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domingo, 12 de abril de 2009

A LO BESTIA (8/4/09)

La insólita idea del intendente de San Isidro de constuir una especie de muralla divisoria en la calle Uruguay, que es el límite entre ese partido y el de San Fernando ha generado una intensísima polémica, especialmente entre el periodismo radial y televisivo. Y seguramente no serán ajenos los diarios.
Con toda seguridad, y tal como viene la mano, el susodicho muro no será construido. Pero en las encuestas ganará la idea de construirlo, lo cual generará una mayor contradicción o separación (ya que a fin de cuentas de eso se trata) entre la gente y la conjunción clase-política-periodismo.
Ahora bien, ¿por qué se llega a una situación tal en la que a alguien se le ocurre construir una muralla divisoria para proteger un barrio, región, egido o como quieras que se llame? :Porque el Estado no ha ofrecido hasta el momento otra solución. Así de sencillo.
Y como de alguna manera el agua llegó al cuello, alguien algo iba a hacer.
Yo recuerdo cuando durante el gobierno de Menem surgió la idea de rodear con rejas parques y plazas. Si no recuerdo mal el primero en resultar enrejado fue el parque Thais. Los comentarios que surgieron de parte de los medios de difusión fueron similares a los que pude oir hoy: que se establecen limitaciones al uso de espacios públicos, que se discrimina a los más humildes que son quienes más usan las plazas para que sus hijos jueguen, etc. Finalmente todo el mundo cerró parques y plazas, como ya ocurría en tantos otros países.
También recuerdo cuando se dijo que en la autopista a La Plata o en la Panamericana se había adoptado la modalidad de robo mediante el procedimiento de arrojar piedras desde los puentes que cruzan las autopistas. ¿Solución?, enrejar los puentes con gruesos alambrados para que las piedras no los traspasen.
Lo mismo ocurre con las villas que están al costado de la autopista a La Plata, justamente, que cuentan con un alambrado perimetral sobre la zona cercana, justamente, a la autopista.
Posse, el intendente sanisidrense no hizo algo muy distinto a lo que aquí señalo. Tampoco a lo que se hace en los llamados barrios cerrados. Tampoco muy distinto a los impresionantes lomos de burro instalados en todas partes para beneplácito de chapistas y mecánicos de automóviles.
Y hay más: las vallas que cierran la Casa Rosada. El muro que está construyéndose junto a las vías del Sarmiento. La cerca que encierra al Obelisco. Y así podemos seguir buscando ejemplos. Cualquiera que lea esto puede aportar alguno, seguramente.
Parques, plazas, puentes, calles, monumentos públicos, casas de gobierno....todo cercado y aislado. Trabado. Cortado.
¿Qué diferencia esencial hay con el muro del amigo Posse? Seguramente el tipo debe haber hecho alguna encuesta (un clásico de cualquier político que se precie -y se aprecie-) y le dio por amplia mayoría el visto bueno para largarse a la patriada.
Mientras escribo esto estoy entrando en la página de Clarin.com para ver si hay alguna encuesta al respecto. ¡Y sí! ¡La hay! ¿Y con qué resultado? 52% que está bien, 48% que está mal. ¡Y eso pese a que todos los periodistas que he oído en la radio o visto en la tele dicen que es una iniciativa pésima, discriminatoria y burda!
Con todo lo cual en esencia coincido.
Pero en la Argentina actual taponar calles, rutas, puentes o lo que sea es moneda corriente. ¿Es o no es un muro el corte de Gualeguaychú que impide el paso a Uruguay? ¿Lo ha sido o no lo ha sido el corte de rutas de la gente del campo, incluso con la agravante de no permitir pasar a algunos y a otros sí? ¿Son o no son muros los infinitos cortes piqueteros, incluso hoy mismo en la Ruta 2 -como corresponde a un fin de semana largo-?
Se me dirá que no es lo mismo. Y, eso depende del cristal con que se mire.
Si cualquiera impide el paso de cualquiera porque considera que tiene derecho a hacerlo dado que no lo escuchan como él cree que deberían hacerlo. Entonces está todo bien. ¿O no?
Y no. Claro que no está todo bien. Porque lo que hay que hacer en el aspecto que llevó al muro de San Isidro es tomar nota de los problemas de inseguridad y resolverlos. En lugar de eso, la presidenta y un grupo de conchabados en organismos de origen dictatorial como el COMFER nos salen a decir que lo que pasa es que un degüello repetido 30 veces en la tele equivale a 30 degüellos. Y por lo tanto hay que hacer una ley de radiodifusión que disponga cómo se dará la noticia.
O algún impresentable juez de la corte sale a decir que todo es una "sensación". Juez que tiene en su haber la liberación de un violador que le hizo practicar fellatio a una nena de ocho años porque no le hizo daño y estaba oscuro. Claro, otra sensación.
Entonces tenemos jueces que hablan de sensaciones, madres de Plaza de Mayo que cuestionan los dichos de Susana Giménez porque ella es una puta que se acostó con represores. Políticos que mejor perderlos que encontrarlos por las increíbles pelotudeces que dicen. Y una ley de radiodifusión que permita matar al mensajero. Chan chan.
Y podríamos seguir, pero no vale la pena.
Insólitas confusiones de roles. Torpezas ideológicas de poca monta. Absurdos dimes y diretes respecto del "garantismo" o "no garantismo", "mano dura" o "no mano dura"...Pero de hacer algo para resolver las cosas, ni hablar.
Yo tengo una conclusión, absolutamente antipática, pero desde mi punto de vista muy obvia: los muros se construirán, señores. Al pedo, claro está, pero se construirán. Tal vez pase algún tiempo, y será de a poco, un murito aquí, otro más allá....Anoten esto porque van a verlo.
A menos que ocurra un imposible y esta gente (jueces, políticos, observatorios de medios, maestros, consejeros, policías, gendarmes y gases raros varios) se pongan de acuerdo y sigan el camino lógico de cualquier país civilizado. Atacar las causas: educación, justicia, trabajo, control social...régimen penitenciario adecuado, Estado de Derecho, seguridad jurídica. Control de armamentos y de drogas. Corte de los circuítos. En fin, lo que ya sabemos.
Héctor Trillo

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