El Ágora
Desde diversos
medios se
sostiene que hoy en día no existe una verdadera oposición
estructurada en la
Argentina. Desde nuestros comentarios hemos insistido una y otra
vez que en
verdad no existe una oposición, sino más bien una competencia.
El deseo de
reemplazar a los que están para ocupar su lugar y hacer
prácticamente lo mismo,
aunque con la idea de que ellos lo harían mejor.
Así vemos que
espasmódicamente
aparecen proyectos que mueren antes de nacer sobre cuestiones
que en un momento
dado son puestas sobre
el tapete, como
ocurre en estas horas con la cuestión del mínimo no imponible
del impuesto a
las ganancias que alcanza a los trabajadores.
Pero desde
ningún sector de la
oposición, si es que existiera alguna, se intenta elaborar al
menos una línea
ideológica que ataque los verdaderos problemas que aquejan al
país desde hace
muchos años y que se han agravado últimamente de manera casi
grotesca.
Lo que haremos
a continuación es
intentar enumerar algunos de esos problemas que según nuestro
particular modo
de ver podrían dar pie a la construcción al menos de una
alternativa política
al esquema vigente. No se trata de que nuestros amables lectores
coincidan con
todos, o con algunos, se trata de hacer notar que es posible
armar algunas
ideas fundamentales, y que curiosamente nadie lo hace en la
Argentina actual.
Veamos:
- Es indispensable reconocer
la existencia de un alto índice inflación y la necesidad de
crear un plan antiinflacionario serio a cargo de profesionales reconocidos.
- Debe haber alguna propuesta
seria para terminar con la fantochada en que se ha convertido
el INDEC, e incluso establecer un método para reconocer, hacia
atrás, todo lo que se han adulterado los índices.
- Es necesario garantizar de
alguna manera, como podría ser un acuerdo político integral,
que los fallos de la Justicia habrán de ser cumplidos.
- Se impone pautar una
política que lleve a la Justicia a niveles de excelencia,
enjuiciando a aquellos magistrados que claramente no cumplen
su cometido y que las acciones que se lleven contra ellos no
choquen con un Consejo de la Magistratura amañado y politizado
según los intereses de un partido gobernante.
- Hay que garantizar la
libertad en cuanto al ingreso y egreso del país, adquisición
de divisas a algún precio y eliminar todo tipo de trabas al
libre albedrío de disponer de lo que es de cada uno.
- Hay que avanzar para volver
al federalismo, terminar con la arbitrariedad de la
distribución de fondos a las provincias según criterios
clientelísticos o que no obedezcan a cálculos matemáticos
precisos y preestablecidos.
- Hay que terminar con la
persecución y los insultos a medios no amigos del poder. Del
mismo modo, hay que acabar con los medios de propaganda
oficial, sean del Estado o apañados por el gobierno.
- Hay que establecer
claramente que la distribución de la publicidad oficial en los
medios debe estar fundamentada en la penetración que los
mismos tienen y no en cuestiones de cercanía ideológica.
- Hay que avanzar hacia al
democratización del sindicalismo, la libertad de afiliación y
el reconocimiento de sindicatos sin tener que pasar por el
filtro de la obtención de la personería gremial.
- Hay que restituir un Banco
Central genuinamente independiente del poder político, que
funcione de manera autónoma y que no responda a intereses
políticos de un gobierno determinado. Profesionalizado y con
objetivos claros, precisos, matemáticos, en materia monetaria.
- Hay que establecer pautas
para la eliminación de todo tipo de subsidios, planes de ayuda
o asignaciones por hijo o de cualquier otra índole que se
presenten como un derecho adquirido indefinidamente. El
objetivo de las ayudas es siempre transitorio y debe ser
reemplazado por trabajo genuino. Sólo así se evita el
clientelimo y el voto cautivo.
- Hay que acordar que ninguna
reforma de la Constitución se hará con el objetivo, directo o
indirecto, de facilitar reelecciones adicionales de ningún
candidato.
- Hay que terminar con toda
forma de prohibición, limitación, pedido de autorización o
cualquier variante por el estilo que limite la posibilidad de
vender o comprar localmente o en el extranjero lo que sea. Los
sistemas arancelarios, aunque a nuestro modo de ver pueden
resultar muy negativos, nunca lo serán tanto como la
arbitrariedad de que ciertos funcionarios suban o bajen el
pulgar todos los días.
- Hay que proponer una
reforma tributaria integral, que devuelva federalismo a las
provincias y que a nivel nacional sea lo más general posible,
evitando exenciones y desgravaciones específicas que siempre
dan lugar a controversias y a abusos. La carga tributaria debe
basarse en la equidad, en la igualdad, como base de las cargas
públicas.
- Es preciso acabar con la
coerción que provocan cortes de rutas, calles y puentes, lo
mismo que bloqueos a plantas o fábricas de lo que fuera. Las manifiestaciones no
deben ser hechas para cortar caminos, a lo sumo un camino
podría resultar cortado por una multitud manifestándose, pero
el corte del camino sería en todo caso una consecuencia y no
la razón de la protesta.
- Hay que esforzarse por
respetar los principios constitucionales. Especialmente los
vinculados con las libertades y los derechos y garantías en
general.
- Es necesario terminar con
el reparto de cargos públicos con remuneraciones fuera de toda
lógica y en donde claramente no existe idoneidad.
- En términos mucho más
generales, es preciso establecer un sistema de límites a los
gastos nacionales, provinciales y municipales, tomando en
cuenta las necesidades de cada área pública y comprendiendo
que el gasto sin limitaciones conduce siempre al
endeudamiento, a las llamadas “cuasimonedas”, a la baja
productividad y en definitiva de una u otra forma a la
inflación.
- Es necesario organizar un
sistema educativo de excelsitud, con profesores y material
idóneo, con planes de estudio desarrollados por profesionales
en un marco de absoluta libertad, e incluso con la posibilidad
de no ser todos iguales en tanto mantengan ciertos principios
básicos de integración para la profesión de que se trate.
- La seguridad urbana y rural
debe ser garantizada por el Estado, del mismo modo debe
asegurarse el respeto de los contratos, de la ley, del prójimo
como tal.
- Debe avanzarse para
terminar con las formas de discriminación, contra la xenofobia
cada día más difundida, contra el racismo y el antisemitismo.
Es imperioso educar a los chicos en un marco de libertad de
cultos, de ideas, de aceptación del otro cualquiera sea su
visión de la vida. La Argentina es y ha sido siempre un país
abierto al mundo. Hay que garantizar que así sea.
- La propiedad debe
respetarse y no puede ser nadie privado de ella sino en virtud
de una ley anterior que la declare de utilidad pública y
previamente indemnizada. Este punto lo exaltamos y no nos
apartamos de la línea constitucional debido a lo ocurrido con
YPF, o más bien con la española REPSOL, ya que la confiscación
abarcó a sus acciones únicamente. Es decir que no sólo se la
confiscó sino que no se respetó la proporcionalidad.
- Los funcionarios de
cualquier rango y nivel deben actuar ceñidos a la ley y no
disponer de poderes que exceden el marco normativo y
constitucional. Es preciso terminar con los abusos de poder
que significan ciertos actos prepotentes o discrecionales que
ni vale la pena enumerar.
- Toda otra consideración que
signifique acercarnos al Estado de Derecho, a la igualdad ante
la ley, a la independencia de los poderes, a la libertad de
elegir, etc.
Hasta aquí hemos enumerado a
vuelapluma lo que consideramos
es básico. Seguramente nos hemos olvidado de no pocas cosas como
siempre ocurre
cuando alguien intenta volcar taxativamente los datos de una
realidad.
Consideramos que una fuerza política integradora podría
seriamente abocarse a
encarar una genuina plataforma política, buscar adhesiones sin
banderías
políticas y con la intención de hacer cumplir estas premisas, u
otras
parecidas. Premisas al fin que deberían contar con el compromiso
de sostenerse
a lo largo del tiempo. No se ve en la actual situación una
genuina fuerza que
pretenda encauzar estos pensamientos, bastante lógicos y que
tienen por lo
general su origen en lo establecido en la misma Constitución
Nacional.
Consideramos que aún se está a
tiempo de constituir un grupo
político que al menos empiece a debatir seriamente qué país
queremos. Ya lo
dijimos al principio. Puede ser sobre la base de esta
enumeración o de
cualquiera otra, pero nunca podrá ser sobre la base de la
arbitrariedad o el ”mandamasismo”
de un grupo encaramado en el poder.
HÉCTOR BLAS TRILLO
Buenos Aires, 25
de junio de
2012
No hay comentarios.:
Publicar un comentario