el número de pobres en el mundo, a menos que las empresas en bancarrota hubieran seguido produciendo, lo que obviamente no ocurriría.
Los autores del panfleto dan por sentadas demasiadas cosas de las que evidentemente no tienen ni idea. Plantean dogmáticamente un hecho fáctico que no están en condiciones de demostrar. Y lo hacen en un programa para todo público que personalmente nosotros intentamos que nuestros hijos miren. En otras palabras, con el panfleto en lugar de difundir cultura lo que se difunde es odio e ignorancia.
Nos queda entonces la pregunta una vez más ¿por qué Paenza se presta a esto?
HÉCTOR BLAS TRILLO Buenos Aires, 31 de enero de 2010
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