El Ágora
ECONOMÍA: VIVIR POR ENCIMA DE
LAS POSIBILIDADES
“Contra lo que está instalado (sic), no todo
aumento de la oferta monetaria va a la inflación” (Alejandro Vanoli, presidente
del Banco Central)
En la clausura de
las Jornadas Monetarias y Cambiarias 2014, llevadas a cabo en el Hotel Alvear
de Buenos aires, el presidente del Banco Central, Alejandro Vanoli, y el
ministro de economía, Axel Kicillof formularon algunas apreciaciones que
merecen ser desbrozadas, en el marco de un debate serio sobre las consecuencias
del evidente desmanejo monetario que aqueja al país.
Alejandro Vanoli
atribuyó una responsabilidad relativa a la emisión sin respaldo de moneda como
causal de inflación, y para ello comparó: “hay países que aumentaron mucho más
fuerte la emisión y tienen inflación de un dígito”. En la misma dirección se
expresó el ministro Kicillof: “no hay una conexión directa entre la ampliación
de la base monetaria y el crecimiento de los precios”, cosa que justificó dando
el ejemplo de lo ocurrido recientemente con el dólar en los EEUU.
Para ambos
funcionarios, la emisión de moneda sin respaldo es un estímulo para el nivel de
actividad.
No parece a juzgar
por este razonamiento, que existiera una relación entre la cantidad de moneda
emitida, la cantidad demandada y la confianza que la población pudiera tener en
tal moneda.
Al menos en la
visión que transmiten ambos, cualquier emisión de moneda puede ser un estímulo
para la demanda agregada, una mejora en el nivel de actividad, y por
consiguiente un positivo paso adelante.
No hace falta ser
economista para comprender que para que una moneda pueda emitirse en cantidades
adicionales debe existir confianza (fiducia) de parte del público. Porque es la
confianza la que hace que los receptores del exceso de moneda no la gasten de
inmediato, e incluso ahorren en ella.
Es obvio que eso no
ocurre con el peso argentino, sobre cuyos antecedentes ni vale la pena
insistir. Sí ocurre con monedas como el dólar o el euro, pese a lo cual los
Bancos Centrales de Europa y los EEUU intentan controlar y regular mediante el
manejo de las tasas de interés.
Lo extraño es que
estos mismos funcionarios, este mismo gobierno, emiten títulos en pesos pero
atados a la cotización del dólar, lo cual viene a corroborar que es la poca
confianza en el peso, y la confianza en el dólar, lo que hace la diferencia.
Justamente en estas
horas mediante un DNU el gobierno dispuso ampliar en unos 40.000 millones de
pesos el gasto público, y al mismo
tiempo se autorizaron mayores endeudamientos por unos 30.000 millones con cargo
a ejercicios futuros.
Hay que decir que
un endeudamiento con cargo a ejercicios futuros implica simplemente una
modificación del presupuesto del año 2015, que acaba de promulgarse. No caben
dudas de que semejante grado de desorden monetario afecta aún más la confianza
y para nada va en la dirección teórica que los funcionarios sostienen.
Muchas veces hemos
dicho, y esto es absolutamente obvio, que en una economía de trueque la
inflación no existe. Existen cambios de
precios relativos, pero jamás inflación. De manera que la inflación es
estrictamente un fenómeno monetario y responde justamente al hecho de que la
moneda es un pagaré, y que la multiplicación de pagarés como si se tratara de
nuevos bienes producidos no puede ser sino inflacionaria. Pero hay más.
Entrando una vez
más en esa especie de teoría conspirativa permanente que aqueja a los actuales
gobernantes, Vanoli afirmó que “en estos 45 días ha quedado claro que si alguno
soñaba con una corrida cambiaria, si alguno creía que podía desestabilizar, no
lo va a lograr”.
Cuesta realmente
entender que un profesional se exprese en esos términos. El Sr. Vanoli disocia
absolutamente las medidas monetarias que toma el gobierno, de lo que ocurre con
la economía. Y por consiguiente si acá
se produce una corrida cambiaria, no es porque el Estado acuse un déficit
cercano a los 200.000 millones de pesos que está cubriendo con emisión
monetaria. No. Es porque existen desestabilizadores y personas malintencionadas
que sueñan con una corrida cambiaria.
No vamos a pedir
que si tiene datos concretos recurra a la justicia sobre estas y otras
conspiraciones, tan recurrentes en la fantasía gobernante. Tan sólo decir que
las persecuciones cuasi policiales que se han llevado adelante en estos últimos
días han paralizado los mercados. La
operatoria de contado con liquidación no llega al 20% de la que era, y en
general todo el mundo tiene miedo de resultar afectado y prefiere esperar.
Entonces, no
estamos ante una estabilización de los mercados producto de medidas de fondo
que corrigen el problema, estamos ante acciones policiales que paralizan la
actividad, y por lo tanto la economía. Y
qué pretenden los funcionarios: pues que la economía se reactive inyectando
moneda espuria.
Porque es fundamental
tener en cuenta, amables lectores, que casi la mitad de la economía en la
Argentina funciona de modo informal. En todos los planos, incluso en el
estatal. De manera que paralizar la actividad informal no es un beneficio sino
un perjuicio. Y de enormes proporciones. La economía debe encarrilarse, no
anularse. Pero no sólo se ha paralizado el mercado informal, porque operaciones
perfectamente legales como las de contado con liquidación también se han visto afectadas, y en general todo el
mercado de capitales.
Vanoli también
dijo, colocándole la cereza a la torta, que “la tranquilidad y la certidumbre
están asociadas con la estabilidad cambiaria”.
¿Es posible que el
funcionario crea que puede haber estabilidad cambiaria con una inflación anual
en torno del 40%?. Creámosle por un momento al INDEC: ¿es posible que crea que
puede haber estabilidad cambiaria con una inflación del 20% anual?
Por su parte el
ministro Kicillof resaltó la importancia de que el G20 diera fuerza a la idea
de que para sacar al mundo de la crisis hace falta aplicar políticas
expansionistas que aumenten la demanda agregada. Fiel a su estilo agresivo y
descalificador, Kicillof habló de la necesaria “reacción contra el pensamiento
único respecto de cómo salir de la crisis” En realidad, no existe tal
pensamiento único. Hay quienes sostienen que es preciso achicar el gasto (como
por ejemplo Alemania) y hay quienes piensan que es necesario expandirlo.
Ahora bien ¿cómo
expandir el gasto? ¿Con emisión de pesos argentinos? ¿Con créditos a tasas ridículas
que estimulen la inversión de riesgo y finalmente terminen provocando una
crisis como al de las hipotecas subprime?
En nuestra opinión,
la única y real causa de las crisis consiste en haber vivido por encima de las
posibilidades hasta llegar al punto en que es necesario pagar las cuentas. Lo
mismo que ha ocurrido en Europa, en el Asia Menor, en los EEUU y también en
América Latina y especialmente en la Argentina.
La Argentina ha
vivido por encima de sus posibilidades estos años. Subsidios, tarifas bajas,
ayudas, asignaciones, planes. El caso de la energía es el más sintomático: nos
hemos quedado sin autoabastecimiento porque durante 10 años las tarifas fueron
en muchos casos realmente ridículas.
Alguna vez dijo
Kicillof que lo que pasaba con la energía eléctrica era que la gente usaba los
equipos de aire acondicionado. Pero que eso era así porque la gente había
podido comprarse esos equipos, como señal de bonanza.
La realidad es que
la gente se compró esos equipos porque
la electricidad era barata. Y justamente porque era barata, es que se
consumió electricidad en demasía y ahora tenemos los problemas que tenemos.
Esto puede
extenderse a cualquier otra actividad. Los argentinos estamos hoy mismo
conviviendo con un tipo de cambio oficial muy barato. ¿O no es esa la razón por
la cual se aplican percepciones del 35% para el impuesto a las ganancias por
gastos en el Exterior? ¿O no es esa la razón de ser de las limitaciones a las
compras de dólares?
Tanto en un ejemplo
como en el otro, el estímulo de la demanda es evidente. Se trata de precios
bajos que dan lugar a una mayor demanda, que luego no puede ser satisfecha. Eso
es lo que se llama vivir por encima de las posibilidades.
Y eso se paga. Y se
pagará.
HÉCTOR BLAS
TRILLO 19 de noviembre de 2014
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