MILEI Y LA LLAMADA JUSTICIA SOCIAL...
En su discurso en un templo evangélico del Chaco, MIlei volvió a hacer referencia a lo que considera una perversión. la "justicia social". Lo hizo utilizando un lengüaje muchas veces impropio, abusivo y todo lo que ya sabemos que hace este excéntrico personaje. Cualquiera puede buscar y oir o leer sus comentarios en Google o en YouTube, de modo que voy a obviar repetirlo aquí.
Es que yo quiero ir al fondo del asunto, sin improperios, es decir, sin violencia verbal. Veamos qué nos dice la IA, que está tan de moda y le ha permitido al gobernador KIcillof explicar lo inexplicable.
Copio y pego;: "La justicia social se refiere a la distribución equitativa de oportunidades, recursos y derechos dentro de una sociedad. Busca garantizar que todas las personas, independientemente de su origen o condición, tengan acceso a una vida digna y puedan desarrollar su máximo potencial. Se basa en la igualdad de derechos, la equidad y la eliminación de barreras que impiden la participación plena en la vida social, económica y política".
Voy a desmenuzar esta explicación, empezando por decir que para Alberto Benegas LYnch, tan querido por MIlei, desde siempre ha señalado que la palabra justicia no requiere ningún aditamento. La justicia es tal o no lo es, sea sccial, laboral, divina o lo que sea.
La distribución equitativa de oportunidades, dicha así, parece indiscutible. Lo es en ciertos aspectos. Pero si tomamos en cuenta que todos los humanos somos desiguales y solo lo somos ante la ley, el planteo exige que haya una ley para cada uno, de modo de brindar oportunidades más allá del esfuerzo o la capacidad personal. Siendo así, entramos en la contradicción que consiste en que no somos iguales ante la ley, o lo que es lo mismo, que la ley no es pareja para todos. Para igualar las oportunidades habría que evaluar las capacidades de cada ser humano, a fin de proveerle lo que necesite de acuerdo a su necesidad personal. Esto implica hacer leyes a medida, contra lo que significa la igualdad ante la ley.
Si las personas no tienen acceso a "una vida digna", de lo que se trata es de crecer, desarrollarse y dar la posibilidad de que todos puedan acceder a ella, pero no a quitarle a unos para darle a otros segun las necesidades de cada uno de esos otros. Sé que esto es muy impopular, pero estoy describiendo el concepto teórico, luego veremos la aplicación práctica,
Una cosa es promover el bienestar el general, como dice el Preámbulo, y otra es "garantizarlo"
En cuanto a las "barreras" que se mencionan, constitucionalmente todos los habitantes son iguales ante la ley, no existen prerrogativas de sangre ni de nacimiento, ni fueros personales, ni títulos de nobleza. por lo tanto si hay barreras ideológicas, de raza, de nacionalidad, de religión o de lo que sea, tales barreras son cuando menos inconstitucionales y quienes las promueven o imponen deben ser juzgados y condenados por ello. Y eso es la justicia. Ni "social" ni nada. Solo eso, justicia.
La justicia, por lo demás, consiste en "dar a cada uno lo suyo".
La ley se refiere a no quitar a unos lo que es de otros.
Vamos a lo práctico, refieriéndonos a nuestro país: todos hemos visto por televisión a piqueteros entrevistados por movileros arguemntando que "no es justo" que tangan que trabajar siendo que reciben ayuda social, es decir "planes". Hemos visto otras cosas, pero quiero centrarme en esta especialmente porque viene a cuento absolutamente. Las personas que reciben planes, asignaciones universales, tarifas "sociales", boletos estudiantiles, o lo que fuera, son sostenidas por quienes trabajan y producen. Y además han llegado a creer que es un derecho adquirido, y como tal lo es de por vida. Que una parte de la población sobreviva gracias a la otra parte no solo no es justo, es claramente una violación del principio de igualdad ante la ley.
Una cosa es dar una mano, como ocurre en tantos países llamados capitalistas, y otra es garantizar la "vida digna" que finalmente ni es vida ni es digna, sino esclava de la política y por lo tanto obligada al voto a quienes le garantizan la "ayuda". Esto pasa especialmente en las provincias más pobres. El caso de Formosa es arquetípico.
En estos países pagamos fortunas de impuestos, que el Estado utiliza para dar salud, seguridad, educación y justicia. La discrecionalidad política ha dado lugar cada vez más a que los funcionarios y dirigentes oolíticos se inclinen cada vez más a "ayudar" a supuestos y reales necesitados. Las ayudas son de todo tipo, desde dinero hasta comida, desde transportes hasta energía, desde asignaciones por los hijos hasta útiles escolares. Todo esto es enmarcado dentro de la llamada "justicia social", y se otorga de por vida en la gran mayoría de los casos, al menos así es entre nosotros. Este sistema sobrecarga de obligaciones y gastos a quienes laboran y producen, de modo que en el conjunto se consigue una muy baja productividad, incapacidd de competir, costos excesivos y mala calidad de vida general. Aparte de desaliento al que trabaja y dejadez en quien no lo hace.
Lo que se considera justo socialmente, termina siendo injusto, y el clientelismo, el amiguismo y la depedencia del populismo político se hacen dueños de las grandes mayorías, que ven en las dádivas la supuesta bondad de quienes conducen sus destinos.
Conociendo, como creo conocer, la base ideológica del presidente, y desaprobando absolutamente sus exabruptos, el hombre tiene razón en manifestar su disenso con la llamada "justicia social".
Traté de analizar aquí cómo es realmente esta cuestión, espero haber logrado al menos en parte mi propótico.
Es bueno no olvidar que quien necesita algo, puede tratar de propinárselo o esperar que alguien más lo ayude. Si no se esfuerza por conseguirlo, dado que alguien más lo ayuda, quien lo ayuda puede hacerlo, sin duda, pero no a costa de los demás, sino de su propio bolsillo.
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