Ver el panorama en la plaza del Congreso es por cierto lamentable. La pretendida democracia del Agora se ha puesto en marcha de una forma patética, tal como suele ocurrir entre nosotros.
Al menos 7 carpas se encuentran instaladas en la histórica plaza.
Allí están los de la Corriente Clasista y Combativa del recordado pero poco vigente Perro Santillán. Los muchachos del Movimiento de Jubilados y Pensionados de Castells, los así llamados ruralistas, los muchachos de la nueva "pesada" denominada "La Cámpora" que regentea el hijo de Kirchner. Están todos. Políticos, estudiantes, gremialistas, chacareros, piqueteros, esgrimistas que suelen caer siempre parados...Todos.
Como es sabido, el problema de fondo son las llamadas "retenciones móviles" a las exportaciones, que algunos se han empeñado en denominar "derechos" para justificar que el Poder Ejecutivo modifique sus tasas basándose en el Código Aduanero, en lugar de "impuestos" que deben ser sometidos al Congreso. Pese a lo cual fueron sometidos al Congreso.
El gobierno, luego de recibir a "la banda de los cuatro" pretende ahora dilatar la cuestión de fondo. Esto es: las retenciones.
Salvo honrosas excepciones, ninguno de los múltiples "carpistas" parecen tener en claro qué es lo que se discute y por qué.
Desde los grupos "progres" se habla de redistribución del ingreso, de los necesitados, de los postergados y desposeídos y muletillas ad hoc de todos conocidas. Desde los adictos directos a Kirchner se habla de rentas extraordinarias, de extorsión del campo, de los demoníacos pools de siembra...
Todos, sin embargo, parecen lejos de comprender que no están discutiendo sobre algo existente, sino sobre algo QUE VA A EXISTIR. Es decir, si hablamos de la cosecha actual, la cuestión está jugada, la cosecha está. Pero si hablamos de cosechas futuras para poder hacer cualquier cosa, lo que sea, bueno o malo, hace falta que se siembre y se produzca.
Y es aquí donde parece que no se comprenden las cosas. Muchos hablan, escriben y repiten consignas vacuas. Atacan "al campo" o lo defienden. Muchos son los preopados porque LOS OTROS repartan el fruto de su trabajo.
Todos ellos se manifiestan, o pretenden hacerlo, desde insólitas y costosas carpas, instaladas "a todo trapo", irónicamente. Y hasta con sectores VIP varias de ellas.
Salvo el sector específicamente afectado, es decir el de los productores, los otros se deliran sobre hechos y derechos con los bienes y haciendas que no son de ellos.
Todos descartan que seguirán produciéndose tales bienes y tales haciendas. Y los más extremos habrán de considerar, siguiendo amarillos manuales de tinte marxista, que si no lo hacen los ruralistas, lo hará el pueblo. La granja colectiva. Porque, como es sabido, para esos grupos la tierra es de quien la trabaja.
Pero la producción llegó a los 100 millones de toneladas de granos y oleaginosas de otro modo. No llegó repartiendo parcelas entre trabajadores, sino con una organización administrativa determinada, que incluye los ahora odiados pools de siembra, los exportadores, los transportistas y los industriales del campo. Ellos, con su organización buena o mala, o más o menos, lograron eso.
Y el Estado, como casi siempre, va allí donde hay dinero para tratar de rapiñar lo que pueda. Y los grupos y grupúsculos del resentimiento se enganchan de eso.
Y, claro, uno no puede menos que preguntarse qué hacen en los incipientes debates una antidemocrática Hebe de Bonafini o los "representantes de los pueblos originarios", sólo por nombrar algunos.
Los campesinos sienten que si se oponen a las "Madres" son malvados y perversos, y que si las apoyan deben conceder el 50% de su ingreso bruto y seguir produciendo más y más. Es decir, o son buenos y hacen lo que esos grupos dicen, o son malos. Así de maniquea pinta la cosa.
Ayn Rand habla en sus libros de "los que producen" y de "los saqueadores" que son quienes viven a costillas de los que producen.
El punto está en que quienes producen deberán seguir produciendo. De lo contrario el andamiaje se derrumbará.
Los fascistas recibían las órdenes del Duce y levantaban las persianas de los negocios para "proveerse". Los nazis marcaban con la Svástica o la Estrella de David a los condenados, para que sus bienes fueran robados y sus dueños torturados y masacrados en campos de concentración. Los comunistas desalojaban a millones de personas de Ucrania para poblar la Siberia, y mataban a millones y millones en la Rusia de Stalin. Los camboyanos hicieron la "limpieza" respectiva de la mano del sanguinario Pol Pot.
Y la "revolución cultural" china pretendía erradicar "todo lo occidental" llevando a la hoguera libros, violines, guitarras y trajes de corbata.
Todos ellos tenían una línea común: que los demás hicieran lo que ellos querían, y que produjeran también. Hay muchos más ejemplos, tal vez el más patético pero menos conocido fue el de Enver Hoxa en Albania. Un país postergadísimo en todo sentido, donde sus habitantes aún hoy huyen espantados especialmente a Italia, país añorado al que muchos de ellos no consiguen llegar.
Ejemplos hay muchísimos. La Checoslovaquia de Dubcek, la Hungría del 56, la Polonia de Walesa, la Cuba de Fidel Castro...
Y por supuesto los integrantes del "Eje" de la segunda conflagración mundial. Alemania, Italia, Japón y su política "kamikaze".
Podemos agregar dictadores y dictadorzuelos varios: la España de Franco, el Portugal de Zalazar, la Uganda de Idi Amin Dada...el increíble "Imperio Centroafricano" de Bokassa. O el Zaire de Mobutu.
Son tantos que se escapan de nuestra memoria, pero hagan de cuenta que los nombramos a todos.
Bien, todos ellos intentaron hacer en sus países lo que ellos querían, y nadie debía discutirlo.
Entre nosotros, un grupo de politicastros que jamás llevaron una herramienta a sus manos pretenden decir qué deben hacer, cómo, cuándo, cuánto y por qué centenares de miles de ruralistas. Siguen confundiendo retención sobre el ingreso bruto con cargo sobre la ganancia neta, siguen creyendo que la reacción del sector agropecuario se debe a un mero caso de angurria y que en realidad de lo que se trata es de un intento de golpe de Estado. Siguen intentado imponer normas y caminos a seguir como lo harían en una charla de café entre amigos, cuando en realidad están jugando con los intereses y los patrimonios de millones de personas.
Siguen creyendo que el país habrá de funcionar como quieren ellos, los politicastros, y que los demás serán los encargados de laburar para que así sea. Personajes como Dante Gullo se repiten en televisión "explicando" cómo hay que hacer para manejar el campo argentino con un desparpajo increíble, tomando así el rol de los especialistas del Canal Rural o de los suplementos de Campo de los periódicos. Todos actúan de modo parecido. Apenas les ponen un micrófono hablan hasta atorarse para repetir conceptos mezclados, incoherentes, manifiestamente ignorantes sobre una realidad productiva que simplemente desconocen tanto como nosotros desconocemos el funcionamiento de una nave espacial.
Y así, levantan carpas y más carpas. Y llevan cartelones, y fotografías, y amenazas, y acusaciones, y las más increíbles huevadas según lo afirmado inclusive por el padrino político de los Kirchner: Duhalde.
Y los agropecuarios, para no ser menos, también llevaron su carpa. Claro, hay que copiar el libreto para ser escuchados.
Si los demás cortan rutas, cortemolas nosotros. Si los demás arman carpas, armémolas nosotros. Y así siguiendo. Es el lenguaje.
Ese es el lenguaje.
Y un dato final: los argumentos increíbles que se utilizan para "comprar" a la gente: si no hubiera retenciones el pan costaría 15 pesos...Nada cuesta aquello que no puede pagarse, señores. Anótenlo de una vez.
El país está sumido en cortes de rutas, carpas, más carpas, discursos, gritos, trompadas, cacerolazos, bocinazos, discursos diarios de una presidenta que a veces da vergüenza ajena....
Héctor Trillo
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