El Ágora
CUIDADO CON LA XENOFOBIA (II)
A raíz de recientes expresiones del secretario de
seguridad nacional Sergio Berni, volvemos sobre la cuestión de la xenofobia, y
por extensión, del racismo.
Siempre hemos
sostenido que es preciso extremar los cuidados en todo lo que pudiera llegar a
despertar instintos xenófobos, racistas o antisemitas. El proverbial “cuidado
de la quintita” contra extranjeros o diferentes es una característica que por
supuesto excede largamente a nuestro país; y en verdad se extiende a lo largo y
a lo ancho del planeta entero. Se dice que es algo instintivo aquello que tiene
que ver con el rechazo de lo diferente.
Puede ser. No estamos en condiciones de analizar el fenómeno desde un
plano que se escape de lo que vemos a simple vista. Sí estamos al tanto y podemos hablar de las
consecuencias.
Los dichos del
Secretario de Seguridad, Sergio Berni, de hace pocas horas, han despertado en
las redes sociales todo tipo de reacciones, la inmensa mayoría de las cuales
muestran clarísimos rasgos xenófobos y racistas. Si a esto agregamos también
las múltiples expresiones vinculadas a la situación en Oriente Medio, la
mayoría de las veces cargadas del más rancio antisemitismo, tenemos el panorama
completo.
La confusión entre
los hechos concretos y la raza, la nacionalidad o la religión de las personas
que llevan adelante esos hechos es una realidad lamentable.
El secretario Berni
ha dicho en varias oportunidades que “a los extranjeros que vienen a delinquir”
hay que deportarlos. Hay que enviarlos de regreso a sus países de origen.
Debemos
preguntarnos seriamente el alcance de estos dichos. Y no vemos que hasta ahora
alguien lo hubiera hecho. Tratemos al menos de analizar un poco esta cuestión,
mediante algunos interrogantes básicos.
En primer lugar
cabe preguntarse cuál será el método que
se pretende utilizar para distinguir entre los extranjeros que vienen a
delinquir y los que vienen por cualquier otro motivo.
En segundo lugar es
preciso tener en cuenta algo absolutamente obvio: que nadie comete un delito
antes de haberlo cometido.
En tercer lugar,
debemos de preguntarnos qué ocurrirá con los 5 millones de extranjeros que
según algunos cálculos viven hoy en la Argentina.
En cuarto lugar,
conviene analizar qué hubiera ocurrido si en tiempos de nuestros antepasados la
“doctrina Berni” hubiera sido puesta en práctica, dado que todos nosotros somos
justamente hijos o nietos de extranjeros.
Es evidente que
este señor ha incurrido en sus dichos en una clara y flagrante trasposición de
la prueba. De tal modo, la extranjería pasa a ser causal de expulsión bajo la
presunción de futura culpabilidad delictual. Un absurdo inconcebible en un
funcionario público, que no ha merecido, repetimos, ni siquiera un llamado de
atención, que es, si nos apuran, lo que más nos preocupa.
Pero el funcionario
ha ido más lejos, pues en sus declaraciones hizo referencia a algunos
extranjeros cuya detención se había producido momentos antes, y que eran de
nacionalidad chilena. Aparte de hacer también un comentario general sobre el
porcentaje de extranjeros que son detenidos cuando las fuerzas de seguridad
actúan.
En la Argentina
rige el principio de igualdad ante la ley, y también el de presunción de
inocencia. Deportar a un extranjero que delinquió sin ser juzgado y condenado por
su delito es un claro privilegio y una válvula de escape antirrepublicana. Los
habitantes de la Nación son iguales ante la ley, y nadie es culpable mientras
no quede demostrado en sede judicial. Y si es condenado, debería cumplir la
condena en el lugar donde cometió el delito. ¿No es esto obvio?
Es evidente que acá
está poniéndose el carro delante del caballo.
¿Qué habrá de
ocurrir con los extranjeros afincados en el país luego de muchos años? ¿Serán
expulsados, señor Berni? ¿Artistas, escritores, profesionales y en general
personas de otras nacionalidades deberán abandonar prestamente su patria de
adopción? ¿O deberemos colegir que cuando Ud se refiere a los extranjeros que
vienen a delinquir está hablando de OTROS extranjeros?
Porque si es así,
no nos ha dicho de cuáles. Pero sabe perfectamente de cuáles, ¿no?
Entonces, si mañana
se forman Escuadrones de la Muerte que van a asesinar bolivianos o paraguayos
en asentamientos o en Liniers, ¿Ud qué va a decir? ¿Qué la culpa la tiene el
gobierno de la Ciudad de Buenos Aires?
Hay que tener mucho
cuidado no sólo con los dichos de Berni, sino con el silencio cómplice de los
gobernantes y políticos en general . Cuando Macri en su oportunidad hizo una
referencia a la extranjería, de inmediato le salió al cruce la mismísima
presidenta de la Nación por incurrir en un acto que puede ser tildado de xenofobia, entendemos que con toda
justicia. Pero ahora, cuando el que sale a decir barbaridades bastante peores
es Berni, hay un vergonzante silencio de radio.
Los argumentos
tales como el de que los extranjeros “vienen a delinquir”, o “vienen a atenderse en
los hospitales públicos”, o “vienen a
usurpar terrenos y formar villas”, pueden ser muy populares para cierta gente,
pero no dejan de ser pensamientos reduccionistas que rápidamente se derivan en
reacciones xenófobas, racistas, y en otros planos, también antisemitas.
Las personas que
eligieron vivir en nuestro país lo han hecho por múltiples razones. Y muy
probablemente en los últimos años muchos han venido efectivamente “a
delinquir”. Pero es indispensable
manejarse con prudencia y no caer en dichos de este tipo, que si por ejemplo
dieran lugar a cánticos en los estadios de fútbol, no sabemos a quién
terminaría culpando este funcionario.
Porque acá si mucha
gente viene con fines “non santos” no es por exclusiva culpa de esa gente, sino
de nosotros. Si el episodio NO RESUELTO de la efedrina dio lugar a la llegada
de mexicanos vinculados con la droga, todos sabemos dónde hay que ir a buscar a
los culpables. En verdad hay procesados vinculados a este caso, pero también se
huele ese tufillo de que nadie quiere ir “más arriba” en las investigaciones..
Y si los inmigrantes pasan las fronteras sin papeles y se instalan en nuestro
país lo hacen por múltiples razones, como queda dicho y reiterado. Y no
solamente para delinquir. Y por lo tanto lo que corresponde es, por un lado
investigar los delitos y por el otro fijar pautas para el debido control de las
fronteras, en lugar de mandar a los gendarmes a cuidar el Gran Buenos Aires.
Abundar en estas
cuestiones es ocioso ya. No podemos confundir inmigrantes con delincuentes como
si fuera la misma cosa. Hay que parar con esto.
Acaban en estas
horas de desalojar el predio “Papa Francisco” luego del miserable crimen de una
adolescente en un intento de robo. ¿Alguien tiene dudas de que este desalojo
fue en realidad un arreglo que habrá de costar mucho dinero al erario? ¿O vamos a creer ahora que toda esa gente se
fue de allí sin hacer reclamo alguno? ¿Hacía falta llegar a esto para terminar
con una ocupación ilegal?
Recordamos la
“barrera” de políticos de distintas extracciones para evitar el desalojo en sus
primeras horas. Este hecho fue también recordado por Berni, con indudable
acierto en este caso. ¿Dónde están esos políticos? Porque, dado que en los asentamientos hay un
porcentaje de extranjeros, evitar su desalojo es ratificar una política de
defensa de quien delinque usurpando tierras. ¿O no?
Porque también hay
un trasfondo en todo esto, y que es tan patético como cínico, y que podríamos
reducirlo a expresiones como la que sigue: “acá bastantes problemas tenemos con
nuestros delincuentes, para que encima vengan extranjeros”.
Veamos: Que vengan
extranjeros es una cosa, que vengan a delinquir es otra. Que vengan de manera
legal, es una cosa, que lo hagan de forma ilegal es otra cosa. Que sean
apañados por politicastros señala una complicidad evidente. Que punteros
políticos se hagan cargo de que de la noche a la mañana centenares de familias
salgan de la nada para ocupar ilegalmente un predio, muestra a las claras dónde
están las culpas.
Y finalmente, y a
tenor de ser más que reiterativos, hay que insistir, señores, que en los
distintos asentamientos hay gente de todos lados, y no solamente extranjeros. Y
que como también queda dicho la usurpación es un delito, que muchas veces ha
sido y sigue siendo PERDONADO por la Justicia, por la política, por las
organizaciones “sociales” y por todo el mundo
en esta bendita Argentina. Es decir que por un lado perdonamos y
aceptamos, y por el otro queremos que los extranjeros se vayan. Esto equivale,
claramente, a decir “ que haya delito, pero que quede en familia”·
Cambiar el foco del
problema, sólo puede servir para hacer más daño. Y eso es lo que ha hecho Berni
en este caso, lamentablemente. La pregunta que habría que hacerse es: Por qué
Berni sale con semejante declaración sabiendo que hay un caldo de cultivo
xenófobo desde hace muchos años. Por qué echa leña al fuego. Tenemos la
impresión de que es porque lo siente así, lamentablemente. Es decir que él
también tiene metido dentro de sí ese sentimiento nacionalista de bolsillo, que
nos conduce a los desastres a los que nos ha conducido a lo largo de la
historia reciente.
En diciembre de
2010, escribimos un artículo en oportunidad de la toma del Parque Indoamericano
con el mismo título del presente. Si alguien tiene interés puede verlo en
http://hectorblastrillo.blogspot.com.ar/2010/12/cuidado-con-la-xenofobia-91210.html
HÉCTOR BLAS
TRILLO
24 de agosto
de 2014
No hay comentarios.:
Publicar un comentario