Carlos Heller es diputado nacional por Nuevo Encuentro (oficialista). Es también el presidente del Banco Credicoop. Impulsa un proyecto de "ley de servicios financieros" con el cual pretende establecer una gran cantidad de regulaciones sobre la operatoria bancaria y financiera pretendiendo que se trata en realidad de un servicio público.
En tal carácter el Sr. Heller disertó en un seminario organizado por el Centro de Economía y Finanzas para el Desrrollo de la Argentina, que es una entidad que aglutina a bancos estatales y a los cooperativos.
Hacemos este breve introito obviamente para ubicar al personaje, otrora conocido dirigente del club Boca Júniors.
La pretensión de convertir la práctica financiera en una suerte de práctica pública al servicio de la comunidad por encima de lo que determinan las leyes del mercado tiene no pocos bemoles. Por regla general los comerciantes, los empresarios o los banqueros llevan adelante sus emprendimientos con el ánimo de ganar dinero y no para hacer obras de caridad. Por crudo que esto resulte, la práctica económica basada en la libertad y en el Estado de derecho, posibilita que tanto demandantes como oferentes salgan beneficiados. Se comparta o no, esto no es ignorado por el banquero al cual estamos refiriéndonos.
Cuando cualquiera de nosotros en un mercado libre compra o vende un departamento o un automóvil usado, elige aquello que le conviene y lo hace pensando en su beneficio. De tal forma, tanto de un lado como del otro del mostrador, ambas partes sienten que han hecho un buen negocio. O tal vez puedan pensar que se apresuraron o cometieron algún error que podrían por regla general haber evitado de estudiar un poco más el asunto. En fin, cosas básicas en cualquier economía que funcione libremente.
No es que la actividad financiera en la Argentina sea hoy por hoy libre, porque no lo es. Existe una ley de entidades financieras que establece un amplísimo marco regulatorio, bajo la órbita del Banco Central para el dinero, y de la Comisión Nacional de Valores para los títulos y acciones.
Pues bien, el Sr. Heller considera que el marco regulatorio actual ha sido construido por "la dictadura y por los liberales" que así le dieron sustento al "modelo" que construyeron "y para que luego todo lo que uno quiera hacer para cambiar parezca ilegal y está en contradicción con alguna ley que está vigente". Sostuvo también que existe un "lobby que funciona en silencio y actúa intensamente" y que "a lo que más miedo tienen (los lobbistas) es a la idea del servicio público".
Uno no puede menos que preguntarse cómo hizo el Sr. Heller para sobrevivir con su banco en tales condiciones. La ley de entidades financieras lleva el número 21.526, proviene efectivamente de los tiempos del régimen militar, pero hace la friolera de 27 años que tal régimen ha finalizado. A esa ley se le hicieron no pocas reformas, y es cierto que algunas de ellas provienen de la época que Heller califica de "liberal", es decir del peronismo menemista de los años 90, que a su vez finalizó en su gestión hace 11 años. Parece que el tiempo democrático no pasara nunca en la Argentina según la visión de este banquero.
Bien. Qué cosa es un "servicio público". No existe una definición única al respecto y no vale la pena hacer demasiadas disquisiciones o lucubraciones al respecto. Se dice que el transporte, la telefonía, la seguridad, y cosas por el estilo son servicios públicos. Muchos también piensan que el llamado "gasto social" y todo aquello que apunte aunque sea en la intención a lograr el bienestar puede entrar dentro de esa categoría. Recalcamos lo de la intención porque en nuestro modo de ver uno de los grandes problemas no ya de la Argentina, sino de América Latina en general es precisamente la asidua intervención de los goberantes con iniciativas tendientes a mejorar la calidad de vida de la población y también el desarrollo regional, lo cual no significa ni de lejos que ello se hubiera logrado. Es más, nuestra opinión es más bien la contraria: el intervencionismo apunta a modificar ciertas cosas sin tomar debida nota que al alterar el equilibrio muchas otras se deterioran. Y finalmente el resultado es el desastre, el atraso y la corrupción.
Pero no queremos salirnos de cauce. Volvamos a Heller.
Tanto la dictadura como los liberales en la visión de este banquero hace rato que no están en el poder. Hace rato que el "nuevo modelo" está vigente, y hace rato que la Argentina ha iniciado la senda virtuosa de la distribución del ingreso, la inclusión social y toda la gama de frases ad hoc a las que nos tienen acostumbrados los diccionarios progresistas. Al menos eso es lo que piensa, repite y "construye" (a través del INDEC) el gobierno al que adhiere Heller. Así que no entendemo sinceramente cuál sería el problema.
También dijo este buen señor que la actividad financiera es esencial para la vida de las personas, las empresas y las regiones. Al menos en este punto no considera a las finanzas una "timba" como la señora presidenta. Ni tampoco se apoya en aquellos discursos de personajes como Ignacio De Mendiguren sobre los capitales que se vuelcan a la actividad financiera versus aquellos que lo hacen a la actividad productiva.
Sin embargo, cuando uno avanza en sus declaraciones comprende rápidamente lo que Heller quiere decir. Veamos: "El Credicoop, al igual que el Banco de la Nación, tienen más del 60% de sus carteras orientadas a las pymes, mientras que otros bancos no van a orientar sus préstamos a este sector por vocación, por eso tiene que haber regulaciones". Una pinturita.
Digamos entonces que hay banqueros y banqueros. Banqueros buenos (como él) y banqueros malos a los que (él) tiene que disponer cómo regular. Sin entrar en detalles acerca de cómo se compone la cartera del Banco Nación vale la pena decir que cada vez que historicamente ese banco la ha depurado, se han encontrado unos cuantos muertos de aquellos. Cualquiera que esté en estos temas lo sabe. Mientras son activos todo bien, cuando pasan a incobrables es la cosa. No aventuramos nada sobre Credicoop porque no conocemos, pero sí conocemos la historia y el tendal de la Cooperativa el Hogar Obrero, de la cual el Credicoop nació, si no estamos mal informados.
Con todo, no es el punto, obviamente. El punto es que el Sr. Heller considera que lo que él hace es una obra de bien, una especie de caridad pública que no entendemos por qué no la aplica al 100% de su cartera y no al 60%. Una caridad que de todos modos se supone que le deja algun dinerillo como para vivir, suponemos. Y el Banco Nación lo mismo. Todo el mundo sabe (y perdón por la ironía) que en su historia el Banco de la Nación jamás se orientó a préstamos políticos y emprendimientos surgidos del intervencionismo estatal con el objeto de "fomentar" la actividad productiva. Así las cosas, cuando tales emprendimientos se hicieron bolsa, la culpa ha sido de los emprendedores, y no del banco. Y cuando se trató de amigos del poder, resultó comparativamente sencillo absorber las pérdidas con fondos del Tesoro.
Y para completar el cuadro, dijo el diputado disertante que "el banco Nación y nosotros demostramos que es mentira que no se puede prestar a las pymes...si dejamos que decidan los banqueros (es decir, los otros banqueros, no él) entre el crédito para un LCD y un torno, siempre va para el LCD, porque la tasa de interés que se cobra es muchísimo más alta".
Es increíble. No sabemos si para el LCD, pero es obvio que para muchos bienes de consumo durable hace falta alguno que otro torno para su producción. De manera que generalizando podemos decir que si no se accede a los tornos, tampoco habrá LCDs. El sofisma es evidente.
Para que exista crédito para el consumo debe haber bienes producidos, y para que existan tales bienes, debe haber demanda de ellos, y buena parte de esa demanda, se produce porque hay créditos. Es tan obvio que duele tener que decírselo nada menos que a un banquero. Excepcional según sus dichos, pero banquero.
Ahora veamos un poco más de cerca las cosas: si los demás banqueros consideran o hacen ver que ciertas acciones son ilegales o están en contra de alguna ley ¿cómo es que eso no afecta al banco Credicoop?, es más, ¿cómo es que no se propuso a lo largo de tantos años derogar tales leyes, sobre todo en el larguísimo período en que el matrimonio Kirchner tuvo mayoría absoluta en ambas cámaras?
Prestar dinero a las pymes implica no prestar tanto a las empresa que no son pymes. Y también implica no prestarle al Estado, que es el gran tomador de dinero desde siempre. ¿Es bueno dejar sin crédito a las empresas más grandes y también dejar de colocar dinero en Lebacs o Nobacs emitidas por el Banco Central para "secar" la plaza del exceso de emisión de moneda para comprar dólares?
La sensación que siempre tenemos en estos aspectos es la de la sábana corta. Si no hay crédito al consumo, baja el consumo, si no hay consumo, no tiene sentido producir, si no tiene sentido producir, quién va a necesitar los tornos. Si se presta a las pymes, no se presta al Estado, si no se presta al Estado, quién absorberá la pavorosa emisión a lo largo de tantos años para comprar dólares caros y mantener el tipo de cambio "competitivo".
No hay respuestas. No las hay desde siempre. O jamás pudimos encontrarlas. Podemos asegurar que las hemos buscado infinidad de veces sin éxito.
Una pregunta más tendríamos que hacerle al Sr. Heller: ¿por qué quien necesita un torno puede obtener un crédito a tasa de interés menor?
Porque visto del lado del consumidor el torno es tan bien de consumo como una heladera.
¿Las ferreterías no financian los tornos y hay que comprarlos al contado con dinero del Banco Credicoop o del Nación? ¿Por qué?
¿Por qué nadie financia aquello que es necesario para las pymes siendo que es necesario?
Realmente no tenemos respuestas, y nos gustaría tenerlas.
No somos banqueros, como el Sr. Heller. No somos lobbistas. No somos financistas. No tenemos nada que ver con eso, excepto el ser profesionales de las ciencias económicas.
Esperamos algún día lograr alguna explicación. Mientras tanto, nos quedamos con la imagen altruista del Sr. Carlos Heller, a quien cuaquiera que pueda verle la cara en la televisión no le quedará ninguna duda de que sí lo es
Héctor Trillo
No hay comentarios.:
Publicar un comentario