Segunda opinión
LA PRESIDENTA
Y LA PRENSA
De
todo cuanto se dijo respecto del cacerolazo del jueves pasado,
tanto a favor
como en contra, una frase me pareció verdaderamente impactante.
Fue pronunciada
por la presidenta de la Nación: “Repiten lo que ven en una
pantalla o leen en
un título, pero no pueden desarrollarlo porque no hay ideas”.
Es
la confesión más descarnada de un sentimiento y, al mismo
tiempo, la cara del
más crudo ideologismo.
La
señora viene a decirle al pueblo argentino que éste se deja
llevar de la nariz por
los titulares periodísticos sin
analizar ni desarrollar nada. Pero resulta que esos titulares
periodísticos
también incluyen a los medios pagados o sostenidos por su
gobierno. Con lo cual
el pueblo en general es considerado, salvo mejor explicación,
como una suerte
de manada que resulta manejable simplemente con unos pocos
titulares. Algunos
adhieren a la movilización cacerolera, y otros al “modelo”
kirchnerista. El
simplismo de esta caracterización es realmente conmovedor.
Los
argentinos somos todos una manga de estúpidos que “compramos” lo
que dicen los
diarios y la televisión
en sus títulos
¡Incluyendo lo que dicen los títulos de los diarios
oficialistas, del “Fútbol
para Todos”, del inconcebible programa de propaganda fascista
del Canal 7
denominado 6,7,8, y múltiples etcéteras.
No
debe haber habido, en todos estos años kirchneristas, un sincericidio mayor.
Todo
el mundo sabe que la pelea contra el multimedios Clarín es, hoy
por hoy, la
verdadera obsesión de Cristina Fernández. Y que ésta resulta
acompañada por
toda una rastra de funcionarios y políticos que repiten hasta el
cansancio los
pensamientos y los dichos de su jefa. La verdadera y genuina
claque que aplaude
los discursos de su jefa, aunque ella incurra muchas veces en
evidentes
contradicciones, como por ejemplo jactarse de pagar la deuda
externa, luego de
haberse jactado de no hacerlo.
La
señora se quejó amargamente del cacerolazo, pero intentando
claramente
descalificar a sus participantes por guiarse
por titulares de pantallas que no son las que ella sostiene
con el aparato del
Estado. Claramente si se hubieran guiado por éstos
últimos no hubieran
participado del reclamo y todo estaría maravillosamente bien.
La
persecución al grupo Clarín no tiene, tal como muchos suponen, otra motivación que intentar
acallar a un
medio opositor, y de ese modo unificar los titulares, como
marcadamente viene
ocurriendo desde hace algunos años y cada vez más evidentemente.
La
propaganda que se ha difundido, justamente, en los medios
oficiales, se basó en
un argumento falaz y bastante insólito: el grupo Clarín incumple
la ley. Pero
no es así. El grupo reclama que se respeten sus derechos
adquiridos y lo hace
en la justicia. Y hasta el presente existe una medida de no
innovar que vence
el 7 de diciembre y por lo tanto es mentira que esté
incumpliendo la ley. Al
mismo tiempo, la propia ley (de medios) dispone que cumplido el
plazo de un
año, si no se presenta un plan de desinversión el Estado
licitará de oficio las
frecuencias en las que un grupo de medios esté excedido. Es decir que aún en este caso, está prevista en
la propia ley el
camino a seguir, con lo cual nuevamente el grupo no incumple la
ley. Parece de
Perogrullo, pero es necesario repetirlo.
Mientras
tanto, los otros grupos que sí han incumplido la ley porque la
propia AFSCA les
ha concedido una prórroga al plazo original de manera
absolutamente ilegal, son
considerados por el organismo y por la propia presidenta de la
Nación, como
dentro de la ley. Sin embargo, el titular de ese organismo (que reemplaza al COMFER
creado durante la
dictadura del general Lanusse) repite la cantinela oficial de
que está
violándose la ley, y hasta incurre en obviedades inadmisibles
como preguntarle
a sus interlocutores si ellos ven bien que se incumpla. Resulta
imposible no
ligar las expresiones de este oscuro funcionario, con las
afirmaciones de la
presidenta. Porque según éstas, son los medios de difusión los
que determinan
el curso de cualquier protesta mediante simples, y está claro
que el
enfrentamiento con Clarín ocurrió a raíz de los acontecimientos
del año 2008
por el incremento desmesurado de las llamadas retenciones.
Es
evidente que el problema no es la existencia de grupos de
multimedios, que
deberían haber “desinvertido” hace bastante tiempo según la
propia ley lo
dispone; sino con el grupo Clarín. Y también con los medios
opositores de
importante circulación, es decir La Nación y Perfil. Y por
extensión queda
expuesta la razón de fondo del constante repiqueteo
propagandístico en
programas como “Fútbol para todos”, que nada tienen que ver
siquiera con la
política. O no deberían tener que ver para mejor decir. Pero
como son masivos,
es el mejor modo de colocar los titulares que a la señora le
gustan. Y como
parece no ser bastante, hay que intentar acallar a los que
colocan otros
titulares, que a la señora no le gustan.
En
definitiva, que las masas se manejan con titulares. Por lo tanto
esos titulares
deben ser favorables al gobierno. O no ser.
HÉCTOR BLAS TRILLO
Buenos Aires, 10
de noviembre de
2012
No hay comentarios.:
Publicar un comentario