Translate

lunes, 18 de febrero de 2013

LONGOBARDI Y LA PERVERSIDAD KIRCHNERISTA 25/12/12


El Ágora
 LONGOBARDI Y LA PERVERSIDAD KIRCHNERISTA


Lo que acaba de ocurrir con el  periodista Marcelo Longobardi es una clara señal de la manera en que se maneja el autoritarismo reinante en esta Argentina decadente.
En efecto, como se recordará hace algunos meses el empresario Daniel Hadad vendió sus emisoras de radio y su canal de noticias al empresario amigo del poder Cristóbal López, regenteador del juego con concesiones multimillonarias por una importante suma de años.
Este empresario no tiene absolutamente nada que ver con el periodismo ni con los medios audiovisuales, y su ingreso con esta compra se ha debido a las presiones sufridas por Hadad, tal como éste último le manifestara al aire a González Oro en Radio 10 en oportunidad de cerrar la operación de venta del grupo (“tuve que vender, Negro”).
La política seguida por el gobierno tiene dos o tres patas en la materia: obligar a vender a propietarios de medios independientes ideológicamente del poder. Hacer que los compradores sean los grupos amigos que liban del poder (Cristóbal López, Spolsky, Gvirtz, etc.), y sostener luego a los medios cooptados mediante una verdadera panzada de publicidad oficial.
Un paréntesis para señalar que, según tenemos entendido, la llamada “ley de medios” impide que sean compradores de radios y canales de TV a quienes sean concesionarios del Estado. Si esto es así, ese sería el caso de Cristóbal López, licenciatario del juego entre otras cosas.
Siempre según informaciones publicadas en diversos diarios y portales de Internet, Longobardi había sido sostenido en su puesto por el empresario citado. Incluso se le había ampliado el contrato que mantenía con la radio hasta el año 2016. Es decir, se habían dado pasos concretos para evitar que el periodista dudara de su continuidad.
Sin embargo, a pocas horas de terminar el año; exactamente el viernes 21 a las 14:30 hs, Longobardi recibió el llamado crucial: “te vas”, le dijeron;  lo cual significó que de inmediato cesara la participación del periodista en su exitoso programa de la mañana de Radio 10, y también su participación televisiva en C5N en las noches de los martes.
Según lo informado, Cristóbal López había tomado esa determinación debido a que, afirmó, el periodista y él, tienen “visiones distintas” de la realidad.
Más allá de lo deplorable de semejante afirmación, si es que existió, resulta evidente la perversidad aplicada. Porque avisarle a Longobardi que no será de  la partida una semana antes de terminar el año y cuando los demás medios ya han armado la grilla para el año próximo constituye un claro intento de dejarlo fuera del aire. De otra manera no puede interpretarse. Dejarlo sin trabajo, de eso se trata.
Es que además, que había “visiones distintas” entre ambos no es para nadie una novedad. Pero mientras hasta el viernes esas distintas visiones no habían sido obstáculo incluso para ampliar el contrato, a partir de ese momento se han convertido en una barrera infranqueable.
El criterio seguido por estos mezquinos empresarios amigos del poder consiste en dejar fuera a los periodistas justo al final del año, para que no tengan posibilidad de conchabarse en otros medios y por lo tanto no joder el año siguiente. Año electoral, además.
Lo mismo pasó con Nelson Castro cuando Sposlky compró Radio del  Plata. Y también había pasado algo parecido con el periodista José Eliaschev, que trabajaba en radio Nacional y fue avisado de que no continuaría el último día hábil del año.
En el caso de Longobardi, además, está muy claro que la intención ha sido dejarlo fuera a él, pero no a los demás integrantes del programa radial (María I. Sánchez, Rolo Villar, Diego Brancatelli y Alberto Cormillot). Es decir que aún en el caso de que el periodista consiga aire en otra radio, se verá minada su audiencia por tratarse de una emisora que no es la líder y que además no cuenta con un equipo de semejante trascendencia. La perversidad es elocuente. Ello más allá de que probablemente Radio 10 caerá dramáticamente en la audiencia mientras que Mitre o la mismísima Continental se afianzarán en caso de mantener una línea crítica del gobierno medianamente independiente.
Pero además, lleva a la reflexión sobre las verdaderas intenciones del engendro fascista conocido como “ley de medios audiovisuales”, que una y otra vez ha demostrado que no tiene otra intencionalidad que la de terminar con el periodismo libre.
La salida del aire de Longobardi es un nuevo baldón para quienes todavía sostienen que el gobierno ha perseguido con esa ley la “democratización” de los medios. Claramente ha ocurrido todo lo contrario y sigue ocurriendo.
Las “visiones diferentes” son las que enriquecen las audiencias, no las que las limitan. Pero para los actuales gobernantes, es impensable imaginar un canal “público” con todas las voces, o una emisora de radio de amigos del poder que permita la libre expresión de periodistas críticos. La estructura fascista cierra así su círculo, y queda demostrado, por si cupiera, cuáles son las verdaderas intenciones de un grupo de (y en el)  poder que ha demostrado hasta el cansancio que si algo no le importa es respetar la libertad y el estado de derecho.





HÉCTOR BLAS TRILLO                                                      Buenos Aires,   25 de diciembre de 2012

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Seguidores