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sábado, 27 de octubre de 2012

UN SUPERFUNCIONARIO AMENAZADOR


Segunda Opinión
ACTUALIDAD ECONÓMICA: EL SUPERFUNCIONARIO AMENAZADOR

Días pasados el presidente de Techint, Sr. Paolo Rocca, hizo una referencia negativa respecto de la situación económica del país.  En efecto, durante una presentación en la Academia de Ingeniería, el empresario hizo referencia a la “pérdida de rumbo” de la economía a partir del año 2008. Dijo que la Argentina está “muy mal gestionada” y que “la competitividad empezó a caer”. También hizo referencia a la crisis energética,  a que no hay inversiones importantes, y  a que no existe una política industrial “vertical”.
Como suele ocurrir en el país en los últimos tiempos, la dura crítica de Rocca dio lugar a todo tipo de réplicas de parte de diversos funcionarios y de la propia presidenta de la Nación.
Nosotros pretendemos analizar, brevemente, el ataque que lanzó el llamado viceministro de Economía, Axel Kicillof, es la opinión de un economista y tiene, a nuestro juicio, bastante más importancia que la cadena de improperios que hemos oído y leído.
Empecemos por lo más grave de todo: éste privilegiado funcionario dijo textualmente que “podríamos fundir a Rocca si quisiéramos, pero no lo vamos a hacer…” Tamaña amenaza nos exime de cualquier comentario.  Que de un gobierno que se dice democrático surjan este tipo de frases y las diga una persona que ocupa un cargo relevante o no en él, es cuando menos de una gravedad inusitada.
Tuvimos oportunidad de ver el comienzo del programa de la televisión oficial dedicado a la política, 6, 7, 8, en el cual se mostraban recortes de periódicos (mientras el funcionario de marras observaba, presente en el estudio) haciendo referencia al salario horario de un obrero industrial en la Argentina comparado con el que está pagándose hoy en países como México o Brasil.
Los locutores hacían afirmaciones criticando, como suelen hacer, a un diario en particular, ya que éste no había comentado que en la Argentina tal salario horario ronda los 24 dólares, mientras que en México o Brasil no supera los 11 dólares. La idea era presentar a ese diario como ocultando la realidad y solamente haciendo referencia a la falta de competitividad a la que aludió el empresario.
Esto no fue, que sepamos, cuestionado por Kicillof, quien pareció sentirse muy a gusto con esa afirmación. Agregó, entre otras cosas, que en la Argentina existe hoy un proceso explosivo de inversiones, que le resultaba raro que nadie lo advirtiera y que en realidad el Sr. Rocca es quien ha perdido el rumbo porque no ve los números de su propia empresa. Dijo que Techint no quiebra porque el gobierno nacional protege su industria, la subsidia, etc.  Afirmó, entre otras cosas, que si el gobierno dejara entrar chapas (como las que fabrica Techint) la empresa se fundiría.
Y bueno, como decimos, lanzó la amenaza que comentamos más arriba, digna del más rancio autoritarismo. Y además, absolutamente contraria a cualquier política de promoción de inversiones.
Vamos a analizar brevemente el tema, dejando de lado en lo posible la cuestión política.
Si el salario es tan alto en la Argentina es porque está medido al tipo de cambio oficial, porque si se utilizara el tipo de cambio de  la operatoria conocida como “contado con liquidación” los 24 dólares horarios serían alrededor de 16. Pero como la empresa (ésta o cualquiera otra) solamente puede vender al tipo de cambio oficial, corresponde medir el salario con esos valores.
Ahora bien, durante varios años se siguió una política de “tipo de cambio alto”, como tantas veces hemos señalado, con el objeto de hacer al país más competitivo. Precisamente y entre otras cosas, por reducir los costos en dólares, y en particular el salario en esa moneda.
Es obvio que la suba de los costos en dólares tiene que ver con el atraso cambiario producido en los últimos años.
Se deduce de todo esto que efectivamente se ha producido una merma de la competitividad, porque de otra manera no se explica el cierre de importaciones, el llamado cepo cambiario y la caravana de medidas restrictivas de todo tipo para evitar la fuga de divisas.
Alguien podrá afirmar que, pese a los altos salarios en dólares, el país es competitivo, pero si esto fuera así carecen de sentido (en la propia visión de nuestros gobernantes) las restricciones cambiarias y comerciales con el Exterior.
Otra obviedad es que si no ha mermado la competitividad, que ingresen chapas de todas partes no afectaría a la empresa local. Solamente podría resultar afectada si tales chapas ingresan a precios menores a los que se dan localmente.  Pero si esto fuera así, es porque no estamos siendo competitivos y el empresario tiene razón.
Tampoco dijo Kicillof, que si su amenaza se cumple, el efecto en la desococupación y también en la salida de divisas por la importación de chapas afectaría a la propia política del gobierno.
La verdad es que el Sr. Rocca dijo algo que muchos argentinos observan cotidianamente. Cuando sale más barato cenar en Nueva York o en París que en Buenos Aires, algo pasa. Y lo que pasa es que efectivamente no estamos siendo competitivos, el cambio está atrasado y la situación económica no es la mejor.
Durante años se prohibieron importaciones y hasta exportaciones con el ánimo de mantener incólume “la mesa de los argentinos” con “precios locales” diferenciados de los internacionales porque acá resultaba imposible pagar los precios de Europa o de los EEUU. Exactamente al revés de lo que pasa hoy, donde los viajeros al exterior se multiplican y todo el mundo sabe que comprar electrónicos en Miami o en Santiago de Chile es sensiblemente más barato que hacerlo localmente.
Las distorsiones de precios son consecuencia de la alta inflación que pretende ocultarse y del evidente retraso cambiario.  Es posible que el empresario o la empresa objetada hubieran tenido una determinada política de buenas relaciones con el gobierno
Sería bueno que el superfuncionario abandonara su rol amenazador, intentara ser más coherente y debatiera estos temas en donde corresponde que lo haga, en lugar de prestarse a la “requisitoria” de un programa de televisión armado especialmente para hacer propaganda del gobierno.





ESTUDIO
HÉCTOR BLAS TRILLO                                                      Buenos Aires,   7  de setiembre de 2012






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