Translate

miércoles, 29 de mayo de 2013

AFIP: EFICIENCIA QUE NO ES TAL

Segunda Opinión
Suplemento del boletín de actualidad económica y fiscal
AFIP: EFICIENCIA QUE NO ES TAL

La AFIP suele dar a conocer, en su página web, una serie de novedades entre las que se destacan sus “operativos” fiscalizadores que buscan detectar irregularidades en el cumplimiento de las obligaciones tributarias.
Es habitual que estas novedades aparezcan en lugar destacado, señalando de ese modo que la gestión actual, a cargo del Dr. Etchegaray, es eficiente y detecta con rapidez y eficacia a los infractores.
En otras palabras, los datos aportados sobre los resultados de estos “operativos” parecen tener más una finalidad propagandística que otra cosa.
Actualmente, la AFIP publica los resultados de inspecciones realizadas en 200 bares y restaurantes llevadas a cabo durante el verano en la Ciudad de Buenos Aires y sus alrededores. Esta información ha sido “levantada” por algunos medios, como por ejemplo el diario “Ámbito Financiero”, que como se sabe está especializado en este tipo de cuestiones.
Dicho diario, publica un recuadro en tapa titulado LA GRAN COMILONA y hace referencia al “clásico” que constituye la evasión en  el sector gastronómico. La información que  brinda no coincide exactamente con la que puede verse en la página afipiana, porque entre otras cosas señala que 60 restaurantes figuraban inscriptos como monotributistas cuando deberían figurar como “grandes contribuyentes”.
En realidad, los monotributistas que superan los parámetros establecidos por la ley, están incumpliendo la obligación de inscribirse en el régimen general y pasar a ser sujetos del impuesto a las ganancias e IVA. Para llegar a ser grandes contribuyentes deben tener ingresos de gran envergadura y ser encuadrados como tales por la propia AFIP. Es decir, cae de maduro que la idea-fuerza del diario en cuestión es marcar un enorme salto  y señalarle al desprevenido lector que 60 restaurantes sobre 200 figuraban como monotributistas y eran en verdad, prácticamente potentados. Eso no es correcto y no surge, insistimos, de los datos suministrados por la AFIP. Pero hay más.
Los parámetros que determinan si un negocio puede permanecer en el monotributo o no son varios (electricidad consumida, metros cuadrados cubiertos, monto del alquiler, etc.). La AFIP señala que el 55% de los inspeccionados supera alguno de estos parámetros, con lo cual no está hablando de ingresos, y mucho menos de ingresos exorbitantes,  sino de cualesquiera de los parámetros que la ley establece. El 55% de 200 es 110, y no 60, de manera que allí también tenemos un dato que no cierra y que parece indicar que el diario pretende  minimizar la cantidad de infractores.
La AFIP también señala que se relevaron 611 empleados y que el 38% de ellos presentaba “alguna irregularidad” en su registración. Finalmente, indica que “dentro de las cláusulas efectivizadas se encuentran comercios de gran envergadura” lo que parece ir en la dirección del diario que tomamos como referencia, aunque la expresión “cláusulas efectivizadas” merecería una traducción al castellano corriente.
La AFIP no dice que 60 locales hubieran sido clausurados, aunque se supone que el dato el diario lo ha obtenido de algún lado.
Ahora bien, más allá de esta suerte de contrapunto entre lo dicho y lo no dicho y el cómo está dicho, lo real es que la AFIP inspeccionó 200 locales, siendo que en el país ha de haber unos cuantos miles. Y de esos 200 se encontró con que 110 tenían irregularidades. Y además con que sobre 611 empledos, 232 (el 38%) tenía alguna irregularidad en su registración. Ello aparte, según el diario 60 locales fueron clausurados.
¿No son datos alarmantes que deberían ser revertidos alguna vez? Porque ante cada operativo realizado, en invierno o en verano, en la costa o en la Capital, en las fábricas textiles o donde fuere, se encuentra una enorme cantidad de irregularidades. La AFIP presenta luego como un éxito el trabajo realizado, cuando en realidad es un fracaso, porque el éxito sería no encontrar prácticamente ninguna irregularidad.
Viene a nuestra mente el caso del agente inmobiliario al cual la presidenta cuestionó por cadena nacional indicando que hacía 5 años que no presentaba declaraciones juradas. ¿No puede la AFIP detectar, con la tecnología avanzadísima que tiene, quién presenta y quién no las declaraciones? Podría ser que  luego de unos meses se detecte, o de un año, tal vez, pero ¿5 años? Y para ello fue preciso que este señor tuviera la desafortunada idea de decir en un diario “enemigo” que el mercado inmobiliario está parado por el cepo cambiario. ¿no es todo esto indicativo de que algo anda mal?
Si estamos en un promedio de, digamos 40% de irregularidades en materia laboral, y de 55% de irregularidades en materia fiscal nada más que en restaurantes de la zona de Buenos Aires y alrededores, ¿qué podemos esperar del resto del país? ¿Esto puede tomarse como una buena gestión de las autoridades fiscales?
La AFIP cuenta con una cantidad de datos verdaderamente impresionante, a la que contribuye una apabullante cifra de los llamados regímenes de información, mediante los cuales los contribuyentes se ven en la obligación de denunciar operaciones cruzadas e incluso datos personales de compradores, vendedores, titulares, inquilinos, acopiadores, consignatarios, y un millón de etcéteras. ¿No sirve todo esto, acaso, para reducir al mínimo la cantidad de irregularidades?
Otro aspecto verdaderamente destacable es el hecho de que la cantidad de exigencias impuestas por el Estado posibilitan grandes cantidades de obligaciones a cumplir, infinitas cantidades de dudas, innúmeras diferencias de opinión entre profesionales, a lo que se suman también los diversos criterios de parte de los empleados de la AFIP, que difícilmente opinen igual no sólo frente a otros empleados, sino frente a sí mismos en los días posteriores.
Se habla en la información que estamos comentando de las irregularidades en la registración de los empleados. No se aclara cuáles son esas irregularidades, pero es tan grande la cantidad de datos a suministrar para registrar debidamente a los trabajadores que resulta casi imposible esperar que todos ellos se encuentren en condiciones de cumplimiento perfecto. Datos referidos a la familia, al domicilio, al trabajo del cónyuge, a los hijos (que deben contar con número de CUIL incluso recién nacidos, cuando ese número se refiere a la “identificación laboral”) y, una vez más, infinitos etcéteras.
En resumen: existen sin duda irregularidades por incumplimiento fiscal muy serias, como la falta de categorización en el régimen general, que es atribuible sin ninguna duda al titular del local: luego vienen las irregularidades producto de innumerables exigencias de todo tipo y color y que no siempre son entendidas de igual modo por los propios empleados afipianos.
Por lo que podemos decir que existen en todo esto culpas compartidas. Por un lado obviamente está la responsabilidad de quienes quieren evadir impuestos y no se categorizan debidamente, o tal vez lo hace equivocadamente por error, porque también eso ocurre, ya que la mayoría tiende a mirar el parámetro “ingresos” y no revisa adecuadamente los restantes que surgen de la ley de monotributo. Por otro lado, el Fisco con innúmeras exigencias formales obliga a exprimirse las entendederas para intentar cumplir con todo, generando muchas veces errores u omisiones que distan de ser voluntarias y que, además, no revisten en absoluto la intención de evadir.
Y la conclusión a la que arribamos es la del título: se presenta como eficiente lo que no es tal. La eficiencia debería llevar a que prácticamente todo el  mundo esté encuadrado debidamente, abonando lo que corresponde, con las declaraciones juradas presentadas y con los empleados adecuadamente registrados.
Podríamos agregar, para terminar: más trabajo y menos propaganda.



HÉCTOR BLAS TRILLO                                                      Buenos Aires,  17 de febrero de 2013

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Seguidores