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lunes, 28 de julio de 2014

LA GENUFLEXIÓN AL PALO 1/6/14

El Ágora
 LA GENUFLEXIÓN AL PALO
           
Desde los albores del régimen instaurado por el matrimonio Kirchner, fue una constante la búsqueda de culpables Nunca que recordemos el análisis de cualquier situación se limitó a exponer que en tal o cual aspecto al país le iba bien. No. Siempre se trató de decir que le iba mejor que cuando gobernaba la infamia Y esa infamia podía ser ora la derecha, ora el  neoliberalismo, ora la oligarquía vacuna, ora la patria financiera, ora el conservadurismo apátrida, y así siguiendo. Un conmovedor conglomerado de enemigos de patria que gracias al Cielo habían quedado absorbidos por el pasado turbio ante la llegada de las alas del progreso, la virtud y la intevención creadora
Un discurso tan vacuo como patético, que sin embargo fue cobrando fuerza a lo largo de esta docena de años Nada malo pasa hoy en nuestro bendito país que no involucre a Magnetto, a Clarín, a “las corporaciones”, a Lanata, a “la derecha”, al “neoliberalismo”  y, in extremis, a antiargentinos como la periodista de Clarín que osó preguntarle a la presidenta Bachelet por los hangares de LAN en el Aeroparque
Ejemplos hay muchos más, muchísimos Basta seguir el discurso matutino de Capitanich para hacerse una panzada recolectando enemigos que por todos los medios intentan sojuzgar al pueblo argentino, el cual gracias otra vez a la benevolente y arriesgada acción de la ciudadana presidenta, puede considerarse a salvo
En el colmo de la entelequia patriotera, el diputado Kunkel se encargó de ofrecernos  la gracia de Dios, al considerar que Insaurralde no puede hacer política si está en pareja con la bataclana Jessica Cirio O la propia presidenta arremetiendo una vez más, de manera totalmente inútil, contra el tan indestructible como siempre reclamado gobernador Scioli
En el medio, personajes mediocres y francamente obsecuentes, se desviven por hacer buena letra ante la Prestante Dama Aníbal Fernández y sus interminables insultos, el patético Dante Gullo embebido en champán, el inefable Agustín Rossi y sus denuncias de “campañas de virulencia enorme” contra el cuestionado vicepresidente Boudou Junto a Capitanich, Recalde, Di Tullio y otros se encargaron de repetir, a quien quisiera oírlos, que el vicepresidente Boudou es poco menos que un impoluto funcionario al que se lo ha sometido a un “linchamiento mediático”. Nada de lo que se ha dicho de este personaje es cierto, todo es una campaña de prensa, y la verdad es que “no hay nada”, como ha señalado el relator y periodista Víctor Hugo Morales
El destino de grandeza de la Argentina del modelo estaría libre de malezas si pudiéramos terminar con jueces y fiscales, con medios opositores, con actores y cineastas díscolos, y ahora con productores de programas  de televisión que tienen la osadía de cuestionar cierta “militancia” decadente Éste es el discurso de un régimen político que podríamos llamar paranoico, maniqueo, insuflado de la soberbia de creerse los salvadores de la patria enfrentados a una caterva de enemigos que solapadamente intentan destituirlos, hambrear al pueblo, entregar al país a extranjeros ávidos, desmantelar la estructura educativa y mandar al exilio el bienestar supuestamente alcanzado a través de subsidios, dádivas y prebendas
En el medio de semejante galimatías cósmico, se produjo por estas horas el acuerdo con el Club de París  Un acuerdo obtenido entre gallos y medias noches luego de 12 años de postergaciones, durante los cuales la Argentina llegó a contar con más de 50.000 millones de dólares de reservas en el Banco Central
Acordar con los acreedores y afrontar las deudas es, sin duda ninguna, un hecho destacable, encomiable y hasta si se quiere cargado de la honestidad de cualquier deudor que respeta sus compromisos y afrota sus obligaciones.
Lo mismo que lo ocurrido con Repsol, luego de la salvaje confiscación que tanto daño ha hecho y seguirá haciendo por demasiados años Acordar y pagar es lo que corresponde
Y no es nuestra intención en estas líneas analizar si tales acuerdos fueron buenos, podrían haberse mejorado o lo que fuera Podemos destacar, sin embargo, que en el caso del Club de París, la deuda oficial registrada a setiembre de 2013 era de algo más de 6.000 millones de dólares y acordamos pagar 9,700 millones de esa moneda O que la confiscación de Repsol terminó en un acuerdo de pago de unos 6.300 millones de dólares pero en el medio quedó la absoluta parálisis inversora externa en petróleo y en la necesidad de importaciones energéticas por entre 12 y 15.000 millones de dólares anuales Mientras el ingeniero Galluccio hace malabares para conseguir uno, dos o tres mil millones de esa moneda a fin de arrimar algún tipo de exploración en el área denominada Vaca Muerta, en la cual según los expertos se necesitan unos 40.000 millones de dólares
El ministro Kicillof cerró un acuerdo con el Club de París que deberá ser refrendado por el Congreso, según lo exige la Constitución Nacional Un detalle menor ante la actitud obsecuente de un Poder Legislativo que ha dejado de serlo para convertirse en una mera escribanía del Poder Ejecutivo. Como decimos, más allá del daño ya provocado con tantos años de desidia, abuso y violación del derecho de propiedad, no está mal volver a la normalidad y al respeto
Pero resulta que el ministro Kicillof se dirigió al ministerio de su área para dar una conferencia de prensa, si es que puede llamársele así a una “exposición” en la cual permitió hacer solamente tres preguntas Y esa “conferencia” mostró la hilacha de la genuflexión y del autoritarismo de raigambre neofascista que embarga a este gobierno
Por un lado, nos encontramos con el ministerio empapelado de afiches acusatorios contra economistas y  periodistas al más claro estilo nazi:
Los personajes citados son el ex ministro de Economía, Roberto Lavagna; el senador Ernesto Sanz; el ex titular del BCRA, Alfonso Prat Gay; el ex secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen; Jorge Todesca y el periodista Jorge Lanata Y en los carteles se recordaban expresiones de los involucrados resaltando las dificultades de Kicillof para cerrar algún acuerdo con el Club de París
La verdad es que podría llegar a entenderse que el ministro respondiera ahora con un ¿vieron que se podía? En lugar de aceptar el empapelamiento escrachador del ministerio, remedando prácticas nazifascistas que va va siendo hora de que sean superadas Pero, aún así, la cuestión de fondo es que siempre es posible arreglar algo a algún precio, por lo que la afirmación según la cual “se puede” termina siendo un sofisma Porque al “se puede” habría que agregarle “razonablemente”
Por otro lado el ministro no perdió oportunidad, una vez más, de acusar a lo que él denomina “neoliberalismo” de haber dejado un proverbial “muerto”, sin detenerse a analizar que ese “neoliberalismo” provino del mismísimo partido político del que él es hoy ministro de economía, y que tenía como jefe al “mejor presidente de la historia” según los dichos públicos de Néstor Kirchner, íntimo amigo del ex ministro Domingo Cavallo, que fuera a su vez el artífice de que Santa Cruz sacara del país el producido de las regalías petroleras por parte del ex presidente, entonces gobernador de Santa Cruz, y ferviente apoyador de la privatización de YPF
Entonces, volvemos a lo mismo que hemos señalado otras veces En lugar de llevar adelante un análisis técnico, detallado y comprensible de por qué razón se arribó a semejante monto de deuda reconocida siendo que hace pocos meses el propio ministerio hablaba de una cifra 3.600 millones de dólares menor, o mencionar en todo caso cuáles serían las perspectivas futuras de un país que en pocas semanas ha sumado oficialmente a su deuda pública más de 16.000 millones de dólares (entre Repsol y el Club de París), más las necesidades de importación de combustibles y derivados por unos 15.000 millones de dólares anuales; no El ministro se dedica a repetir con matices el discurso político de una presidenta de la república que lamentablemente ha dado sobradas muestras en los últimos tiempos de estar  bastante fuera de la realidad
La presidenta había prometido públicamente pagar al contado al Club de París en el año 2008 No lo hizo, ni siquiera esbozó una disculpa, que sepamos, por haber cambiado de idea, de manera forzada o no El país podía haber arreglado el entuerto hace años y no lo hizo Y ahora, este personaje bastante particular, para decirlo de modo suave, manda a su tropa a ensañarse con panfletos para agraviar a economistas y periodistas que descreyeron que pudiera arribarse a un acuerdo  
No estamos en la piel de nadie, pero es obvio que si ofrecemos pagar un 50% más de lo que nosotros mismos afirmamos que debíamos, que pueda llegarse a un “acuerdo” es bastante lógico El punto a discutir es si realmente a esto puede llamársele un acuerdo
El ministro y su grupo dan la impresión de que cuando salen a hablar, lo hacen casi en los mismos términos en los que lo hace la presidenta Acusan a “los medios”, a “los economistas” a los “grupos concentrados”, a “los periodistas”, a “los columnistas” y así siguiendo. En lugar de mostrar números, cargos, costos, punitorios, formas de pago, recursos, datos y todo aquello que permita descular lo que se acordó para someterlo al Congreso, de lo que se trata es de prender el ventilador para decirle a la sociedad entera ¿vieron que teníamos razón?
Pues no, ministro, no tenía razón, porque para tener razón hace falta mostrar los números No pegar cartelitos fascistas en el ministerio Hace falta dar la cara y responder preguntas Hace falta explicar tanto en este caso como en el caso de Repsol (al que no se le iba a pagar un mango porque encima nos debía un montón de dinero por el “daño ambiental”) por qué se hocicó de la manera en que se lo hizo ¿Lo entiende? La genuflexión claramente está al palo, pero la realidad tiene más de 25 renglones por foja, como decía el poeta.

HÉCTOR BLAS TRILLO                                                      Buenos Aires,   1º de junio de 2014


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