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domingo, 9 de marzo de 2008

URIBE ESTÁ GANANDO (9/3/08)

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> Hace un par de días, escuchábamos en la radio al arquitecto Pérez Esquivel contestando preguntas de uno de esos periodistas que funcionan a media máquina, por decirlo de algún modo. Así y todo, fueron notables los esfuerzos que tuvo que hacer este "defensor de los derechos humanos" para evitar calificar de terroristas a los insurgentes de las FARC. El conocido Premio Nobel se fue literalmente por "las nubes de Úbeda", haciendo referencia a los años que llevan las fuerzas de "Tirofijo" en la región, y básicamente intentando demostrar, sin demostrarlo, que tales fuerzas constituyen un grupo armado opositor que defiende sus puntos de vista a tiros pero no conforma terrorismo.
> La misma sanata de siempre. Las FARC, como todo el mundo sabe, tiene secuestradas a personas inocentes, no acusadas de absolutamente nada, que maltrata y asesina cuando así lo quiere, durante años. Se trata de un grupo que se financia esencialmente a través del narcotráfico, que recluta jóvenes por la fuerza, que destruye poblados y mata a inocentes cuando éstos no apoyan su "lucha". Y finalmente, como acaba de verse, se instala en países vecinos con consentimiento o no, comprometiendo así la región entera. Pero esto no es lo principal.
> ¿Por qué razón este arquitecto que lleva hechas más de 20 huelgas de hambre de no más de 24 hs. evita llamar terroristas al grupo de las FARC?. Por ideologismo. Porque le importa un carajo la defensa de los derechos humanos, como siempre hemos dicho de esta modesta columna. Prefiere argumentar que allí hay una guerra (mismo argumento de los militares argentinos en tiempos de Videla), que los terroristas tienen un enclave en territorio colombiano (lo cual no es cierto), y que los secuestrados son en realidad prisioneros de guerra (un argumento cínico como pocos se han visto).
> Lo ocurrido en la semana que acaba de terminar en la República Dominicana fue, en varios aspectos, para alquilar balcones. No entraremos en detalles pero en lo esencial, se trató de un enfrentamiento entre el presidente de Ecuador, Correa, y su colega de Colombia, Uribe. Se tiraron con todo, se dijeron de todo, se acusaron de mentirosos, de colaboracionistas, de defender intereses espúrios y todo cuando se te cante. Para finalmente darse la mano y colorín colorado.
> Colombia no debió entrar en Ecuador para atacar un campamento de las FARC, bajo ningún aspecto. Porque eso significa avalar la tesis de que cualquiera puede entrar en territorio de otro país para hacer "justicia" y eso es inadmisible. Argumentar en tal sentido nos parece absolutamente válido y ajustado a derecho. Tal vez Colombia debió acudir a la OEA, a observadores internacionales que corroboraran la existencia de tal campamento, etc. Dar a conocer el hecho y buscar el apoyo de la ONU o de la OEA. Y no entrar a los tiros a territorio ajeno.
> Pero los asistentes a la reunión del grupo Río, cuando mucho hicieron referencia a los EEUU al hablar de políticas similares en el mundo. Y específicamente al presidente Bush. Y nada dijeron de tantísimos otros casos en los que para hacer justicia fuerzas de un país incursionaron en otro. Con recordar la invasión a las Malvinas, o a Kuwait, o el caso del Centro Wiesenthal y Menguele en 1960 en la Argentina, nos parece suficiente. En el caso específico de las islas Malvinas, los países asistentes al foro de Santo Domingo estuvieron más próximos a la posición argentina que a la inglesa. Los argumentos fueron los opuestos a los esgrimidos en el Foro.
> La posición de no ingresar en otros países debe ser sostenida a rajatabla y para todos los casos, de lo contrario se convierte en un acto de cinismo más. Uribe hizo mal y no tuvo más remedio que pedir disculpas. Probablemente no vuelva a hacer lo mismo.
> Cabe preguntarse entonces qué harán ahora Venezuela y Ecuador especialmente para evitar que los campamentos de terroristas se instalen en sus territorios. Porque si se trata de una fuerza beligerante que posee un territorio ocupado dentro de Colombia y que no es terrorista, como sostiene sin sostener ni negar nuestro inefable Nobel, su incursión en territorio ecuatoriano es tanto o más grave que la del ejército regular colombiano. Y más que una incursión, es una ocupación, inclusive.
> Nosotros no somos analistas de política internacional ni nada por el estilo. Pero es evidente que acá están en juego posiciones ideológicas. Por un lado nostálgicos de los 70, tipo Ortega o Taiana. Por el otro intereses políticos locales, como en el caso de Chávez. Y finalmente una intención de trasladar el eje de la discusión de un punto al otro por parte de Correa. Colombia invadió y eso es deplorable. Pero tampoco hay que hacerle el juego a este político ecuatoriano que intenta argumentar que se trata de regiones inhóspitas y de un "conflicto que no es nuestro" para borrar su culpa. Montando en todo esto, está de fondo el odio antinorteamericano. Claro.
> Los yanquis no saben qué hacer con su eterna prohibición de las drogas y con su apoyo al gobierno de Uribe pretenden una panacea que no pasa por ese lado, por decir lo menos. Pero Uribe está ganando la guerra, eso es evidente. Y eso le jode especialmente a Chávez, que bravuconea pero luego recula porque sabe que el ejército colombiano tiene entrenamiento y armas suficientes para ganar una guerra con sus vecinos y hermanos bolivarianos. Y también le jode a Correa, que con su discursito "socialista" pretende abolir el Estado de Derecho desde rato. Y a la Argentina, que del Estado de Derecho casi ni se acuerda.
> Pero no a Brasil, que pasó por la experiencia guerrillera, por los "escuadrones de la muerte", por los "sin tierra" y que tiene un inmenso territorio tropical y selvático que, junto con sus propios problemas sociales, es un caldo de cultivo impresionante para gestar una guerra de guerrillas setentista. Así, y por lo que ha trascendido, Lula de inmediato intervino como mediador en el conflicto. Y al parecer trazó las bases desde Itamaraty para que las partes en pugna se dijeran de todo y finalmente se den la mano. Lo cual hicieron.
> Todos se acusaron de todo. Pero la verdad es que Uribe llevó las de ganar porque ofreció evidencias. El campamento estaba en Ecuador. Las computadoras serán investigadas y seguramente saldrá a la luz la verdad (como ya ocurrió con el niño que iban a liberar las FARC para Navidad).
> Uribe, cuyo padre fue muerto por la guerrilla, tiene una obsesión y un argumento incontrastable. Los insurgentes están en su territorio y él debe eliminarlos. También debe luchar contra grupos particulares que han tratado por años de terminar con la guerrilla en su región ante la inacción militar (algo parecido a lo ocurrido en Brasil, salvando las distancias), contra los productores de droga, contra los grupos armados de narcotraficantes varios, etc. Es fácil suponer que dentro del gobierno debe haber cómplices de terroristas y de narcos. La tarea es ímproba, si suponemos que Uribe está obrando con el objetivo propuesto y no con interés espurio.
> Y sin dudas está ganando la batalla. Si nadie lo para, y no parece probable que eso ocurra. La ganará. Eso es lo que cuenta y que tanto duele a los defensores a ultranza del extremismo terrorista. Defensores a ultranza que incluyen al terrorismo de la ETA o de donde sea, cuyos crímenes no son considerados de "lesa humanidad" para la ahora "independiente" justicia argentina.
> Héctor Trillo
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9/3/08

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