El Ágora
Desde los albores del régimen
instaurado por el matrimonio Kirchner, fue una constante la
búsqueda de culpables Nunca que recordemos el análisis de
cualquier situación se limitó a exponer que en tal o cual
aspecto al país le iba bien. No. Siempre se trató de decir que
le iba mejor que cuando gobernaba la infamia Y esa infamia podía
ser ora la derecha, ora el neoliberalismo, ora la oligarquía
vacuna, ora la patria financiera, ora el conservadurismo
apátrida, y así siguiendo. Un conmovedor conglomerado de
enemigos de patria que gracias al Cielo habían quedado
absorbidos por el pasado turbio ante la llegada de las alas del
progreso, la virtud y la intevención creadora
Un discurso tan vacuo como patético,
que sin embargo fue cobrando fuerza a lo largo de esta docena de
años Nada malo pasa hoy en nuestro bendito país que no involucre
a Magnetto, a Clarín, a “las corporaciones”, a Lanata, a “la
derecha”, al “neoliberalismo” y, in extremis, a antiargentinos
como la periodista de Clarín que osó preguntarle a la presidenta
Bachelet por los hangares de LAN en el Aeroparque
Ejemplos hay muchos más, muchísimos
Basta seguir el discurso matutino de Capitanich para hacerse una
panzada recolectando enemigos que por todos los medios intentan
sojuzgar al pueblo argentino, el cual gracias otra vez a la
benevolente y arriesgada acción de la ciudadana presidenta,
puede considerarse a salvo
En el colmo de la entelequia
patriotera, el diputado Kunkel se encargó de ofrecernos la
gracia de Dios, al considerar que Insaurralde no puede hacer
política si está en pareja con la bataclana Jessica Cirio O la
propia presidenta arremetiendo una vez más, de manera totalmente
inútil, contra el tan indestructible como siempre reclamado
gobernador Scioli
En el medio, personajes mediocres y
francamente obsecuentes, se desviven por hacer buena letra ante
la Prestante Dama Aníbal Fernández y sus interminables insultos,
el patético Dante Gullo embebido en champán, el inefable Agustín
Rossi y sus denuncias de “campañas de virulencia enorme” contra
el cuestionado vicepresidente Boudou Junto a Capitanich,
Recalde, Di Tullio y otros se encargaron de repetir, a quien
quisiera oírlos, que el vicepresidente Boudou es poco menos que
un impoluto funcionario al que se lo ha sometido a un
“linchamiento mediático”. Nada de lo que se ha dicho de este
personaje es cierto, todo es una campaña de prensa, y la verdad
es que “no hay nada”, como ha señalado el relator y periodista
Víctor Hugo Morales
El destino de grandeza de la Argentina
del modelo estaría libre de malezas si pudiéramos terminar con
jueces y fiscales, con medios opositores, con actores y
cineastas díscolos, y ahora con productores de programas de
televisión que tienen la osadía de cuestionar cierta
“militancia” decadente Éste es el discurso de un régimen
político que podríamos llamar paranoico, maniqueo, insuflado de
la soberbia de creerse los salvadores de la patria enfrentados a
una caterva de enemigos que solapadamente intentan destituirlos,
hambrear al pueblo, entregar al país a extranjeros ávidos,
desmantelar la estructura educativa y mandar al exilio el
bienestar supuestamente alcanzado a través de subsidios, dádivas
y prebendas
En el medio de semejante galimatías
cósmico, se produjo por estas horas el acuerdo con el Club de
París Un acuerdo obtenido entre gallos y medias noches luego de
12 años de postergaciones, durante los cuales la Argentina llegó
a contar con más de 50.000 millones de dólares de reservas en el
Banco Central
Acordar con los acreedores y afrontar
las deudas es, sin duda ninguna, un hecho destacable, encomiable
y hasta si se quiere cargado de la honestidad de cualquier
deudor que respeta sus compromisos y afrota sus obligaciones.
Lo mismo que lo ocurrido con Repsol,
luego de la salvaje confiscación que tanto daño ha hecho y
seguirá haciendo por demasiados años Acordar y pagar es lo que
corresponde
Y no es nuestra intención en estas
líneas analizar si tales acuerdos fueron buenos, podrían haberse
mejorado o lo que fuera Podemos destacar, sin embargo, que en el
caso del Club de París, la deuda oficial registrada a setiembre
de 2013 era de algo más de 6.000 millones de dólares y acordamos
pagar 9,700 millones de esa moneda O que la confiscación de
Repsol terminó en un acuerdo de pago de unos 6.300 millones de
dólares pero en el medio quedó la absoluta parálisis inversora
externa en petróleo y en la necesidad de importaciones
energéticas por entre 12 y 15.000 millones de dólares anuales
Mientras el ingeniero Galluccio hace malabares para conseguir
uno, dos o tres mil millones de esa moneda a fin de arrimar
algún tipo de exploración en el área denominada Vaca Muerta, en
la cual según los expertos se necesitan unos 40.000 millones de
dólares
El ministro Kicillof cerró un acuerdo
con el Club de París que deberá ser refrendado por el Congreso,
según lo exige la Constitución Nacional Un detalle menor ante la
actitud obsecuente de un Poder Legislativo que ha dejado de
serlo para convertirse en una mera escribanía del Poder
Ejecutivo. Como decimos, más allá del daño ya provocado con
tantos años de desidia, abuso y violación del derecho de
propiedad, no está mal volver a la normalidad y al respeto
Pero resulta que el ministro Kicillof
se dirigió al ministerio de su área para dar una conferencia de
prensa, si es que puede llamársele así a una “exposición” en la
cual permitió hacer solamente tres preguntas Y esa “conferencia”
mostró la hilacha de la genuflexión y del autoritarismo de
raigambre neofascista que embarga a este gobierno
Por un lado, nos encontramos con el
ministerio empapelado de afiches acusatorios contra economistas
y periodistas al más claro estilo nazi:
Los personajes citados son el ex ministro de Economía,
Roberto Lavagna; el senador Ernesto Sanz; el ex titular del
BCRA, Alfonso Prat Gay; el ex secretario de Finanzas, Guillermo
Nielsen; Jorge Todesca y el periodista Jorge Lanata Y en
los carteles se recordaban expresiones de los involucrados
resaltando las dificultades de Kicillof para cerrar algún acuerdo
con el Club de París
La verdad es que podría llegar a entenderse que el
ministro respondiera ahora con un ¿vieron que se podía? En lugar
de aceptar el empapelamiento escrachador del ministerio,
remedando prácticas nazifascistas que va va siendo hora de que
sean superadas Pero, aún así, la cuestión de fondo es que
siempre es posible arreglar algo a algún precio, por lo que la
afirmación según la cual “se puede” termina siendo un sofisma
Porque al “se puede” habría que agregarle “razonablemente”
Por otro lado el ministro no perdió oportunidad, una
vez más, de acusar a lo que él denomina “neoliberalismo” de
haber dejado un proverbial “muerto”, sin detenerse a analizar
que ese “neoliberalismo” provino del mismísimo partido político
del que él es hoy ministro de economía, y que tenía como jefe al
“mejor presidente de la historia” según los dichos públicos de
Néstor Kirchner, íntimo amigo del ex ministro Domingo Cavallo,
que fuera a su vez el artífice de que Santa Cruz sacara del país
el producido de las regalías petroleras por parte del ex
presidente, entonces gobernador de Santa Cruz, y ferviente
apoyador de la privatización de YPF
Entonces, volvemos a lo mismo que hemos señalado otras
veces En lugar de llevar adelante un análisis técnico, detallado
y comprensible de por qué razón se arribó a semejante monto de
deuda reconocida siendo que hace pocos meses el propio
ministerio hablaba de una cifra 3.600 millones de dólares menor,
o mencionar en todo caso cuáles serían las perspectivas futuras
de un país que en pocas semanas ha sumado oficialmente a su
deuda pública más de 16.000 millones de dólares (entre Repsol y
el Club de París), más las necesidades de importación de
combustibles y derivados por unos 15.000 millones de dólares
anuales; no El ministro se dedica a repetir con matices el
discurso político de una presidenta de la república que
lamentablemente ha dado sobradas muestras en los últimos tiempos
de estar bastante fuera de la realidad
La presidenta había prometido públicamente pagar al
contado al Club de París en el año 2008 No lo hizo, ni siquiera
esbozó una disculpa, que sepamos, por haber cambiado de idea, de
manera forzada o no El país podía haber arreglado el entuerto
hace años y no lo hizo Y ahora, este personaje bastante
particular, para decirlo de modo suave, manda a su tropa a
ensañarse con panfletos para agraviar a economistas y
periodistas que descreyeron que pudiera arribarse a un acuerdo
No estamos en la piel de nadie, pero es obvio que si
ofrecemos pagar un 50% más de lo que nosotros mismos afirmamos
que debíamos, que pueda llegarse a un “acuerdo” es bastante
lógico El punto a discutir es si realmente a esto puede
llamársele un acuerdo
El ministro y su grupo dan la impresión de que cuando
salen a hablar, lo hacen casi en los mismos términos en los que
lo hace la presidenta Acusan a “los medios”, a “los economistas”
a los “grupos concentrados”, a “los periodistas”, a “los
columnistas” y así siguiendo. En lugar de mostrar números,
cargos, costos, punitorios, formas de pago, recursos, datos y
todo aquello que permita descular lo que se acordó para
someterlo al Congreso, de lo que se trata es de prender el
ventilador para decirle a la sociedad entera ¿vieron que
teníamos razón?
Pues no, ministro, no tenía razón, porque para tener
razón hace falta mostrar los números No pegar cartelitos
fascistas en el ministerio Hace falta dar la cara y responder
preguntas Hace falta explicar tanto en este caso como en el caso
de Repsol (al que no se le iba a pagar un mango porque encima
nos debía un montón de dinero por el “daño ambiental”) por qué
se hocicó de la manera en que se lo hizo ¿Lo entiende? La
genuflexión claramente está al palo, pero la realidad tiene más
de 25 renglones por foja, como decía el poeta.
HÉCTOR
BLAS TRILLO
Buenos Aires, 1º de junio de 2014
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