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lunes, 28 de julio de 2014

SON EQUIPOS DE FÚTBOL, NO PAÍSES 13/6/14

El Ágora
 SON EQUIPOS DE FÚTBOL, NO PAÍSES

      Anoche, al finalizar el partido entre Brasil y Croacia, la tele quedó encendida en el canal oficial, que como se sabe era el único que lo transmitía. De tal manera que un rato después, me encontré viendo el programa de propaganda gubernamental 6,7,8.
Si bien no suelo ver ese programa habitualmente, debo decir que por lo general nada de lo que pone en escena me sorprende.  Pero en este caso me llamó la atención que los panelistas, en general expertos en lanzar ataques a periodistas o políticos no afines al régimen, ¡estaban hablando de fútbol!   No es un tema menor –pensé-, la verdad es que no le hacen asco a nada.
       Pues  bien, los panelistas hablaban de fútbol, y más específicamente del mundial que acaba de iniciarse en el país vecino.
       No miré el programa demasiado tiempo, debo decir; pero sí un rato, justamente porque me llamó la atención el tema. Supuse primero que hablarían de las revueltas por parte de los grupos que en Brasil se oponen al acontecimiento. Tal vez de la reacción policial y militar, la conocida represión. Pero no. Se ocuparon de mostrar imágenes del penal que el árbitro japonés cobró a favor del local en el partido contra Bosnia, junto a comentarios del  periodista Fernando Niembro quien aducía que los árbitros siempre favorecen a las camisetas amarillas, que era “un bochorno” haber cobrado ese penal y etcétera.
       Más allá del hecho futbolístico en sí, la intención era mostrar, claramente, que son muchos en la “patria grande” sudamericana, o latinoamericana (no estoy seguro) terminan “hinchando” por equipos “extranjeros”.
       Así las cosas, los integrantes del programa fueron dando sus impresiones uno por uno, manifestando su inquietud por el hecho de que son muchos en la Argentina los que están más que contentos con que pierda Brasil, mostrando así, supongo, su desapego a la región, su falta de patriotismo regional, su desprecio por “la patria grande” y, en definitiva, su falta de nacionalismo, o panamericanismo.
       Desde sectores ideológicamente afines a los propagandísticos oficialistas, hace algunos años sucedió algo que vino a mi mente y que me motivó para escribir estas líneas.  En oportunidad de jugarse el mundial de rugby en el cual el seleccionado argentino hizo el mejor papel de toda su historia en ese deporte, a estos grupos les llamó la atención la forma en que los jugadores entonaban el Himno Nacional. Se notaba en ellos, y es cierto, un verdadero fervor patriótico. La imagen que daban era, realmente, la de los soldados a la hora de salir a combatir, o algo por el estilo. Muchos recordarán entonces que tal manera de entonar la canción patria dio lugar a severas críticas, e incluso a comparaciones y acusaciones a mi entender faltas de todo tino o respeto. Se acusaba a los rugbiers de simpatizar con la dictadura militar, por ejemplo. Se asociaba la manera de cantar el Himno con la actitud de un régimen militar como el que soportamos. Un verdadero oprobio, un insulto gratuito y un proceder faccioso, sectario, dogmático, descalificador, encasillador y definitivamente discriminador. Todo esto, para decir lo menos, es lo que se merecen los propagandistas de entonces. Y también se lo merecen los propagandistas de ahora.
       Aquellos rugbiers eran, según ese prejuicio lamentable, promilitares, por mostrar su patriotismo. Pero resulta que ahora los latinoamericanos parece que tenemos que enarbolar las banderas de la patria grande y henchir nuestro pecho hasta que salten nuestros corazones con tal de que la copa quede en América. La idea es la misma. Patria grande o patria chica, está mezclándose un juego de fútbol o de lo que fuera con un país. O con cada país. Lo cual es un absurdo. Incluso es un absurdo, si cupiere, como método de propaganda.
    Los equipos de fútbol representan  países, pero son equipos de fútbol.  Y en el fútbol, como en la vida, uno tiende a ir a favor del más débil. Y también tiende a ir en contra de quien puede, en una instancia posterior, enfrentarse al equipo del país propio, con chances de ganar.
Para decirlo claramente: a la Argentina le conviene no tener que enfrentarse con Brasil. Punto. No hace falta otra cosa para explicar lo obvio. Ni debería hacer falta decir esto, siquiera. Pero parece que sí, que acá hay que decirlo porque si bien programas como 6,7,8 no son vistos por el gran público, se sabe de sobra que todo lo que hacen, muestran o dicen es producto de la “bajada de línea” oficial. Escucharlos a ellos es escuchar a la presidenta.  Si ellos dicen eso, eso es lo que, con total seguridad, en la intimidad dice la señora de Kirchner. Como dice que hay que borrar a Colón de la mente de la gente, o hay que crear una secretaría de “pensamiento nacional” o un instituto de revisionismo histórico que rescate la historia “popular”.
     Sigo: me resultó particularmente patética una integrante del panel sesisieteochezco, que afirmaba, como queriendo destacarse ante sus compañeros, que ella había ido a favor de Brasil  en el partido de marras.  Y daba explicaciones y justificaciones acerca de por qué. A cual más banal y fuera absolutamente del entorno de un hincha de fútbol.
     Mezclar países y nacionalidades con equipos para luego salir a descalificar a quienes observan un campeonato de fútbol como lo que simplemente es, resulta un acto de bajeza bastante incalificable. Pretender que cualquier hincha del deporte más popular es un antipatria porque va a favor de un rival europeo es una soberana gansada. Pero decir abiertamente que se va a favor de un equipo latinoamericano e intentar explicarlo y justificarlo mediante argumentos nacionalistas de pacotilla es,  simplemente, una puesta en escena de malos actores con peores libretos.
     Esta gente nos tiene a todos demasiado acostumbrados a esta clase de calificaciones. Desde el ministro Kicillof hasta la propia presidenta o el inefable Capitanich. Pero no hay cosa más ridícula que intentar explicar un sentimiento que si se tiene no necesita explicación.
    Yo personalmente siempre me he inclinado a favor de Brasil en instancias en las que la Argentina no estaba ya en carrera.  Siempre he preferido que el campeonato quedara en América. Me sale así.  Y lo digo pese a que tengo sangre española. Pero es obvio que tratándose del futuro del seleccionado argentino jamás podría saltar de alegría de lo bien que juega Brasil y de la posibilidad de tener que enfrentarlo. O también, por qué no, de la esperanza de obtener una mejor calificación que nuestros vecinos al final del campeonato.
    Pretender un latinoamericanismo a la violeta intentando forzar a nuestro corazón futbolero para que alentemos a  Brasil contra Bosnia es el colmo de la sinrazón. Tal vez, la panelista a la que me refiero, no tiene la menor idea de lo que es ser hincha. Y si la tiene, su sentido de la proporción de las cosas, es bastante pobre. Y lamentablemente la de todo el panel de ese programa, también. Porque todos asentían.
    En mis años de estudiante siempre se repetía aquello de que quienes más se autocalifican de populares e inclusivos, son los más elitistas y clasistas.  Siempre lo he observado así. Recuerdo en tiempos de Alfonsín cuando la Coordinadora había copado la radio de la Ciudad de Buenos Aires y reemplazado la tradicional música clásica de la emisora por música popular.  Allí, alguna vez, pude escuchar a un integrante de esa agrupación (antecesora casi natural de “la Cámpora”) afirmar que a ellos se los criticaba por difundir música popular en lugar de clásica.  Y su descargo era que ellos pasaban discos de Mercedes Sosa, no de “la Mona” Giménez. Más sectarismo imposible. Y confeso.
Salvando todas las distancias esto también se le parece. Si sos un buen argentino, si formás parte del lado bueno de la vida en sociedad, tenés que ser latinoamericanista, y por lo tanto hinchar por los países de ésta región, en todas las instancias y siempre. De lo contrario, merecerás el mote de antipatria, o antirregión.  O antipueblo. Para el caso es lo mismo.
Sentite bien culpable, escondé tus sentimientos si es fueran otros. Mostrá tu lado bueno defendiendo “lo nuestro”
      Ese es el mensaje. Pero yo también tengo un modestísimo mensaje para esta gente: los comprendo, hagan la propaganda y bajen la línea que le piden. Incluso caigan en el ridículo de considerar poco amantes de la nacionalidad a quienes miran el campeonato de fútbol como un campeonato de fútbol y juegan sus fichas a lograr una mejor posición o incluso salir campeones. Pero no se quejen después si la gente les dice cualquier cosa en las redes sociales o por la calle. Porque la verdad es  que se lo merecen, ¿saben? Porque cualesquiera sean las ideas de cada uno, nadie tiene por qué salir a descalificar a quienes ven al fútbol de una forma determinada que no coincide con la bajada de línea presidencial
       Porque cada uno de nosotros, en suma, tiene todo el derecho del mundo de defender y apoyar lo que le plazca, máxime en materia de un juego de fútbol, sin tener que soportar la tilinguería de ser considerado antinacional ¿Podrán entenderlo? Espero sinceramente que sí




HÉCTOR BLAS TRILLO                                                      Buenos Aires,   13 de junio de 2014


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