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lunes, 24 de noviembre de 2014

CUIDADO CON LA XENOFOBIA (II) 24/8/14

El Ágora
CUIDADO CON LA XENOFOBIA (II)
A raíz de recientes expresiones del secretario de seguridad nacional Sergio Berni, volvemos sobre la cuestión de la xenofobia, y por extensión, del racismo.

Siempre hemos sostenido que es preciso extremar los cuidados en todo lo que pudiera llegar a despertar instintos xenófobos, racistas o antisemitas. El proverbial “cuidado de la quintita” contra extranjeros o diferentes es una característica que por supuesto excede largamente a nuestro país; y en verdad se extiende a lo largo y a lo ancho del planeta entero. Se dice que es algo instintivo aquello que tiene que ver con el rechazo de lo diferente.  Puede ser. No estamos en condiciones de analizar el fenómeno desde un plano que se escape de lo que vemos a simple vista.  Sí estamos al tanto y podemos hablar de las consecuencias.
Los dichos del Secretario de Seguridad, Sergio Berni, de hace pocas horas, han despertado en las redes sociales todo tipo de reacciones, la inmensa mayoría de las cuales muestran clarísimos rasgos xenófobos y racistas. Si a esto agregamos también las múltiples expresiones vinculadas a la situación en Oriente Medio, la mayoría de las veces cargadas del más rancio antisemitismo, tenemos el panorama completo.
La confusión entre los hechos concretos y la raza, la nacionalidad o la religión de las personas que llevan adelante esos hechos es una realidad lamentable.
El secretario Berni ha dicho en varias oportunidades que “a los extranjeros que vienen a delinquir” hay que deportarlos. Hay que enviarlos de regreso a sus países de origen.
Debemos preguntarnos seriamente el alcance de estos dichos. Y no vemos que hasta ahora alguien lo hubiera hecho. Tratemos al menos de analizar un poco esta cuestión, mediante algunos interrogantes básicos.
En primer lugar cabe preguntarse cuál  será el método que se pretende utilizar para distinguir entre los extranjeros que vienen a delinquir y los que vienen por cualquier otro motivo.
En segundo lugar es preciso tener en cuenta algo absolutamente obvio: que nadie comete un delito antes de haberlo cometido.
En tercer lugar, debemos de preguntarnos qué ocurrirá con los 5 millones de extranjeros que según algunos cálculos viven hoy en la Argentina.
En cuarto lugar, conviene analizar qué hubiera ocurrido si en tiempos de nuestros antepasados la “doctrina Berni” hubiera sido puesta en práctica, dado que todos nosotros somos justamente hijos o nietos de extranjeros.
Es evidente que este señor ha incurrido en sus dichos en una clara y flagrante trasposición de la prueba. De tal modo, la extranjería pasa a ser causal de expulsión bajo la presunción de futura culpabilidad delictual. Un absurdo inconcebible en un funcionario público, que no ha merecido, repetimos, ni siquiera un llamado de atención, que es, si nos apuran, lo que más nos preocupa.
Pero el funcionario ha ido más lejos, pues en sus declaraciones hizo referencia a algunos extranjeros cuya detención se había producido momentos antes, y que eran de nacionalidad chilena. Aparte de hacer también un comentario general sobre el porcentaje de extranjeros que son detenidos cuando las fuerzas de seguridad actúan.
En la Argentina rige el principio de igualdad ante la ley, y también el de presunción de inocencia. Deportar a un extranjero que delinquió sin ser juzgado y condenado por su delito es un claro privilegio y una válvula de escape antirrepublicana. Los habitantes de la Nación son iguales ante la ley, y nadie es culpable mientras no quede demostrado en sede judicial. Y si es condenado, debería cumplir la condena en el lugar donde cometió el delito. ¿No es esto obvio?
Es evidente que acá está poniéndose el carro delante del caballo.
¿Qué habrá de ocurrir con los extranjeros afincados en el país luego de muchos años? ¿Serán expulsados, señor Berni? ¿Artistas, escritores, profesionales y en general personas de otras nacionalidades deberán abandonar prestamente su patria de adopción? ¿O deberemos colegir que cuando Ud se refiere a los extranjeros que vienen a delinquir está hablando de OTROS extranjeros?
Porque si es así, no nos ha dicho de cuáles. Pero sabe perfectamente de cuáles, ¿no?
Entonces, si mañana se forman Escuadrones de la Muerte que van a asesinar bolivianos o paraguayos en asentamientos o en Liniers, ¿Ud qué va a decir? ¿Qué la culpa la tiene el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires?
Hay que tener mucho cuidado no sólo con los dichos de Berni, sino con el silencio cómplice de los gobernantes y políticos en general . Cuando Macri en su oportunidad hizo una referencia a la extranjería, de inmediato le salió al cruce la mismísima presidenta de la Nación por incurrir en un acto que puede ser tildado  de xenofobia, entendemos que con toda justicia. Pero ahora, cuando el que sale a decir barbaridades bastante peores es Berni, hay un vergonzante silencio de radio.
Los argumentos tales como el de que los extranjeros  “vienen a delinquir”, o “vienen a atenderse en los hospitales públicos”,  o “vienen a usurpar terrenos y formar villas”, pueden ser muy populares para cierta gente, pero no dejan de ser pensamientos reduccionistas que rápidamente se derivan en reacciones xenófobas, racistas, y en otros planos, también antisemitas.
Las personas que eligieron vivir en nuestro país lo han hecho por múltiples razones. Y muy probablemente en los últimos años muchos han venido efectivamente “a delinquir”.  Pero es indispensable manejarse con prudencia y no caer en dichos de este tipo, que si por ejemplo dieran lugar a cánticos en los estadios de fútbol, no sabemos a quién terminaría culpando este funcionario.
Porque acá si mucha gente viene con fines “non santos” no es por exclusiva culpa de esa gente, sino de nosotros. Si el episodio NO RESUELTO de la efedrina dio lugar a la llegada de mexicanos vinculados con la droga, todos sabemos dónde hay que ir a buscar a los culpables. En verdad hay procesados vinculados a este caso, pero también se huele ese tufillo de que nadie quiere ir “más arriba” en las investigaciones.. Y si los inmigrantes pasan las fronteras sin papeles y se instalan en nuestro país lo hacen por múltiples razones, como queda dicho y reiterado. Y no solamente para delinquir. Y por lo tanto lo que corresponde es, por un lado investigar los delitos y por el otro fijar pautas para el debido control de las fronteras, en lugar de mandar a los gendarmes a cuidar el Gran Buenos Aires.
Abundar en estas cuestiones es ocioso ya. No podemos confundir inmigrantes con delincuentes como si fuera la misma cosa. Hay que parar con esto.
Acaban en estas horas de desalojar el predio “Papa Francisco” luego del miserable crimen de una adolescente en un intento de robo. ¿Alguien tiene dudas de que este desalojo fue en realidad un arreglo que habrá de costar mucho dinero al erario?  ¿O vamos a creer ahora que toda esa gente se fue de allí sin hacer reclamo alguno? ¿Hacía falta llegar a esto para terminar con una ocupación ilegal?
Recordamos la “barrera” de políticos de distintas extracciones para evitar el desalojo en sus primeras horas. Este hecho fue también recordado por Berni, con indudable acierto en este caso. ¿Dónde están esos políticos?  Porque, dado que en los asentamientos hay un porcentaje de extranjeros, evitar su desalojo es ratificar una política de defensa de quien delinque usurpando tierras. ¿O no?
Porque también hay un trasfondo en todo esto, y que es tan patético como cínico, y que podríamos reducirlo a expresiones como la que sigue: “acá bastantes problemas tenemos con nuestros delincuentes, para que encima vengan extranjeros”.
Veamos: Que vengan extranjeros es una cosa, que vengan a delinquir es otra. Que vengan de manera legal, es una cosa, que lo hagan de forma ilegal es otra cosa. Que sean apañados por politicastros señala una complicidad evidente. Que punteros políticos se hagan cargo de que de la noche a la mañana centenares de familias salgan de la nada para ocupar ilegalmente un predio, muestra a las claras dónde están las culpas.
Y finalmente, y a tenor de ser más que reiterativos, hay que insistir, señores, que en los distintos asentamientos hay gente de todos lados, y no solamente extranjeros. Y que como también queda dicho la usurpación es un delito, que muchas veces ha sido y sigue siendo PERDONADO por la Justicia, por la política, por las organizaciones “sociales” y por todo el mundo  en esta bendita Argentina. Es decir que por un lado perdonamos y aceptamos, y por el otro queremos que los extranjeros se vayan. Esto equivale, claramente, a decir “ que haya delito, pero que quede en familia”·
Cambiar el foco del problema, sólo puede servir para hacer más daño. Y eso es lo que ha hecho Berni en este caso, lamentablemente. La pregunta que habría que hacerse es: Por qué Berni sale con semejante declaración sabiendo que hay un caldo de cultivo xenófobo desde hace muchos años. Por qué echa leña al fuego. Tenemos la impresión de que es porque lo siente así, lamentablemente. Es decir que él también tiene metido dentro de sí ese sentimiento nacionalista de bolsillo, que nos conduce a los desastres a los que nos ha conducido a lo largo de la historia reciente.

En diciembre de 2010, escribimos un artículo en oportunidad de la toma del Parque Indoamericano con el mismo título del presente. Si alguien tiene interés puede verlo en

http://hectorblastrillo.blogspot.com.ar/2010/12/cuidado-con-la-xenofobia-91210.html


HÉCTOR BLAS TRILLO                                                                              24 de agosto de 2014

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