Translate

sábado, 2 de noviembre de 2013

PRIVA LA CERRAZÓN INTELECTUAL 7/713

El Ágora
PRIVA LA CERRAZÓN INTELECTUAL

Aquellos que han tenido oportunidad de conocer o leer la historia del último medio siglo lo saben: las políticas económicas basadas en el intervencionismo y la arbitrariedad no conducen a nada bueno.
El empecinamiento en los intentos de “disciplinar” los mercados y la actividad económica en general terminan siempre resultando en perversiones y retrocesos inocultables.
Nadie en su sano juicio podrá suponer que el mundo habrá de funcionar mejor en materia económica sobre la base de “Guillermos Morenos” esparcidos en todos los países de los 5 continentes para insultar y gritar a quienes se le ponen enfrente y así lograr que la economía funcione sobre bases sólidas, duraderas y sobre todo desarrolladoras de una sociedad mejor.
Lo ocurrido en los últimos dos meses en una Argentina en franco declive es evidente.
Por un lado surgió la necesidad de lanzar un nuevo “blanqueo de capitales” en apenas cuatro años, por el mismo gobierno cuyo predecesor anunció desde el vamos aquella famosa consigna de “traje a rayas para los evasores”.
La verdadera historia del nuevo blanqueo es obvia: el fracaso de la política energética y cambiaria en general terminó dando lugar a una sangría de moneda extranjera verdaderamente descomunal.
Mientras  hacia 2005 la balanza comercial energética arrojaba superávit oscilantes entre 5 y 8.000 millones de dólares, en el corriente año 2013 se espera un déficit neto de al menos 10.000 millones de esa misma moneda. Las exportaciones no superarán los 5.000 millones y las importaciones rondarán los 15.000 millones. En apenas 7 años se produjo en la materia una diferencia de no menos de 15.000 millones de dólares que el país deberá erogar para sostener el sistema energético al menos en funcionamiento.
A esto se suma la permanente fuga de capitales, que en los últimos 10 años alcanzó al menos los 80.000 millones de dólares; y hay quienes hablan de más de 100.000 millones.
Es este desastre el que llevó a la necesidad de un cepo cambiario que el gobierno de Cristina Fernández intentó disimular hablando de impedimentos a la adquisición de moneda extranjera a quienes no tuvieran clara su situación fiscal, y terminó en la evidencia de la torpeza y la mentira de terminar reconociendo que en la Argentina está prohibido ahorrar en moneda extranjera. Tanto la mentira como la torpeza son una condición adquirida por el actual gobierno. Y la ejerce todos los días, sin siquiera tropezar con algún tipo de rubor.
Las políticas intervencionistas y “disciplinadoras” llevaron en pocos años al desastre en el mercado de la carne, con una disminución de la cantidad de cabezas de ganado vacuno que oscila hoy en día en los 12 millones. La Argentina pasó de ser el primer exportador de carne vacuna del mundo al undécimo lugar, y hace ya 5 años que no puede cumplir con la denominada cuota Hilton. Se espera para el último trimestre del año un verdadero cimbronazo en la materia en el mercado interno.
En la cuestión del trigo, las sucesivas intervenciones y regulaciones, con prohibiciones y pedidos de permiso de todo tipo hicieron caer la producción a niveles por debajo del mínimo, llevando a países como Brasil, tradicional comprador de ese grano, a tener que satisfacer su necesidad en el mercado estadounidense. Localmente, el famoso pan a $ 2,50 del inefable secretario de comercio, alcanzó en estas  horas los $ 20.-. Y existe la casi certeza de que hacia octubre será necesario importar trigo de Uruguay.
Mientras tanto, fiel a lo que se denomina en la jerga el “empecinamiento terapéutico”, (considerar la medicina insuficiente y aumentar la dosis, en lugar de aceptar que es errónea) Moreno ha convencido a la presidenta para que aplique la llamada ley de abastecimiento, logrando que los exportadores de trigo, que han hecho impresionantes diferencias al comprar a los productores el grano a valores ridículos, exportando luego a  más del doble de precio, se vean ahora obligados a vender en el mercado local el producto para satisfacer la demagógica frase inventada por este mismo señor: “la mesa de los argentinos”.
El trigo ha superado localmente al precio de la soja, la producción ha bajado a mínimos históricos, la harina debe ser obtenida a partir de la aplicación de leyes  de clara raigambre fascista y técnicamente derogadas,  inimaginables incluso en nuestros vecinos  Brasil, Paraguay o Uruguay.
En materia cambiaria, además del nuevo blanqueo a los “dólares del choreo”, se le suma la venta masiva de títulos públicos nominados en dólares que el gobierno nacional confiscó de las AFJP.  Tal venta ha logrado, como es obvio, la baja de su cotización, perjudicando de este modo el patrimonio que anteriormente fue hurtado a los futuros jubilados. Pero con la baja de esa cotización, bajó el precio de la operatoria legal conocida como “contado con liquidación”, y de al modo se retrajo también el precio del dólar blue. Acicateada tal baja por la “parla” del mismo secretario de comercio a los principales operadores, mientras los “arbolitos” hacen su negocio en la calle Florida, por ejemplo.
Ahora la apuesta a la verdadera cuasimoneda llamada CEDIN pretende cambiar la historia de un destruido mercado inmobiliario. Una verdadera voltereta en el aire de quienes mandaron en cana públicamente y por cadena nacional al empresario inmobiliario Toselli por comentar que tal mercado estaba paralizado por la imposibilidad de operar en  dólares. Paradojas de la vida de un gobierno a la deriva, los mismos que negaban el dólar como moneda de cambio, recurren a él de la manera más espuria: el dólar negro, proveniente de la evasión y el negreo, convertido en “certificados” que habrán de servir como moneda de cambio.
Mientras tanto, la nueva entelequia de los controles de precios, del plan “mirar para cuidar” y de las brigadas controladoras demuestra una vez más su absoluto descuelgue de la realidad.
Los precios suben todas las semanas, los productos de diversas marcas escasean, la inflación destruye el salario de los trabajadores y la jubilación mínima, que abarca al 80’% de la clase pasiva, sigue sin llegar ni por asomo al denominado “salario mínimo”. Un “sacado” secretario de comercio agrede de palabra a una conocida periodista en la embajada norteamericana, el mismo día en el que ordena clausurar varios supermercados.
El estentóreo fracaso de las políticas intervencionistas, voluntaristas y fascistas ha terminado por dejar al país sin billetes verdes, mientras nuestro vecino Uruguay está “embuchado” de dólares, según el particular decir del presidente Mujica. También sin energía, sin trigo, con una declinación increíble en materia de exportaciones de carnes y cereales.
La política de prohibiciones de giros de dividendos y la obligación de negociar la moneda extranjera al “cambio oficial”, seguida de la impresionante inseguridad jurídica y la discrecionalidad cargada de un primitivismo voraz, han dejado al país sin inversiones extranjeras, con emprendimientos como el de la brasileña Vale, abandonado sin más. O con la venta a las apuradas de empresas no hace mucho adquiridas por extranjeros  bajo proyectos hoy también abandonados.
La cerrazón intelectual de un grupo de personas encargadas de tomar medidas a las apuradas para intentar cambiar el curso de los hechos está a la vista. En la primera semana de vigencia de los CEDIN, la operatoria alcanzó apenas al millón de dólares. Todo hace suponer que con el correr de los días el monto se incremente seguramente de modo sustancial, pero nunca hasta llegar a los valores previstos de 4 o 5 mil millones de dólares. 
Es increíble, además, que nuestros funcionarios y gobernantes estén apostando el futuro de la economía argentina a la cantidad de dólares provenientes de operaciones ilegales que se declaren por la vía del blanqueo.









HÉCTOR BLAS TRILLO                                                      Buenos Aires,   7 de julio  de 2013

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Seguidores